lunes, 17 de septiembre de 2007

Entrevista a Xavier Oquendo Troncoso


El poeta no es monedita de oro”


Por Augusto Rodríguez


Xavier Oquendo es, sin duda, uno de los poetas más representativos de su generación. Además de poeta, es narrador, novelista, editor, periodista, autor de varias antologías y animador incansable de la joven poesía ecuatoriana. Aquí una breve entrevista sobre su poesía y su trabajo poético:

Xavier, vamos al principio, cuéntame: ¿cómo nace tu poesía? ¿Cuál crees que es el rol del poeta en la sociedad?

Mi poesía nace en la casualidad y de la casualidad. No vengo de ninguna rama sanguínea que haya cultivado la poesía. Mi casa no tenía una gran biblioteca. Y yo quería ser cantante y pertenecer a un grupo de moda en mi época de adolescente. Como eso era más difícil que ser poeta, entonces ya vez.

Fue un profesor que, cuando yo tenía 14 años, me dijo que había escrito un poema. Yo creí que era una canción, pero quedó en poesía. Desde allí vengo ensayando la poesía y no me he desprendido de ella nunca.

El poeta es una persona con una sensibilidad distinta frente a las cosas, a las personas, al mundo. Eso no quiere decir que su sensibilidad sea mejor o peor que la de nadie, solo hay distinción.

Su rol en la sociedad es la de cualquier otra persona progresista: hacer algo por uno y por todos los que amamos, para que el mundo sea mejor.

¿Qué poetas son tus referentes y cuáles son tus autores ecuatorianos de cabecera?

Son tantos y tan variados. Las traducciones que se han hecho de Kavafis, Witman, Ungaretti, Pessoa, son muy bellas. Pero los poetas en mi lengua son mis preferidos por varias razones: los leo en su propio ritmo, con sus silencios pensados en la lengua que nos une. Por eso sigo amando a Vallejo y a Neruda; Paz, Huidobro, Girondo; Cernuda, Lorca y Aleixandre; Juan Manuel Roca y Jaime Gil de Biedma, muchos más. Entre los ecuatorianos sigo siendo un lector de Adoum y Jara; tengo un grupo de poetas mujeres a las que respeto mucho: Aurora Estrada, Ileana Espinel, Ana María Iza, Violeta Luna, Sonia Manzano y Sara Vanegas. Para mí el gran poeta ecuatoriano es Carlos Eduardo Jaramillo. También considero muy importantes a Cazón y Granda. Son muchos. Soy un buen lector de la poesía del Ecuador.

¿Qué piensas sobre las antologías y sobre todo del aporte de las antologías de joven poesía ecuatoriana que has publicado en los últimos años en nuestro país?

Toda antología es un aporte. No creo que ninguna deje de aportar. Lo que pasa es que hay muchas antologías en donde la parcialidad prima y entonces eso se convierte en una “amigología” que también es valido, pero no es antología. Otras “antologías” son en realidad “Indices de autores”, entonces uno debe de diferenciar. Hay antologías que son “memorias” de algún encuentro. Una antología tiene que verificarse no por quienes están incluidos, sino por cuantos fueron leídos y analizados para conformar el trabajo antológico. Hay antologías latinoamericanas en las que se incluyen los nombres de quienes conocen en un determinado país, no de todo el cuerpo bibliográfico que representa hacer semejante trabajo. Mi tesis doctoral fue sobre este apasionante tema de las antologías.

En conclusión: no porque no estás en una antología dejas de ser escritor y, peor aún, cuando estás en una de ellas, pasar a serlo.

Por último, una antología precede del gusto del antologador. El antologador tiene que ser un gran lector y debe equilibrar su gusto con la trascendencia histórica y literaria de los que en la antología figuraran. Difícil, pero bello.

¿Ahora hay muchas “tendencias y modas” a la hora de escribir poesía, con cuál te quedas y cuál rechazarías?

