jueves, 30 de julio de 2009

Nuevo libro de Iturburu en el CEN


Hoy, el escritor y poeta Fernando Iturburu presenta su nuevo libro: El libro del barrio. El mismo autor en su blog nos dice: "Tanto que he hablado y hablo de ese microcosmos, he aquí lo que, de manera concentrada, entiendo y asumo: El libro del barrio. Se trata de una antología que va de canciones, poemas y entrevistas hasta crónicas, ensayos y posts de blogs. El tema unificador es lo que ocurre en Guayaquil, en la música popular y en la vida diaria. Un libro que, por la diversidad del material incluído, aspira a ser de entretenimiento e información, con lecturas breves y claras. Espero verlos por el CEN. Y gracias". Lugar: Biblioteca del CEN. Hora: 19:00.

martes, 28 de julio de 2009

Miguel Antonio Chávez en la FIL de Perú

Miguel Antonio Chávez, integrante del grupo Buseta de papel y narrador, participa en mesas redondas y en la presentación de las antología binacionales - compilación de obras de escritores de Perú y Ecuador en la Feria de Libros de Lima, Perú. Para más información leer la nota publicada hoy en el diario Universo: http://www.eluniverso.com/2009/07/28/1/1380/escritor-antologia-binacional.html

miércoles, 22 de julio de 2009

Publicaciones ecuatorianas en Yerba Mala Cartonera (Feria Libro La Paz 2009)

En el marco de la 14ª edición de la Feria Internacional del Libro a realizarse en la ciudad de La Paz, Bolivia, entre las fechas del 5 al 16 de agosto del año en curso, se presentarán algunos libros de autores noveles ecuatorianos, publicados por la Editorial Yerba Mala Cartonera. El blog de "Fiesta por el Libro" realiza una breve semblanza de Yerba Mala Cartonera, "una de las Editoriales outsider más importantes de Latinoamérica"Empecemos por el libro “Línea del Ecuador”. La selección de los narradores esuvo a cargo de Jorge Luis Cáceres. Integran esta compilación los cuentistas: Bolívar Lucio, Eduardo Varas, Juan Pablo Mogrovejo, Juan Fernando Andrade, José Hidalgo Pallares, Esteban Mayorga y María Auxiliadora Balladares.Por su parte, la selección de poesía, a cargo de Augusto Rodríguez, comprende los poetas Ana Minga, Diego Cazar, Luis Alberto Bravo, Dina Bellrham, Rocío Soria, Freddy Ayala Plazarte, Siomara España, Carolina Patiño, entre otros.
Se presentarán asimismo de dos obras en esta editorial cartonera. “La puta madre patria”, una selección del libro de cuentos inédito Tratado sobre zombis, del escritor guayaquileño Miguel Antonio Chávez; “La puta madre patria” es un adelanto de los cuentos que presentará el próximo año, y que incluye tres relatos, que son: Servicio secreto, Zarza ardiente en el Bronx y La puta madre patria, este último, antologado en la red y uno de los dos cuentos de autores ecuatorianos finalistas en el Premio Juan Rulfo 2007, de París. El libro titulado “La gramática del deseo” es una selección del libro de poemas inédito La enfermedad invisible, del poeta guayaquileño Augusto Rodríguez, finalista del Premio de Poesía Màrius Sampere (España, 2007) y en dos ocasiones del Premio de Poesía Joven Martín García Ramos (España, 2008-2009).Más detalles de estas publicaciones que serán parte de las novedades de la mencionada Feria boliviana (en donde Ecuador este año es el país invitado), pueden consultarlo en el blog de Fiesta por el libro: los escritores ecuatorianos.

