jueves, 27 de noviembre de 2008

Conformada Red de Escritoras y Escritores por el ALBA


Durante una semana, jóvenes escritoras y escritores de Latinoamérica y el Caribe se reunieron en San Cristóbal, estado Táchira, Venezuela para debatir sobre el compromiso de las y los escritores en el siglo XXI. Los escritores Augusto Rodríguez, Carlos Vallejo y Julia Erazo estuvieron por el Ecuador.


Pensar en una literatura para la liberación de los pueblos, que sea capaz de traducir los sueños colectivos y las libertades necesarias de la América que esbozó José Martí y por la que se sembraron Bolívar, el Che, Mariátegui, Farabundo Martí y Sandino, entre tantas otras mujeres y hombres que vivieron por un mundo más humano y más justo, fue la consigna bajo la que se reunieron poetas, narradores y ensayistas de América Latina y el Caribe, en la capital del estado Táchira.

Los Andes venezolanos fueron el escenario para que jóvenes escritoras y escritores de esta América que lleva las heridas aún abiertas de la miseria y la opresión que sigue vigente después de más de quinientos años de coloniaje, debatieran sobre la necesidad de construir colectivamente una Red de escritoras y escritores por el ALBA, Alternativa Bolivariana para los pueblos de Nuestra América.

Representantes de Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Cuba, Ecuador, El Salvador, Guatemala, México, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela debatieron sobre el compromiso del escritor en este siglo XXI. Y aunque muchos de los gobiernos de estos países no se han suscrito al ALBA, se trata de impulsar desde la cultura y el hecho creador, la inclusión de los pueblos a una opción que nació desde el Gobierno Bolivariano como una propuesta opuesta al Área de Libre Comercio de las Américas, ALCA, que subraya el intercambio mercantil sobre las necesidades y anhelos populares.

Así, del 31 de octubre y hasta el 05 de noviembre, se sentaron las bases estéticas, ideológicas y programáticas para impulsar un colectivo de escritores que sea capaz de enarbolar las voces de los pueblos.

OTREDADES

El reconocimiento y respeto a las diferencias, la certeza de una Latinoamérica libre, que camine los pasos del futuro, que sepa mirarse las heridas y despertar con ellas la memoria del futuro imprescindible, es al final de cuentas la tarea de las escritoras y escritores de este siglo XXI que despertó a las transformaciones y a la tierra nacida del hambre centenaria.

Escribir para quienes muchas veces no pueden y no saben leernos, para los que queremos el mundo libre y profundamente humano, para los que hacen nacer la vida en las siembras y en los sueños, en la mesa vacía y contrapuesta de miserias, para las niñas y niños sin escuelas, para ellos y ellas las palabras que quedarán roncas de tanto pedir y exigir la libertad de una América que lleva nombre de mujer.

El hecho estético no puede estar divorciado de la memoria, porque se funda en el imaginario colectivo, en lo que fuimos y en lo que necesariamente habremos de ser. Por eso, volver a la discusión del compromiso del escritor es una tarea fundamental como aporte a los movimientos libertarios que surgen desde las diversas geografías de Nuestras Américas. Queremos y trabajamos por una literatura regada con los olores, sabores, amores y colores de nuestros pueblos, no como panfleto sino como bandera henchida de luchas y sueños.

DECLARATORIA

Por eso, encontrarnos con los Andes como paisaje, como grito donde se funden los ecos de los pueblos originarios, definió que las y los escritores comprometidos con las más y mejores causas humanas "deben trascender el hecho de escribir", por lo que las y los escritores por el ALBA declararon la urgencia de "ejercer la promoción, divulgación, gestión y prácticas culturales como ejes que contribuyan a la construcción y consolidación de una alternativa Latinoamericana y Caribeña contraria al Capitalismo y al Imperialismo".

En el encuentro se estableció un llamado a "contribuir con la recuperación, construcción y consolidación de espacios del Poder Popular" y rechazar "la escritura regida por principios mercantilistas".

Asimismo, hicieron un "llamado a la institucionalidad cultural y a las estructuras alternativas de los países suscritos al ALBA a cooperar solidariamente con el fortalecimiento de los procesos culturales ligados a la escritura y la lectura, en los países de Latinoamérica y el Caribe", mientras que la "Red de Escritoras y Escritores por el ALBA contribuirá a la difusión y promoción de la escritura Latinoamericana y del Caribe, utilizando para esto todos los medios y canales de difusión posibles, así como formatos alternativos que favorezcan el acercamiento del pueblo a la literatura".

