miércoles, 26 de septiembre de 2007

Entrevista a Ana Isabel Conejo*


Por Augusto Rodríguez


Ana Isabel Conejo nació en Tarrasa (Barcelona, España) en el año 1970. Es considerada por la crítica especializada de su país como una de las poetas españolas más valiosas de los últimos años. Ha ganado importantes premios literarios de poesía. Esta entrevista pretende conocer un poco más a la mujer, a la poeta y al mundo literario español.

1-Ana, vamos al principio, cuéntame: ¿cómo entras a la literatura? ¿Cuándo te decidiste a escribir poesía? ¿Y cómo es tu propio proceso a la hora de escribir poesía?

Empecé a escribir poemas a los nueve años. Aún conservo cuadernos de la infancia con poemas y dibujos de entonces, que tienen bastante gracia. Para mí­, escribir empezó siendo algo natural, espontáneo, que hacía en cualquier rato perdido, incluso durante las clases. Con el tiempo, eso ha cambiado muchí­simo. Ahora necesito una gran concentración y la creación de cada poema se ha convertido en algo mucho más deliberado, menos azaroso, aunque el azar siempre juega un papel decisivo en la génesis de un texto.

2-Sé que has ganado premios importantes de poesía ¿Qué opinas de los premios? ¿Qué tienen de positivo o de negativo?

Teniendo en cuenta que las tiradas en poesía son de muy pocos ejemplares y que la poesí­a tiene muy escaso hueco en el mercado editorial, yo creo que los premios son una buena opción a la hora de dar difusión a un libro. Lo importante es que los premios no condicionen la escritura. Conozco a poetas que confiesan escribir pensando en los jurados habituales de ciertos premios, pero yo a eso no le veo ningún interés. Uno debe seguir su propio proceso literario y no dejarse condicionar por ese tipo de planteamientos.

3-Vivimos lejos de la vida literaria de España por una cuestión de distancia pero siempre estamos al tanto de lo que pasa en tu país. ¿Qué me puedes decir de la vida literaria, las editoriales de poesía y de los jóvenes poetas españoles de hoy?

Creo que se hacen cosas muy interesantes y variadas, y que las últimas generaciones, a diferencia de las anteriores, huyen de las etiquetas y de los enfrentamientos entre escuelas y dan muestras de una audacia muy saludable a la hora de buscar sus propios caminos literarios, sin recurrir necesariamente a la protección de un mentor o de un grupo.

4-He leído tu libro Atlas y sé también que ha obtenido un gran reconocimiento de la crítica y de los lectores, ¿Qué me puedes decir de este libro en específico?

Es un libro más ambicioso que otros que he escrito en cuanto a la amplitud y trascendencia de los temas abordados. Con él se produjo un punto de inflexión en mi trayectoria poética, un cambio irreversible en mi escritura. Creo que podrí­a afirmarse que, en mi obra, hay un antes y un después de "Atlas".

5-En tu poesía veo que incursionas mucho en la prosa poética, ¿es una tendencia o tal vez una forma más precisa de decir lo que deseas, con más libertad, más allá del verso libre?

La prosa poética y el versículo permiten imprimir un ritmo rápido al texto, decir muchas cosas en poco espacio, y desarrollar ideas poéticas más complejas de lo habitual. Por eso son recursos formales que empleo a menudo, aunque también me gusta experimentar con otros formatos.

6-Acabas de publicar tu último libro Colores con la editorial La Garúa ¿qué me puedes decir sobre tu nuevo poemario?

En su momento me pareció una apuesta arriesgada, al ser un libro de proyecto, con un hilo conductor muy definido (la reflexión poética sobre el color). Luego, para mi­ sorpresa, el libro ha tenido muy buena acogida, y su intelectualismo no parece haberle restado capacidad de llegar a los lectores, sino más bien al contrario.

7-Si tuvieras que dar un consejo a alguien que recién empieza a escribir y que desea escribir sobre todo poesía hoy en día, ¿qué le dirías?

Le dirí­a que no pensase en el éxito, que profundizase en lo que realmente le interesa y necesita decir, que buscase la autenticidad y que no temiese aventurarse por caminos poco transitados o que no parecen estar de moda. Pero tampoco le aconsejarí­a que buscase la originalidad por la originalidad. Lo importante es tener algo que decir, y para eso hace falta mucha sinceridad con uno mismo y mucho valor. Sin valor no se puede escribir buena poesí­a.

8-¿Qué poetas son tus referentes y tus autores de cabecera?

Entre los poetas actuales, admiro a muchos, desde Antonio Gamoneda, Juan Carlos Mestre a Alexandra Domí­nguez o Blanca Andreu... En su momento, me influyeron mucho los simbolistas y otros autores franceses como Char o Saint John Perse. Montale, Holderlin, Keats, Celan... Pero el que más me ha marcado sin duda es Rilke.

9-¿Cómo ves la poesía española de hoy? ¿Qué conoces de poesía de nuestro Continente a más de los grandes poetas y ya clásicos me refiero a Neruda, Vallejo, Borges, etc.? ¿Conoces la poesía ecuatoriana?

Tengo que decir que, a excepción de los clásicos, conozco poco la poesí­a latinoamericana actual. He leído con entusiasmo una reciente antologí­a de Hiperión, pero es difí­cil encontrar poemarios enteros, como no sea de autores ya muy consagrados. En cuanto a la poesí­a ecuatoriana, confieso avergonzada mi desconocimiento.

10-Y por último tengo la impresión de que tu poesía es muy distinta a la que produce constantemente en España. Tus libros son procesos muy individuales; de búsquedas, de señales, de registrar el mundo a través de sus esencias, de su musicalidad, de sus olores y colores, ¿qué opinas al respecto?

Creo que la poesí­a es un camino impredecible, una búsqueda espiritual e intelectual que nunca se termina. En ese camino, he procurado que mis aliados sean siempre el valor y la imaginación. Todo ser humano tiene el derecho y la facultad de crear mundos. Es la única forma de llegar a ser verdaderamente libres, y mi máxima aspiración ha sido siempre la libertad.

*Ana Isabel Conejo nació en Tarrasa (Barcelona) en 1970, pero ha residido durante casi toda su vida en León. Estudió Ciencias Biológicas en dicha ciudad y completó sus estudios en Escocia y París. Actualmente trabaja como profesora de secundaria en Toledo, actividad que compagina con la escritura y la traducción. Ha publicado cinco poemarios, "Umbral" (Premio de poesía Universidad de León 1990), "Prisión o llama", "Ciclos" (Premio Pastora Marcela 2002), "Grises" (Premio Ana de Valle 2002) y "Vidrios, vasos, luz, tardes" (accésit del Premio Adonais 2003), así como una novela, "Los cabellos de Santa Cristina" (Beca Literaria del Instituto Leonés de Cultura 2000), varias traducciones de clásicos británicos y americanos y algunos cuentos (en la colección "Tus Libros" de Anaya). También ha colaborado en la revista El signo del gorrión. El jurado del XX Premio de Poesía Hiperión declaró por unanimidad ganador del mismo su libro "Atlas". Su nuevo libro Colores (Editorial La Garúa, 2007) ganó el II Premio Internacional de Poesía Màrius Sampere 2006.

lunes, 24 de septiembre de 2007

Ya circula el Quirófano 4


Por Alexis Cuzme

Un proyecto comunicacional bien planteado desde su inicio es imparable, así lo está confirmando El Quirófano, la revista del poeta guayaquileño Augusto Rodríguez que ya va por su cuarto número. En esta nueva edición se continúa con el esquema inicial: adecuada distribución de los espacios, un diseño sobrio y contenidos precisos para generar reflexión dentro de la selva citadina que intenta imponer argumentos. El editorial nos anuncia el libro póstumo que se prepara de la poeta Carolina Patiño (1987-2007), además de incluir una muestra de su poesía inédita. También una interesante entrevista al escritor quiteño Xavier Oquendo. Por otro lado Aleyda Quevedo ofrece un nostálgico testimonio de su acercamiento a la obra poética del peruano José Watanabe. Recomendable el escrito titulado Cantautores, trovadores ¿canción de autor? de Fabián Jarrín, y una muestra de la joven poesía mexicana, así como dos microrelatos de la autora guayaquileña Solange Rodríguez. Un medio impreso que de a poco va posicionándose en el país, más allá de los nichos subterráneos literarios de cada ciudad.

(del blog http://ciudadhecatombe.blogspot.com/)

jueves, 20 de septiembre de 2007

EL AULLIDO DE UNA GENERACIÓN: A 10 AÑOS DE LA MUERTE DE ALLEN GINSBERG


Por Edwin Madrid


Damitas: acomoden bien los pliegues de sus vestidos, pues nos dirigimos a visitar el mismo infierno. Con esta frase, Williams Carlos Williams, cierra el prólogo de Aullido y otros poemas. Y no era para menos, si desde la primera línea este libro nos advierte de lo que se trata: Yo vi las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura. Lo que le llevó a su autor a enfrentar un juicio por “obscenidad y atentado a las buenas costumbres” y se tuvo que reunir a un jurado de eruditos en literatura, para que confirmara, si ese libro se trataba o no de poesía. Pero también, desde su aparición, Aullido (Howl) se convirtió en la Biblia de los jóvenes norteamericanos, y su autor en un gurú de la nueva sensibilidad norteamerica que no estaba cómoda con la bonanza de una sociedad de consumo, después de su participación en la Segunda Guerra Mundial.

Ginsberg, Jack Kerouac, Gregori Corso, Lawrence Ferlinghetti, William Burroughs, Robert Duncan, Robert Creeley, Philip Lamantia, Leroy Jones (Imamu Amiri Baraka) Diane di Prima, Denise Levertov, entre otros poetas produjeron una revolución literaria que atravesó las fronteras norteamericanas y llegó a Latinoamérica, donde muchos jóvenes poetas se declararon partidarios del movimiento de contracultura que había nacido en Estados Unidos y comenzaron a imitar a los beat, uniéndose en grupos que sacudían las anquilosadas instituciones culturales de nuestros países. Así nacieron, Los Tzántzicos en Ecuador, Los Nadaistas en Colombia, El Techo de la Ballena en Venezuela, El Caimán Barbudo en Cuba, Mandrágora en Chile etc., que realizaron sus happenings y lecturas en noches llenas de furor, en bares, cafés, cantinas, y lugares abarrotados de gente, parejas amándose, ebrios vibrando al calor de poemas sumergidos en alcohol y otras yerbas.

Los beat, cuyo nombre se debe a Kerouac, y que tiene varios significados: tempo, medida, que lo emparenta con el jazz, pero también con beatitud y santidad, pasaron a ser identificados con las broncas, jaleos y escándalos. Por entonces, se creía que ser barbudo, andrajoso e involucrarse en problemas de drogas, alcohol y amores homosexuales, era el modo de vida beat. Muchos de sus seguidores se quedaron en esa moda, y nunca entendieron que estos rebeldes, contestarios, informales y marginales de la década del 50, surgieron tras la tragedia y desencanto de la Segunda Guerra Mundial, como una reacción que proponía el cambio en la concepción del hombre en la sociedad estadounidense.

Allen Ginsberg, autor de Aullido y otros poemas, murió hace 10 años, el 5 de abril de 1997. ¿Dónde están los poetas Tzántzicos que dicen haberse identificado con la Generación Beat, y, según ellos, protagonizaron lecturas iconoclastas y desacralizaron a la poesía?

lunes, 17 de septiembre de 2007

Entrevista a Xavier Oquendo Troncoso


El poeta no es monedita de oro”


Por Augusto Rodríguez


Xavier Oquendo es, sin duda, uno de los poetas más representativos de su generación. Además de poeta, es narrador, novelista, editor, periodista, autor de varias antologías y animador incansable de la joven poesía ecuatoriana. Aquí una breve entrevista sobre su poesía y su trabajo poético:

Xavier, vamos al principio, cuéntame: ¿cómo nace tu poesía? ¿Cuál crees que es el rol del poeta en la sociedad?

Mi poesía nace en la casualidad y de la casualidad. No vengo de ninguna rama sanguínea que haya cultivado la poesía. Mi casa no tenía una gran biblioteca. Y yo quería ser cantante y pertenecer a un grupo de moda en mi época de adolescente. Como eso era más difícil que ser poeta, entonces ya vez.

Fue un profesor que, cuando yo tenía 14 años, me dijo que había escrito un poema. Yo creí que era una canción, pero quedó en poesía. Desde allí vengo ensayando la poesía y no me he desprendido de ella nunca.

El poeta es una persona con una sensibilidad distinta frente a las cosas, a las personas, al mundo. Eso no quiere decir que su sensibilidad sea mejor o peor que la de nadie, solo hay distinción.

Su rol en la sociedad es la de cualquier otra persona progresista: hacer algo por uno y por todos los que amamos, para que el mundo sea mejor.

¿Qué poetas son tus referentes y cuáles son tus autores ecuatorianos de cabecera?

Son tantos y tan variados. Las traducciones que se han hecho de Kavafis, Witman, Ungaretti, Pessoa, son muy bellas. Pero los poetas en mi lengua son mis preferidos por varias razones: los leo en su propio ritmo, con sus silencios pensados en la lengua que nos une. Por eso sigo amando a Vallejo y a Neruda; Paz, Huidobro, Girondo; Cernuda, Lorca y Aleixandre; Juan Manuel Roca y Jaime Gil de Biedma, muchos más. Entre los ecuatorianos sigo siendo un lector de Adoum y Jara; tengo un grupo de poetas mujeres a las que respeto mucho: Aurora Estrada, Ileana Espinel, Ana María Iza, Violeta Luna, Sonia Manzano y Sara Vanegas. Para mí el gran poeta ecuatoriano es Carlos Eduardo Jaramillo. También considero muy importantes a Cazón y Granda. Son muchos. Soy un buen lector de la poesía del Ecuador.

¿Qué piensas sobre las antologías y sobre todo del aporte de las antologías de joven poesía ecuatoriana que has publicado en los últimos años en nuestro país?

Toda antología es un aporte. No creo que ninguna deje de aportar. Lo que pasa es que hay muchas antologías en donde la parcialidad prima y entonces eso se convierte en una “amigología” que también es valido, pero no es antología. Otras “antologías” son en realidad “Indices de autores”, entonces uno debe de diferenciar. Hay antologías que son “memorias” de algún encuentro. Una antología tiene que verificarse no por quienes están incluidos, sino por cuantos fueron leídos y analizados para conformar el trabajo antológico. Hay antologías latinoamericanas en las que se incluyen los nombres de quienes conocen en un determinado país, no de todo el cuerpo bibliográfico que representa hacer semejante trabajo. Mi tesis doctoral fue sobre este apasionante tema de las antologías.

En conclusión: no porque no estás en una antología dejas de ser escritor y, peor aún, cuando estás en una de ellas, pasar a serlo.

Por último, una antología precede del gusto del antologador. El antologador tiene que ser un gran lector y debe equilibrar su gusto con la trascendencia histórica y literaria de los que en la antología figuraran. Difícil, pero bello.

¿Ahora hay muchas “tendencias y modas” a la hora de escribir poesía, con cuál te quedas y cuál rechazarías?

No creo que nada de lo que hemos visto en la poesía contemporánea sea algo verdaderamente distinto. Poemas en prosa, urbanismo citadino, anti bucolismo, anti coloquialismo, imágenes vanguardistas, un neo parnasianismo, rehuimiento de la primera persona, nada es nuevo. El poeta viene repitiéndose hace años. Yo me quedo con el estilo, más bien. He notado que ahora muchos de los poetas jóvenes escriben parecido. Hablan del silencio, de la economía de las palabras, del rigor, eso ya se dijo hace tanto cientos de años. En lo que sí creo es en el estilo que es algo así como decir lo mismo, pero con tus propias palabras. Un dialecto. Nada más. Y creo que yo lo tengo. Si a alguien no le gusta, pues ni modo. El poeta no es “monedita de oro”.

¿Qué opinión tienes sobre nuestro pequeño mundillo literario? ¿Sobre todo de los clásicos egos, vanidades y luchas por territorios, tan comunes para todos?

Me ha cansado esto. Antes me gustaba, inclusive opinaba sobre estas reyertas y me metía a fondo. Es parte de la juventud. En esa primera etapa uno quiere ser reconocido, después uno se da cuenta que el reconocimiento ha pasado por este país como la línea equinoccial: imaginariamente. En el Ecuador no han sido reconocidos todavía ni siquiera Juan Montalvo o Pablo Palacio. Ni Guayasamín, siquiera está bien reconocido, entonces pelear es parte de una vitrina que uno debe pasar para ser filtrado por los “enemigos del barrio”. Los grupos, las sectas literarias, los “exquisitos” que no quieren mezclarse, que piensan que los leen miles de personas, cuando en realidad las ediciones no llegan a 300 ejemplares y solo compran sus amigos, y los leen para que luego sean ellos leidos por los primeros. Es hasta gracioso. Hay que pisar el suelo. Pese a ello, te diré que las “guerrillas literarias” si son interesantes, porque hacen conocido al escritor joven mucho más que por su literatura, por la polémica.

¿Qué piensas de la joven poesía ecuatoriana actual, si tuvieras que hacer un mapa, para ubicarlos y leerlos, cuál sería?

Yo creó en la tesis generacional que aplicó Rodríguez Castelo para entender a la literatura en este país. La última generación serían los nacidos entre el 81 y el 95. Y de ellos conozco muy poco y creo que sería exagerado hablar de algo que nace. Sin embargo veo un grato futuro. El mapa de mi generación (una antes de la mencionada) la hice en mi antología “Ciudad en Verso” (Libresa, 2000). Si debiera revisarla extraería algunos nombres de escritores que dejaron de escribir o colgaron la pluma, e incluiría otras voces que aparecieron luego de publicado el libro.

Si tuvieras qué dar un consejo a alguien que recién empieza a escribir y que desea escribir sobre todo poesía hoy en día, ¿qué le dirías?

Le diría que lea mucha poesía difícil como Ezra Pound o Ceferis o al hermético Dávila Andrade o a Paúl Celán o a Góngora. y que, si luego de ello, continua en su iniciativa que escriba un poema.

Es conocida tu tarea como editor, ¿cómo te va con tu editorial El Ángel Editor?

Muy bien. Tenemos tres colecciones: “El Ángel Terrible”, “Lienzo del Ángel” y “Bolsillo de Angel”. Ya vamos por veinte títulos de autores jóvenes y también representativos. Hemos implantado un estilo, una forma muy nuestra para ser reconocidos. Eso sí, lo que me he dado cuenta es que en el Ecuador no hacen falta escritores, hacen falta lectores.

¿Actualmente en qué proyectos literarios está Xavier Oquendo Troncoso?

Tengo un nuevo titulo de poesía que va a ser publicado por la Casa de la Cultura en una nueva colección que está en proyecto. Por otro lado hay un libro antológico que será publicado muy pronto por diario La Hora. Aun no revelo detalles concretos para mantener la expectativa.

*(Entrevista publicada en la revista guayaquileña El Quirófano 4)

lunes, 10 de septiembre de 2007

Encuentro Kipus reunirá en Ecuador a revistas literarias andinas


Entre el 12 y el 14 de septiembre se realizará en Quito (Ecuador) el encuentro “Kipus: el descubrimiento de las revistas andinas”, evento que bajo la organización de la revista Kipus y la Universidad Andina Simón Bolívar (UASB) y el auspicio del Convenio Andrés Bello reunirá a editores y responsables de diversas revistas literarias de la región andina.

La actividad tendrá como sede las instalaciones de la UASB, en cuyo edificio Manuela Sáenz se realizará la inauguración el miércoles 12 a las 6 de la tarde, a cargo de Alicia Ortega, directora del Área de Letras de la mencionada casa de estudios. De inmediato se procederá a la instalación de la primera mesa de trabajo, en la que participarán Raúl Vallejo, director de la revista Kipus; Militza Angulo, del Comité Editorial de la revista Casa de Citas (Lima, Perú); Pablo Salgado, director de la revista Qapital (Quito), y Mario Botero, director de la revista Lingüística y Literatura (Medellín, Colombia).

El jueves 13, después de las 3:30 de la tarde, se instalará la segunda mesa en el Edificio Mariscal Sucre. Participarán Jorge Dávila, por el Encuentro sobre Literatura Ecuatoriana “Alfonso Carrasco” y la Casa de la Cultura Ecuatoriana Núcleo del Azuay (Cuenca); Hugo Jaramillo, de la revista Encuentros (Quito); Ramiro Arias, director de la revista Eskeletra (Quito), y Domingo Martínez Castilla, director de la revista electrónica Ciberayllu (Lima, Perú).

A las 6 de la tarde se instalará la tercera mesa, que tendrá como integrantes a Omar Ospina, director de la revista El Búho (Quito); Augusto Rodríguez, director de la revista El Quirófano (Guayaquil); Macshori Ruales, directora de la revista Anaconda (Quito) y Rodolfo Ortiz, director de la revista Mariposa Mundial (La Paz, Bolivia).

El viernes 14 a las 6 de la tarde, en el mismo edificio, se instalará la cuarta mesa de trabajo, en la que se tiene programada la participación de Iván Carvajal, director de la revista País Secreto (Quito); Jorge Gómez Jiménez, editor de la revista electrónica Letralia (Cagua, Venezuela); Fausto Aguirre, por la Universidad Técnica Particular de Loja (Loja, Ecuador), y Mirla Alcibíades, por el Centro Cultural Rómulo Gallegos (Caracas, Venezuela).

Fuente: UASB

(Información de la revista venezolana Letralia)

viernes, 7 de septiembre de 2007

Travesía hacia una inesperada estela de luna


A ti, por verte sonreír




Por Gabriela Falconí

Ya ves Chivita, al final todo tiene sentido, y esta noche se la debemos al controlador. Pobre hombre, seguro ahora mismo, mientras nosotras miramos esa inesperada estela de luna tiradas entre los cañaverales, él se tapa las orejas y estira los codos para esquivar los arañazos de la man, que bien se los tiene ganados por perder mi maleta y jugarnos barcelona. Y es que algo tenía que hacer después de todo, ¿o crees que me iba a quedar de brazos cruzados? Porque si al inicio fuiste tú el faro que empezó requintar contra todos por el mal servicio del bus, por la pérdida del equipaje, por la velocidad, porque no traía animales sino personas, yo tuve que apoyarte de alguna forma y no dudé un segundo en actuar cuando oí la voz de la man en el celular del Patucho ese. Fue rumbo a la Policía Judicial, en el auto ruidoso que se abrió paso con la sirena llamando la atención de los despistados, vos no escuchaste nada por andar mentándole la madre al chofer que intentaba callarte, bien hecho Chivita, sacaste tu abolengo peruano y se lo restregaste en la cara con Twinza y todo. Hasta yo, que debí sentirme aludida, terminé aplaudiéndote. Claro, mentalmente, porque andaba concentrada en el Patucho, que cambió de voz y empezó a disculparse, agazapado contra la puerta para que yo no lo escuchara. ¿Cómo no iba a reaccionar?, si con mi oído biónico, preparado para los sonidos más bajos en busca del chisme, logré pescar que nosotras, las perjudicadas, éramos unas hippies fumonas que andábamos puteando a la patria por haber perdido una maleta, en la que seguro, escondíamos la base de nuestros vicios. El flaco no llega porque anda conmigo, dije amelcochada, apenas le arranché el aparato. Menos mal era Patucho, porque con un caderazo le puse su estate quieto. Qué maleta ni qué maleta, con este cuerpo ricotón sobra la ropa en medio del son. Toma dulzurita, calma a tu jermu, agregué triunfante cuando la voz empezó a gimotear del otro lado. El Patucho, patuchísimo, casi larva, tomó el teléfono y entornó los ojos para que no siguiera hablando. Poco pudo decirle a la man, porque apenas emitió un sonido para desmentirme, ella le colgó entre gritos. Lo demás lo vivimos juntas, ¿recuerdas Chivita?, la cara desencajada del Patucho frente al Fiscal cuando le suelta que debía quedarse un mes en cana o pagarme los seiscientos cocos que yo denunciaba. Pobre enano, verlo caminar con tanto peso al rincón de los maleantes por haber perdido la cabeza en las tetas de la gorda que se subió en Bucay. Sí, esa que se sentó en el primer asiento, ¿la viste?, todo el viaje rieron de lo lindo y, claro, entre el escote y las maletas, el Patucho no tuvo opción: ¿cómo iba a dejar sus alcances de galán por cuidar las pertenencias de otros? Por solidaridad con la man yo debí dejarlo preso, pero me dio ternura mirar su figura esmirriada entre tanto malandro y esos ojitos aborregados con pintitas acuosas como las vírgenes de la escuela quiteña que tanto te gustaron. No, no pude hacerlo, por eso le dije al Jefe que iba a dejar sentada la denuncia sin ningún preso. ¡Qué tal actor nos salió el Patucho! cuando escuchó su destino enseguida buscó el teléfono. Por las curvas casi acrobáticas que hizo sin darse cuenta, supe que no le fue bien: su sonrisa empezó a diluirse como las coloridas granizadas que vos compraste para ahuyentar el calor. Sapo enano y sin gracia, al final algo te salió bien, quién iba a creer que en tus lanas ya habías acordado con los polis el pasaje de vuelta al terminal, mientras nosotras, tiradas al inicio del estero, debíamos sentar la denuncia y apurarnos para alcanzar el último bus en el que cruzamos la frontera. Seis horas nos tomó llegar a Tumbes y tomar la carcacha en la que un joven flaco, parecido al Patucho, pregonaba a gritos: ¡a Lima, a Lima! Era de noche y todas las compañías habían suspendido los turnos por el paro de Chimbote, solo la carchochita, como empezamos a llamarla por las tantas horas que nos acogió en sus alambrados asientos, fue la única aguerrida que se lanzó a enfrentar tales riesgos. Por llegar pronto a Lima y dejar atrás la racha de enanos similares que aparecían en todo sitio, nos embarcamos con varios pasajeros, dos loros y algunos cuyes en la Empresa de Transportes Estrella y hermanos, Compañía Limitada. Aunque el viaje fue incómodo en la estrecha y limitada compañía, nos agenciamos para quemar el tiempo con los juegos del Poeta. A vos Chivita te salió lindo el verso y fuiste prudente comentando el mío, que a duras penas defendió mi título de literata. ¡Lo que me costó hacerlo con la mala leche que traía!, pero vos también, venir a poner de tema Los patuchos. Hasta las afueras de Chimbote, donde nos quedamos varadas por el bendito paro, logramos mantener la calma, pero ya entrada la noche no hubieron cigarros ni juegos que distrajeran nuestras ansias incrementadas por los olores animales. Menos mal tuvimos un fenecido, y aunque la dueña del loro se puso a llorarlo como una magdalena, todos logramos calentarnos la sonrisa bromeando con las causas de la muerte. Por solidaridad y un poco por pena, los pasajeros, incluidos el loro sobreviviente y los cuyes, acompañamos en grupo al sepelio del querido animal, parte de la familia, según dijo la santa, en los cañaverales cercanos al bus. Todavía escucho las risas solapadas y los gemidos leves al terminar de poner la cruz, pero no importa Chivita, aunque ellos se vayan y nos dejen solas en esta parte del camino, quedémonos otro ratito, para que esa inesperada estela de luna termine de nacerme las retinas.

Lima, Perú, 1-5-07

miércoles, 5 de septiembre de 2007

Versos de una joven poeta chilena

Angélica Alvarez-. (Puerto Montt, Chile 1986). Estudiante de Psicología de la Universidad de Santiago de Chile.

­­­

A G U A

Mi único consuelo es esto de saber
que no puedo estar a veinte grados bajo cero
por los ciclos
de los ciclos.

A R S P O I É T I C A

No estoy sola

a veces también escribo
(mi poema)

la palabra que dice nada a nadie.

R E S I D U O S

«Las cosas mínimas hablan justamente,
al revés de lo que se cree,
el lenguaje apenas comunicable.»

Rosamel del Valle



Y detrás de los horizontes perfilados por la puerta entreabierta
quedaba el alma ahogada en la visión de la puerta entreabierta
la mano aferrada al pomo de la puerta entreabierta
el pie pegado a la puerta entreabierta
y la mismísima puerta
con sus paraísos
perdidos.

I N T E M PE R I E


El mundo es intemperie.
La gente que habita el mundo
con sus selvas erráticas y húmedas
el tiempo que lo ocupa todo
la cornisa de la ventana que no salté
cuando quise morirme y no morí
sino que tomé un papel y me puse
a escribir como idiota (pero idiota
intelectual que no es cualquiera)
la calle
los semáforos que no se respetan
el respeto que sobra en este país
el país que sobra en esta casa
y esta casa que es
mi cuerpo dormido
cuando lo paseo: (a la) intemperie
la psicología del bibliotecario
y la del tipo que por decirme
cosita linda
creyó que me pondría roja y en cambio
me escuchó los ojos fijos
fijos y serios y luego dijo
perdone señorita es la intemperie
la soledad el desamparo
perdone (y al decir perdone sus
mejillas ardientes ya no de calentura)
disculpe no quise molestarla
señorita (no quise llevarme
su inspiración y dejarla
otra vez
a la intemperie)
hasta la pausa que hice
para tomar aire
y devolverle un aquí
también
últimamente todo (también eso)
es intemperie.


O B L I C U A


Demasiado oblicua para ser cierta
la tarde. Me evaporo:
de todos los rayos UVA soy el más peligroso

sol que no es sino un suicida invertido
pretendiendo la vida mientras llega la noche
y todo se escapa lejos y se escurre
y el amor cuelga

demasiado horizonte para ser cierto.

S P I D E R W O M A N

Qué otra cosa podría hacer
sino trepar las calles
sino tejer y destejer los edificios
sino intentar capturar entre redes mi alimento:

versos como moscas
moscas como nudos
nudos como ejes de cualquier
insignificante
poesía.

lunes, 3 de septiembre de 2007

Entrevista a Francisco “El Pájaro” Febres Cordero


“Los peores gobernantes son los que más
nos alimentan el humor”

Por Augusto Rodríguez

Es uno de los periodistas más leídos y queridos del país. Su humor político ha recorrido todo el Ecuador. Pues ha hecho reír a extraños y conocidos, amigos y enemigos sin importar partido o ideología política. Siempre será interesante saber un poco más de este singular periodista que muchos lo conocen simplemente como El Pájaro. Y bueno aquí algunos de sus acostumbrados aletazos.