viernes, 17 de julio de 2009

Expolibro 2009 va llegando a su final, últimas actividades


La Expolibro 2009 va llegando a su final. Hoy, viernes se presentan varios libros interesantes como la antología de Ecuador-Perú "Amigas del Yeti" - Consulado de Perú - Ministerio de Cultura, 10:00 a 11:00, en la Plaza Central "Joaquín Gallegos Lara". Posteriormente el libro de poemas de "Pájaros huérfanos" de Ana Minga Macas, 17:00 a 18:00, en la Urna Sur "Ángel F., Rojas"; las obras "Esto Fuimos en la Felicidad" y "El mar se llama Julia" de Xavier Oquendo Troncoso, 17:00 a 18:00, en la Urna Norte "Demetrio Aguilera Malta"; el libro "Construcción del Vacío", del escritor Ecuatoriano Juan Secaira Velástegui - Ediciones Sarasvati New York, 18:00 a 19:00, en la Urna Norte "Demetrio Aguilera Malta". El sábado 18, la muestra de Cortos de vídeo arte de "Luis Alberto Bravo" (foto) y lectura de poemas y cuentos de los integrantes del grupo cultural Buseta de papel, 16:00 a 17:00, Urna Sur "Ángel F. Rojas" y la presentación de la antología "20 poetas ecuatorianos del siglo XXI"- Casa de la Cultura de Naranjal, 16:00 a 17:00, en la Sala Múltiple "Pedro Saad", entre otros eventos destacados.

lunes, 13 de julio de 2009

Siguen las actividades en la Expolibro 2009

Siguen las actividades en la Expolibro 2009: Este martes 14 tenemos la mesa redonda sobre la obra del fallecido escritor chileno Roberto Bolaño, Urna Norte "Demetrio Aguilera Malta", 20:00-21:00. El jueves 16, el Lanzamiento del libro "Antología Poética" de Carolina Patiño y Ediciones de revista Literaria El Quirófano, Plaza Central "Joaquín Gallegos Lara", 17:00 a 18:00. Organiza el grupo cultural Buseta de papel y la revista El Quirófano. Los esperamos.

viernes, 10 de julio de 2009

Hoy empieza la Expolibro 2009, primeras novedades


Hoy empieza la Expolibro 2009, Feria Internacional del Libro en Ecuador. Hay muchas actividades, presentaciones de libros, conversatorios que merecen atención y público. Como primer evento interesante está la presentación de la ópera prima de José Núñez del Arco, El aullido de las moscas, del narrador del grupo cultural Buseta de papel y fotógrafo de la revista El Quirófano, este sábado 11, de 16:00-1700, en la urna Sur "Ángel F. Rojas". El lunes se presentan el libro Soledumbre de Pedro Gil de la editorial Mar adentro, Urna Norte "Demetrio Aguilera Malta", 16:00-17:00 y el libro Cajita de música sin bailarina incluida, Quinto Poemario Binacional Peruano-Ecuatoriano - de Gabriela Briceño y Augusto Rodríguez - Consulado General del Perú, Urna Sur "Ángel F. Rojas", de 19:00-20:00; faltan muchas actividades más, que iremos dando a conocer en estos días. Los esperamos.

martes, 7 de julio de 2009

Dos encendidos de Aleyda Quevedo Rojas en Cuba


"Si la ruta primera que imaginó Aleyda Quevedo, para aproximarse a Simón Bolívar y Manuela Sáenz, fue ponerse a andar sobre las líneas que se dedicaron en cartas, no demoró mucho en caer la atalaya desde donde los contemplaba, y fue finalmente envuelta en un mazo vivo de humo y fuego que dura todavía"


por Sigfredo Ariel


Una vez, cuando le preguntaron, la severa Gabriela Mistral sostuvo que las mujeres no escriben «como Buffon, que se ponía para el trance su chaqueta de mangas con encajes y se sentaba con toda solemnidad en su mesa de caoba», afirmación que en lugar de echar luz, sumaba un nuevo, contradictorio, enigma. Aunque pocos hombres admitirían ahora, desde luego, que escriben a la manera pomposa de Bufón, ¿cómo escriben las mujeres? «Sobre mis rodillas», decía la Mistral, sin que haya que tomar como directa su expresión. Rodillas es igual a carne, hueso, piel: el peso de la mano que rasguea la letra sobre el cuerpo. «Soy mi cuerpo» había explicado ya Aleyda Quevedo, explicándose, años antes de escribir este libro. La misma nítida advertencia pudiera aparecer impresa en la página de pórtico de estos Dos encendidos, con una leve variación: son mi cuerpo, pues no de otra forma, sino a través de su corporeidad es que ella, al parecer, comprende la criatura humana. Su propósito fue, ante todo, entender, o al menos participar de claves que estimularon una relación hombre-mujer que forma parte, más que de la historia, de la mitología popular latinoamericana. Valiente que es. Si la ruta primera que imaginó, para aproximarse a Simón Bolívar y Manuela Sáenz, fue ponerse a andar sobre las líneas que se dedicaron en cartas, y vincular estas a zonas precisadas por hechos y sucesos, a partir de alusiones y atisbos de fechas y circunstancias, no demoró mucho en caer la atalaya desde donde los contemplaba, y fue finalmente envuelta en un mazo vivo de humo y fuego que dura todavía. Este cuaderno es, por una parte, testimonio de perdurabilidad de aquellas ascuas fuertes; por otra, la evidencia de que algunas de las lenguas de aquel fuego efectivamente lo alcanzó. «Ese corazón sin modelo» llamó Bolívar al de la hermosa quiteña en una de sus misivas, redactada poco después que aconteciera uno de los hechos iniciales de su pasión, que aun a fuerza de repetirse —y escenificarse aún en patios de colegios y teatricos de muchas partes de la América— no ha desleído su eficacia como ejemplar, tal vez modesto, de modelo romántico muy al gusto nuestro: cuando ella lanza una corona de flores al pecho de Bolívar como una saeta, y recibe caballeresca, jovial respuesta de él:
Mi estimada señora:si todos mis soldadostuvieran esa punteríayo habría ganado todas las batallas
Una Aleyda Quevedo, omnisciente, quiteña como Manuela, tras asistir y hacernos asistir al encuentro famoso, dibuja con eficacia y sobriedad el delicado entorno posterior y el enlace sensual, demorado con delicia en
un minuéun valsdos contradanzas
de estos dos súbitamente encendidos, contemporaneizados en el poema en la más exacta mitad del mundo cuando no existe nadie más
Latitud cerocero gradoscero minutoscero segundosdonde dos corazones crecen de belleza.
A partir de entonces, en el canto II («Bolívar enamorado»), la voz narradora desaparece: se mezclan voces de Simón y Manuela, extrañamente familiares por momentos en sus dimensiones y palabras; permanecen siempre a raya la exaltación teatral y los enajenamientos de una oscura médula volcánica, siempre incomprensible, del reclamo del o de la amante, porque en medio de las vicisitudes propias de la vida de guerra que compartieron, Bolívar y Manuela entablaron otra vehemente contienda que alimentó la lejanía, el ardor acumulado en ausencias y sobre todo, la brevedad de ocho años de intermitente proximidad física. La «Libertadora del Libertador» no es un título que Manuela Sáenz sólo recibió por haberle salvado la vida a Bolívar en un atentado haciéndolo saltar por una ventana prosaica: también por haberle hecho dejar memoria a través de sus cartas a su dama —que no es por cierto arquetípica— de una apasionada y no pocas veces torturada relación amorosa, completando así un perfil de héroe romántico, pues un Bolívar sin Manuelita perdería no poco de su atractivo en el imaginario popular. Ella lo liberó de la sequedad del héroe cuerdo en amores (parafraseando a Martí), y de la más bien triste habitualidad del guerrero solitario. Ella, por su parte, se liberó a sí misma, sucesivamente, de atavismos, miedos y convenciones. En el último día de febrero del misterioso 1825, que fue bisiesto, colocado en el centro del huracán que fueron sus cercanías y alejamientos, Manuela Sáenz escribió a Bolivia a «su» Libertador:
Vea usted la fuerza que sale a borbotones del pecho que le da ritmo a su sangre, y que termina convertida en remanso cuando acepto resignada que otros son los mandatos que debo cumplir en este tiempo.
Tal marea del pecho de Bolívar, serenada por el regalo de docilidad que Manuela le dedica —haciéndoselo saber claramente, por cierto—, nos hace presumir que el corsi-ricorsi puede invertirse: que amansar «esa fuerza que sale a borbotones» ha de ser trabajo del Libertador, cuando ella, arrebatada de celos le reproche con palabra dura: «Me pregunto a mí misma si vale la pena tanto esfuerzo en recuperarlo a usted...», como si no conociera la respuesta de antemano y ahora, hablando por boca nueva, de Aleyda Quevedo, se llenen los blancos que no rozó su pluma:
Cruzo la cordillera a caballomontando larguísimas horasNi la altura y sus males me sacan del cuerpoeste fuego
Pero la línea que divide, pudiera dividir, a Manuela de Aleyda, se nos hace cada vez menos nítida, menos delineada a medida que el poema avanza:
Nunca más en sus sábanasotro olor
Difícilmente se permitiría semejante línea —y otras muchas de este libro—, Aleyda Quevedo en su poesía, sino excusada, como ahora, por un pseudo relato, pseudo recreación del amor entre dos exaltados fantasmas en medio de una «vida de guerra que nos une y nos separa». Su coartada se disuelve aún más cuando la traiciona el giro actual, el verso contemporáneo que no documenta, sino fabula, como en el Canto IV, «Desde Paita», cuando Manuela Sáenz, en su exilio, aparece bajo La luz lineal de las tardes quietas y
El aire también está quietoesta tarde es sordalos árboles están como pintados
Pero no cesa siquiera en esa coda amarga donde vemos a Manuela bordeando el tremendo hueco de ausencia que ha dejado Bolívar el diálogo con el ausente en aquel desierto peruano de una sola calle, pues sin él qué hace con sus manos, su boca, sus pies que no andarán más, la amante heroica, la «bella loca» consumida hasta la raíz por un fuego que sobrevivirá, sobrevive, en estas hojas de papel a
...una mujer que amó y encontró la libertad aunque luego perdió la libertad y a su amor.
El coloquio con el objeto del amor prosigue, al modo quevediano (de Don Francisco, claro, en inflamada coincidencia) aun cuando
Sé muy bien a dónde debo irel viento me guiaráese mismo viento histérico y rotundoque me llevó a ti
Porque de esta forma entendemos, felizmente, aún el amor, muchos hombres y mujeres de estas tierras que, al decir de Darío, aún reza a Jesucristo y habla en español.
Texto leído en la presentación de Dos encendidos, libro de la poeta y periodista ecuatoriana Aleyda Quevedo, que ocurrió el jueves 24 de junio 2009, a las 16:15 en la Sala Manuel Galich de la Casa de las Américas, en La Habana Cuba.

viernes, 3 de julio de 2009

Jorge Enrique Adoum (1926-2009)

La noticia ha sorprendido a todos. La reciente muerte (en la madrugada de hoy) del poeta, ensayista, escritor Jorge Enrique Adoum enluta al país. Era nuestro gran intelectual, nuestro gran poeta, nuestro gran referente. Desde hoy, el Ecuador, vivirá recordando su legado, su magnífica obra para las futuras generaciones. Ha muerto Adoum, pero su obra vivirá por siempre. Que en paz descanses queridísimo poeta y fraternal amigo de la revista El Quirófano. El Ecuador está de luto.
Coinciobedencia

acabo de aprender que un grupo puede ser uno
sea que no estoy tan solo como creía
que me hago compañía sin saberlo
pero mis otros yos me aburren tanto
que siempre vale más estar solo
que mal acompañado
y así volvemos otra vez a fojas uno
y de paso no violo las disposiciones
del estado de sitio en que vivimos