"La Red de Escritoras y Escritores por el ALBA comprende a Latinoamérica y el Caribe no sólo como un conjunto de Estados, sino como un entretejido plurinacional, pluricultural, multiétnico y multilingüístico, planteando la necesidad de la valoración, difusión y fortalecimiento de las literaturas e idiomas originarios", subraya también el Manifiesto refrendado por las escritoras y escritores que se dieron cita en San Cristóbal.

Para "fijar posiciones, denunciar, apoyar luchas sociales y realizar acciones políticas colectivas", la Red definirá mecanismos de organización que permitan articular la teoría y praxis. Así también, "en su vocación Bolivariana, Socialista y Solidaria, -la Red- plantea la necesidad de establecer alianzas y vínculos de cooperación con movimientos, organizaciones, redes, escritoras y escritores, que propongan alternativas contrarias al Capitalismo y al Imperialismo en cualquier parte del mundo".

Con estas acciones y definiciones del pensamiento creador de las Américas originarias, negras y mestizas, escritoras y escritores abonan el camino de una revolución que nacida desde el hecho creador, puede y debe contribuir a la liberación de los pueblos, a sus luchas y a la construcción colectiva de un mundo que no sólo es posible, sino y sobre todo, imprescindible.

*Texto publicado en el Diario de Guayana, el domingo 16 de noviembre de 2008.

Manifiesto de la Red de Escritoras y Escritores del ALBA


Desde Los Andes, desde el baile latinoamericano que sacude a la región, que la mueve cargado de esperanza, lucha, ternura y compromiso bolivariano. Desde este incendio de conciencia, desde Venezuela, nosotros, jóvenes escritoras y escritores del continente, levantamos nuestros corazones rojos, y ejerciendo el poder de la palabra,


DECLARAMOS:

1. Considerando la situación de escritores en países que no están adheridos formalmente a la Alternativa Bolivariana para Las Américas, ALBA, decidimos nominarnos como Red de Escritoras y Escritores por el ALBA, entendiendo que este “por” da cuenta del interés de escritores pertenecientes a países no miembros del ALBA para promover esta alternativa en sus países, logrando así la inclusión y compromiso transversal con los fundamentos de esta alternativa.

2. Nuestro rol, en este momento histórico, debe trascender el hecho de escribir, es urgente ejercer la promoción, divulgación, gestión y prácticas culturales como ejes que contribuyan a la construcción y consolidación de una alternativa Latinoamericana y Caribeña contraria al Capitalismo y al Imperialismo.

3- Las escritoras y escritores por el ALBA estamos llamados a contribuir con la recuperación, construcción y consolidación de espacios del Poder Popular.

4- Las escritoras y los escritores por el ALBA rechazamos la escritura regida por principios mercantilistas.

5- Hacemos un llamado a la institucionalidad cultural y a las estructuras alternativas de los países suscritos al ALBA a cooperar solidariamente con el fortalecimiento de los procesos culturales ligados a la escritura y la lectura, en los países de Latinoamérica y el Caribe.

6.- La Red de Escritoras y Escritores por el ALBA contribuirá a la difusión y promoción de la escritura Latinoamericana y del Caribe, utilizando para esto todos los medios y canales de difusión posibles, así como formatos alternativos que favorezcan el acercamiento del pueblo a la literatura.

7.- La Red de Escritoras y Escritores por el ALBA comprende a Latinoamérica y el Caribe no sólo como un conjunto de Estados, sino como un entretejido plurinacional, pluricultural, multiétnico y multilingüístico, planteando la necesidad de la valoración, difusión y fortalecimiento de las literaturas e idiomas originarios.

8.-La Red de Escritoras y Escritores por el ALBA promoverá la valoración, rescate y difusión de la memoria histórica de nuestros pueblos.

9.- La Red de Escritoras y Escritores por el ALBA debe definir mecanismos de organización que permitan fijar posiciones, denunciar, apoyar luchas sociales y realizar acciones políticas colectivas, teniendo esto un alcance continental, con la finalidad de que nuestra voz logre un mayor protagonismo y contundencia, redefiniendo la concepción y praxis de la acción política.

10.- La Red de Escritoras y Escritores por el ALBA, en su vocación Bolivariana, Socialista y Solidaria, plantea la necesidad de establecer alianzas y vínculos de cooperación con movimientos, organizaciones, redes, escritoras y escritores, que propongan alternativas contrarias al Capitalismo y al Imperialismo en cualquier parte del mundo.

11.- La Red de Escritoras y Escritores por el ALBA plantea la necesidad de apostar al desarrollo de una sociedad crítica haciendo énfasis en las niñas, niños y adolescentes a través del acceso y promoción de la lectura.

12.- La Red de Escritoras y Escritores por el ALBA defiende la Libertad de Expresión y combate la desinformación de las dictaduras mediáticas.

Declarado esto, insistimos en sumar las voces de Nuestra América, que hoy empieza a ser verdaderamente nuestra, contra el Imperialismo y la Guerra. Voces que llevan las heridas, aún abiertas, de la opresión y de la imposición de los silencios coloniales e imperiales. Despertamos en medio de estos Andes venezolanos para abrazar todos los posibles encuentros. Aprendemos a reconocernos en las otredades para enarbolar las banderas de la unión latinoamericana y caribeña, para decirnos y decirles a nuestros pueblos que otro mundo no sólo es posible sino, y sobre todo, imprescindible.

Tenemos la convicción solidaria y revolucionaria de hacer de la palabra una trinchera de lucha para enfrentar y enfrentarnos a todos los atropellos que se cometan contra nuestros pueblos, defendiendo la paz auténtica. Llevamos en nuestras manos, ojos, sueños y convicciones, los sones, sabores, tactos y colores de nuestras tierras.

Entendemos hoy, el compromiso histórico con las mujeres y hombres que han sembrado luchas libertarias y que caminan junto a nosotros, en la construcción colectiva de una América que debe ser libre para hacer libres a nuestros pueblos.

San Cristóbal, Venezuela
05 de Noviembre de 2008

martes, 25 de noviembre de 2008

Luis Alberto Bravo obtiene Primera Mención de Honor en el Concurso Nacional de Poesía César Dávila Andrade


Por Augusto Rodríguez


Hace algunas semanas hablé sobre el segundo e inédito poemario de Luis Alberto Bravo-Milagro, 1979- (su primer libro está por publicarse) denominado Antropología Pop (para árboles epilépticos) y desde esa ocasión ya pronostiqué que este poemario no iba a pasar desapercibido. Luis Alberto Bravo quedó Primera Mención en el Concurso Nacional de Poesía "César Dávila Andrade" por su libro antes mencionado. El ganador fue el poeta quiteño Cristian Avecillas con el libro Ecce Homo II. Las otras dos menciones fueron para los libros Jardín de arena del poeta cuencano Cristóbal Zapata y Limalla babélica del poeta quiteño César Eduardo Carrión. Siempre nos preguntamos para qué sirven los concursos en un medio literario como el ecuatoriano que tiende a fabricarse mitos y a desconfiar hasta de su sombra. Lo que ahora importa es que se ha reconocido a un poeta que no anda en la parafernalia, ni ligado a instituciones, ni a grupos de poder. Es un poeta que no pregona en las plazas/ ni se vende en mercados a la moda/ que no escribe con saliva, con bencina, con muecas/ ni con el pobre humor de los que quieren solo llamar la atención, como diría el poeta chileno Jorge Teillier. Este es la tercera mención de honor que recibe el escritor e integrante del grupo cultural Buseta de papel. Leer al poeta Luis Alberto Bravo es enfrentarse a un poeta de múltiples lecturas, a un conocedor de arte visual, a un cinéfilo y a un amante del jazz. Los invito a seguir leyendo algunos poemas más de este destacado poeta ecuatoriano:


Los hoteles gordos

A René Char


Los hoteles del centro valen siete;
Los de la Alborada valen doce;
Los que hay en el camino valen once;
Y conozco uno que vale trece.

Fuimos a uno que vale siete:

Y cuando se tumbó a la cama yo le dije:
Arbolito, diente de ajo, helado, caballito de mar, vaginita roja, paseíto naranja (en volkswagen azul: ¡tu volkswagen azul!)…

—Y mientras algo suena: Enmascara nuestras voces—

Las gentes de espaldas desembarcan en los hoteles y los engordan.
(Suben escaleras, escaleritas)

Duermo para
que
ella duerma.
Aunque…
ya es la hora en su dedo.


El sueño


Y cuando tú no estás
Sueño que duermo
sueño que sueño


Paul Eluard



El sueño…
Baile que se baila sobre la liebre,
donde pone música el desiderátum,
donde los long play’s son hojas de otro tiempo.
Y el sueño
del sueño
en el sueño
es la enfermedad del pétalo de la vida
donde el hongo blanco y los ferrocarriles se descomponen.



Jazz

A Jack Kerouac


1
Un perro me reconoce:
“En la otra vida —parece decirme—
yo solía orinar en ti”.

2
Todos esos pájaros
—menos uno—
estaban ayer.

3
Un campanazo
de agua y las ranas
a la escuela.

4
El espanto de los peces
—como me dijo en la noche—;
ese ruido se repite bajo los puentes.

5
Un budista zen
te recorre el brazo:
Ya es hormiga.

sábado, 22 de noviembre de 2008

Dos Encendidos, nuevo poemario de Aleyda Quevedo Rojas


El miércoles 26 de noviembre, a las 19:00, la destacada poeta y periodista quiteña Aleyda Quevedo Rojas presenta en la ciudad de Quito su último libro denominado Dos Encendidos. El libro será presentado por el escritor cubano Jesús David Curbelo y por Carlos Noguera, director de Monte Ávila. Invita Monte Ávila Editores Latinoamérica, La Fiesta de la Cultura, el libro 2008 y el Ministerio de Cultura del Ecuador. Lugar: Plataforma del Libro Venezolano, Centro de Convenciones "Eugenio Espejo", Pabellón Juan Montalvo.

jueves, 20 de noviembre de 2008

CANTOS CONTRA UN DINOSAURIO EBRIO: Noticias de un cáncer que acaricia el cuerpo

Por: FERNANDO VARGAS VALENCIA

Cantos contra un Dinosaurio Ebrio: cáncer que acaricia al cuerpo que lo contiene. Divina infección, como el amor, misterio radical que es oleaje púrpura. Disección de un miembro que se encuentra fascinado por la tortura. Caricia feroz de la palabra que a través del insulto, nos alaba.

Las moscas mueren en la sed repetida del aplauso. Aplaudir puede ser un acto-reflejo, una simple reacción en el laboratorio cruel de los sentidos, o tal vez, un acto político, cargado de símbolos entremezclados. A Augusto Rodríguez (Guayaquil, Ecuador, 1979), según parece, le gusta aplaudir en los museos de historia natural (vaya oximorón el que se nos impone: el sujeto-objeto, lo crudo dejándose encrudecer por lo cocido, la cultura determinando en su bostezo a la naturaleza), tal vez para desencadenar cataclismos de huesos.

Es allí donde la metáfora del dinosaurio no se contenta con evocar la filogenia suicida del hombre que habla, que aprendió a hablar para negarse a sí mismo, sino que además avanza en proponer la rotunda ebriedad del dinosaurio. El ebrio es un ser circular que supone que todo se encuentra en la contradictoria calma de su estado. Un dinosaurio ebrio nos ha fundado como especie:

Nada somos

mas que un poco de sol

en los ojos

y aire movido

por los labios

(el pecado original nos sigue pensando,

en nuestra estúpida conciencia humana)”

La imagen del animal fundante que además de iniciar una larga cadena de infortunios, se encuentra en estado de ebriedad, nos lleva a preguntarnos sobre qué es en verdad lo que vivimos, ¿acaso la resaca de una batalla en la que nunca estuvimos pero en la que se luchó hasta la muerte en nuestro nombre?, ¿Acaso lo que llamamos ebriedad es vigilia y lo que llamamos vigilia es un estado intermedio que se agita desesperado en los humores de su alcohol?

Habría que estar, como sugirió desesperadamente Baudelaire, completamente ebrios para dejar de ser los esclavos martirizados del tiempo. Sin embargo, la embriaguez para Augusto Rodríguez no tiene nada de liberación, es una suerte de resignación encantada:

“Le pido al camarero que me sirva más vino

porque la vida es nada, ya lo dijo Pessoa

y lo digo yo

esta noche

la vida es pura ficción

de dioses fracasados”

¿Qué clase de embriaguez es en últimas la promesa de la conciencia posible? Alguien afirmó que las palabras nacieron desde la más sutil de las inconsciencias. Luego, de repente, el hombre dejó gobernar su mente por oraciones, por adjetivaciones y enunciados. La escritura se satisface en ser la conciencia de lo inconsciente, en hacer manifiesto lo latente, en rebuscar desesperada en lo más recóndito del lenguaje para recordarnos que somos el dinosaurio que primero cacareó antes de amar, que primero vociferó símbolos inaprensibles, antes de convertirse en el discurso racional y premeditado que habla de dioses que no hablan sino a través de la mudez del hombre.

Sólo nos queda recurrir a la materia más fétida pero más sincera de nuestra filogenia: la sexualidad asombrada. Recuerdo que el bueno de George Bataille giró hasta embriagarse en torno al tema de la erección del hombre que cazó un bisonte, dibujado por los primeros hombres de la caverna (o pozo) de Lascaux (imagen rupestre que data del paleolítico).

Allí, percibió la ligazón entre las dos conciencias de nuestra animal-humanidad: la de la muerte y la del placer. El organismo vivo celebra el acto de la muerte a través de la erección del cazador. La conciencia del placer es, a un tiempo, conciencia de la muerte. La enajenación del hombre se incuba como un cáncer en el símbolo. Lo “diabólico” del erotismo humano consiste en que somos desde siempre, la unión entre la carcajada loca y la lágrima eterna. Al reír estamos llorando, al hacer el amor, hacemos el odio, al amar al otro lo matamos:

“Los códigos de tu cuerpo

tienen múltiples alas

donde mi enajenación se estremece

y encuentra su espacio

tu cuerpo es un pequeño lenguaje

que los dioses leen en mi piel

que sólo yo descifro

en mi escritura”

La escritura es la imagen de lo histórico. De suerte que ese pequeño lenguaje que somos en el cuerpo torturado (amado) del otro, es la historia transfigurada en dioses asesinos. Desde niños (léase: desde dinosaurios), reconocimos que moríamos y vivimos en la espera, en la angustiosa espera de la muerte. En palabras de Augusto Rodríguez, lo escribiré trescientas veces en mi piel:/ es inútil respirar/ cuando tenemos la muerte/ tan cerca”.

Desde la erección mortuoria que nos funda, hasta el arquetipo averiado del dinosaurio ebrio, Augusto Rodríguez nos recuerda que la historia es el espacio en el que los hombres hablan con los hombres y que la poesía es el espacio en que el universo habla solo y se dice a sí mismo que nos dice. La historia, movilidad en el tiempo, es también conciencia de la muerte, en el instante en que se nombra, aparece nuestra condición de “desterrados”, somos seres sin tierra y en eso consiste nuestra mortalidad:

“Los muertos duermen, descansan en sus guaridas,

con hambre se vuelven cazadores violentos.

Lo sé porque yo también soy otro muerto

que en cada estación va dejando un amor falso,

un hijo mal parido,

un muerto más para los obituarios”.

El hombre: proscrito del universo, sordo al discurso del universo, leve fragmento de ese discurso, desertor del lenguaje primigenio, desertor de la eternidad que fluye. La muerte es madre de la historia y la poesía es su disidencia: la poesía es juego y rebeldía. Cantos contra un Dinosaurio Ebrio nos permite recordar que la poesía es la fundación de otra verdad, como anticipa Octavio Paz en su Pasado en Claro: “escape... quizás… hacia dentro... purgación del lenguaje” donde “la historia se consume en la disolución de los pronombres”.

Si la visión del mundo se apodera del lenguaje y cada palabra que decimos es una imposición de significados, bajo la ficción de la seriedad ligada operativamente a los discursos de la muerte, hay que matar a ese dinosaurio torpe, erecto y borracho que dijo la primera mentira. La poesía es pues, la disolución del lenguaje del poder, es la re-semantización (para jugar con un vocablo propio de Freddy Ñáñez) de la palabra averiada: movimiento hecho fijeza, círculo anulado en sus giros, posibilidad de un pensamiento, de una visión del juego, como pensaría Bataille, dialéctica que desafía a la muerte, rebeldía de lo indefinible, de lo que la visión del mundo imperante se niega a concebir:

Yo te condeno

hombre

o pecador

a morir entre las horas de almuerzo

o en las tardes aburridas de oficina.

Más yo te llamo a que revientes

tu cuerpo

después de la medianoche

porque es allí donde empieza la vida”

La disidencia del poeta es rebeldía y es complemento de la historia, como afirmó Bataille: “se es rebelde porque hemos debido aceptar la muerte, debemos ir hasta el fin de nuestra rebeldía: no podemos ser rebeldes para perfeccionar la sumisión”. Hay algo de Edipo en nuestro espejo, hay algo de asesino en nuestras contemplaciones mudas hacía el padre. El dinosaurio rompió la cadena. Su embriaguez lo llevó al terreno del olvido. Necesitamos pues de un Augusto Rodríguez que nos diga ¡basta!, dejemos que la pulsión vital derrame su vino y su semen, reconozcamos al fin que el eslabón perdido aún se niega a confesar que el hombre tuvo alas.

Reseña del libro Cantos contra un Dinosaurio Ebrio, del poeta ecuatoriano Augusto Rodríguez, publicado por la editorial La Garúa en el año 2007.