1-Francisco, ¿cuándo empezó el amor al periodismo y a escribir sobre política?

El amor por el periodismo, en el colegio, donde lo descubrí a través de un rudimentario diario estudiantil. La política me interesó siempre y hasta ahora recuerdo que de niño escuchaba las sesiones del Congreso a través de la radio. Claro, eran otros tiempos, otros diputados, otros discursos. Y hasta la radio era distinta, porque no era a transistores.

2-¿Qué es para ti el humor? ¿Quiénes han sido tus grandes referentes a la hora de escribir con humor?

Es una manera de mirar la realidad con otros ojos. Descubrí el humor gracias a unos libros de una autora inglesa, Richmael Cromptom, que mi padre nos compraba a mi hermano y a mí. El personaje de esas obras era Guillermo Brown, un niño pelirrojo y maldito con quien me llegué a identificar (por lo de pelirrojo y por lo de maldito). Después, los cómics (todos) y escritores como Jardiel Poncela, dibujantes como Mingote y un largísimo etcétera que no solo pasa por la literatura sino también por el cine (Chaplin, Fernandel, Cantinflas). En el periodismo, desde Montalvo a los Picapiedra, como firmaban los columnistas del desaparecido diario El Tiempo. Y Álvaro de la Iglesia y Marco A. Almazán, y qué se yo…

3-Sabías que decenas (son innumerables) de abuelitas (entre ellas mi abuelita) recortan tus editoriales y los pegan en sus diarios o cuadernos y conversan sobre lo que escribes y gozan y se ríen a rabiar de tus ocurrencias en los editoriales del Universo ¿qué opinas de tus lectores(as)?

Que no es culpa mía. ¡Qué paciencia la de las abuelitas! Yo soy el primer sorprendido cuando encuentro que alguien me lee. Y, claro, a la sorpresa sigue la emoción. El problema ese presenta cuando me comentan mis artículos: una vez publicados, nunca más me acuerdo de ellos.

4-¿Qué me puedes decir de tu paso por el teatro?

Siempre amé el teatro, también desde niño. Como todo amante, he tenido conflictos, rompimientos, largas ausencias, olvidos, traiciones. Pero como en cualquier gran amor, la llama nunca se apaga…

5-El destacado artista George Febres fue tu primo, un ícono en el Sur de los EE. UU., pero acá pocos lo conocen ¿qué recuerdos tienes de él y qué me puedes decir sobre el artista, el hombre?

Nos separó no solo una distancia geográfica sino también de edad. Sin embargo, nos volvió a unir la vida y el parentesco se tornó en admiración cuando conocí de cerca su obra, que me deslumbró. George (para nosotros el Jorge) es quizás el único caso de un artista ecuatoriano con renombre internacional, casi absolutamente desconocido en el país. Creo que tengo una deuda con él y en algo la he pagado al haber contribuido para que su nombre y su creación estén ahora acercándose.

6-Posiblemente tu humor voló a grandes extremos en las presidencias de Bucaram y del dictócrata Gutiérrez ¿qué me puedes decir al respecto?

Que, dolorosamente, los peores gobernantes son los que más nos alimentan el humor. Por eso, desde aquí les agradezco. ¡Ojalá regrese el primero y el segundo vuelva por sus fueros presidenciales! ¡Cómo nos reiríamos al ver la manera en que el Ecuador se va a la mierda!

7-¿Qué opinión tienes del Gobierno del economista Rafael Correa? ¿Para dónde vamos con él? ¿Qué futuro nos espera?

Joven, bien intencionado, honesto, intemperante, excesivamente locuaz y confrontacional. Pero ¡cómo canta! Cuando grabe su primer CD te diré que futuro nos espera. Tal vez el Festival de Viña.

8-¿En qué proyectos se encuentra en la actualidad Francisco “El Pájaro” Febres Cordero?

En lo de siempre: el periodismo. Y eso ya es decir bastante. El Universo y la revista Mundo Diners ocupan casi todo mi tiempo. El que me resta lo dedico a pensar en esa tira, generalmente de cuero, que sujeta la cintura. Esas divagaciones son tan largas y tan complicadas, que me absorben porque no sé si nunca está muy floja o está muy ajustada.