No creo que nada de lo que hemos visto en la poesía contemporánea sea algo verdaderamente distinto. Poemas en prosa, urbanismo citadino, anti bucolismo, anti coloquialismo, imágenes vanguardistas, un neo parnasianismo, rehuimiento de la primera persona, nada es nuevo. El poeta viene repitiéndose hace años. Yo me quedo con el estilo, más bien. He notado que ahora muchos de los poetas jóvenes escriben parecido. Hablan del silencio, de la economía de las palabras, del rigor, eso ya se dijo hace tanto cientos de años. En lo que sí creo es en el estilo que es algo así como decir lo mismo, pero con tus propias palabras. Un dialecto. Nada más. Y creo que yo lo tengo. Si a alguien no le gusta, pues ni modo. El poeta no es “monedita de oro”.

¿Qué opinión tienes sobre nuestro pequeño mundillo literario? ¿Sobre todo de los clásicos egos, vanidades y luchas por territorios, tan comunes para todos?

Me ha cansado esto. Antes me gustaba, inclusive opinaba sobre estas reyertas y me metía a fondo. Es parte de la juventud. En esa primera etapa uno quiere ser reconocido, después uno se da cuenta que el reconocimiento ha pasado por este país como la línea equinoccial: imaginariamente. En el Ecuador no han sido reconocidos todavía ni siquiera Juan Montalvo o Pablo Palacio. Ni Guayasamín, siquiera está bien reconocido, entonces pelear es parte de una vitrina que uno debe pasar para ser filtrado por los “enemigos del barrio”. Los grupos, las sectas literarias, los “exquisitos” que no quieren mezclarse, que piensan que los leen miles de personas, cuando en realidad las ediciones no llegan a 300 ejemplares y solo compran sus amigos, y los leen para que luego sean ellos leidos por los primeros. Es hasta gracioso. Hay que pisar el suelo. Pese a ello, te diré que las “guerrillas literarias” si son interesantes, porque hacen conocido al escritor joven mucho más que por su literatura, por la polémica.

¿Qué piensas de la joven poesía ecuatoriana actual, si tuvieras que hacer un mapa, para ubicarlos y leerlos, cuál sería?

Yo creó en la tesis generacional que aplicó Rodríguez Castelo para entender a la literatura en este país. La última generación serían los nacidos entre el 81 y el 95. Y de ellos conozco muy poco y creo que sería exagerado hablar de algo que nace. Sin embargo veo un grato futuro. El mapa de mi generación (una antes de la mencionada) la hice en mi antología “Ciudad en Verso” (Libresa, 2000). Si debiera revisarla extraería algunos nombres de escritores que dejaron de escribir o colgaron la pluma, e incluiría otras voces que aparecieron luego de publicado el libro.

Si tuvieras qué dar un consejo a alguien que recién empieza a escribir y que desea escribir sobre todo poesía hoy en día, ¿qué le dirías?

Le diría que lea mucha poesía difícil como Ezra Pound o Ceferis o al hermético Dávila Andrade o a Paúl Celán o a Góngora. y que, si luego de ello, continua en su iniciativa que escriba un poema.

Es conocida tu tarea como editor, ¿cómo te va con tu editorial El Ángel Editor?

Muy bien. Tenemos tres colecciones: “El Ángel Terrible”, “Lienzo del Ángel” y “Bolsillo de Angel”. Ya vamos por veinte títulos de autores jóvenes y también representativos. Hemos implantado un estilo, una forma muy nuestra para ser reconocidos. Eso sí, lo que me he dado cuenta es que en el Ecuador no hacen falta escritores, hacen falta lectores.

¿Actualmente en qué proyectos literarios está Xavier Oquendo Troncoso?

Tengo un nuevo titulo de poesía que va a ser publicado por la Casa de la Cultura en una nueva colección que está en proyecto. Por otro lado hay un libro antológico que será publicado muy pronto por diario La Hora. Aun no revelo detalles concretos para mantener la expectativa.

*(Entrevista publicada en la revista guayaquileña El Quirófano 4)

No hay comentarios: