Ir al contenido principal

Falleció el poeta ecuatoriano Rafael Díaz Icaza (1925-2013)


Este martes 27 de agosto, falleció el gran poeta, narrador, periodista y catedrático ecuatoriano Rafael Díaz Icaza (Guayaquil, 1925-2013). Ganador de todos los premios más importantes del país. Obtuvo el Premio Nacional Eugenio Espejo por toda su trayectoria. Fue un gran amigo de El Quirófano Ediciones, incluso fue parte de nuestro consejo editorial. Paz en tu tumba querido amigo y poeta. 


Comentarios

bertha díaz ha dicho que…
augusto, un abrazo. gracias por tu afecto por mi padre. Sabes bien que tú eras muy querido por él. Bien lo sabes, pero vale recordarlo.
bertha

Entradas populares de este blog

El Apocalipsis (todo incluido) de Juan Villoro

El Apocalipsis (todo incluido) de Juan Villoro

Los muertos siempre regresan del escritor Augusto Rodríguez

Velásquez & Velásquez Editores Colección Juvenalia, Serie Viva Quito, Ecuador, 2012   Por Santiago Páez Introducción Tal vez una de las caracterizaciones que podemos hacer del trabajo de un escritor es la de asegurar que su función en la sociedad y ante el mundo es la de devenir en un desapasionado relator de lo atroz. Hay escritores bonancibles e incluso algunos han redactado obras que alegran el espíritu y nos muestran el lado amable de las cosas. Y sus obras, sin dejar de merecer el respeto que debe otorgársele a toda producción humana, son menores, limitadas, no llegan a ser artísticas del todo. Es que esa tarea de reconciliarnos con el mundo no es la del arte, es la de los discursos memos de los medios de comunicación de masas: el cine de Hollywood, las telenovelas mexicanas o la música pop. El arte, el verdadero, está para que a partir de su apropiación, de su lectura, los humanos construyamos, en nuestras mentes, una simulación lúcida del mund...

El lector sordo

Por Iván Égüez Ahora se habla de comportamiento lector y no de hábito de lec­tu­ra porque los hábitos –cuando hacen al monje– son mecá­ni­cos, son actos reflejos más que reflexivos. Ese lector compul­sivo, cercano a la bibliomanía más que a la com­pren­sión lectora, es un lector apurado, no placentero. Alguien que lee sólo por enterarse de qué trata algo, o lee todo al pie de la letra es, al menos, un lector incom­pleto. Si carece de sensibilidad literaria siempre será un lector sordo, casi ciego y quasi mudo, porque no sabrá que la lite­ra­tura es una ma­nera de decir tres o cuatro cosas en una. La lectura de la literatura nos permite mejorar la calidad de la lec­tura en general, es la madre de todas las lecturas por­que nos hace gozar de la lengua en todo su esplendor, pero, sobre todo, porque nos acerca a la signi­ficación del texto más allá del sentido lato de las palabras. Nos en­trena para la com­prensión ca­bal de cualquier otro texto en con­tra de la lineali...