jueves, 27 de diciembre de 2007

CAMINOS PARA LA LITERATURA FANTÁSTICA EN NUESTRO PAÍS


Por Santiago Páez

¿Podemos hablar en nuestro país de Literatura Fantástica sin que esta sea una copia de lo producido por los anglosajones, de Tolkien o de Bram Stocker?

Para hacerlo, deberíamos remitirnos a un antecesor ineludible: el Realismo Mágico, un producto estético de Latinoamérica que mixtura el Realismo Fantástico europeo, proveniente del surrealismo, y el Realismo Maravilloso –el de los Cronistas de Indias-, generado por el descubrimiento de la realidad hispanoamericana, funda una peculiar forma expresiva, intensa y barroca en la que, sin solución de continuidad, coexisten lo real y lo mágico. Quien intente hacer Fantasía en Sudamérica, debe saber que trabaja sobre el terreno que desbrozaron los autores del Realismo Mágico.

Señalemos, también, que al hablar de Literatura Fantástica, estamos refiriéndonos a uno de los géneros de la narrativa; José I. Ferreras, afirma que lo que permite definir los géneros es la mediación que los constituye. En el Realismo, media la idea de la sociedad, sus procesos y luchas, en la novela de Aventura median lo lejano y lo exótico. En la Fantasía (como en los Realismos Mágico y Maravilloso) media con todo su poder el mito.

Los autores ecuatorianos de la última generación consolidada (por ejemplo Leonardo Wild, Gabriela Alemán, Edgar A. García o J.D. Santibáñez) nacidos entre 1955/1970 han seguido, a veces, el derrotero de la Literatura Fantástica, que trazara Jorge Dávila con sus Historias breves y fantásticas (y que inaugurara en nuestro país, con algunos de sus cuentos, César Dávila). Wild, Alemán, Santibáñez y los otros hacen ciencia ficción, fantasía, aún thrillers ecológicos, y ubican sus relatos, siempre irónicamente, en campos cercanos al cómic, la narrativa policial o la de aventuras. Luego, parece claro que en nuestro país se hace una literatura cercana al género de la Fantasía.

Reformulando a la pregunta que inicia este artículo, nos podríamos inquirir: ¿Puede una literatura como la Fantástica participar, incidir en el proceso de construcción de nuestra identidad?

Sí. Y esta incidencia tendría al menos tres proyecciones.

Podremos usar los mitos ajenos liberadoramente si nos apropiamos de ellos y los modelamos a nuestra imagen. Aún podemos apropiarnos de ellos impugnadoramente, cabría, por ejemplo, una parodia de Superman viviendo en nuestros barrios miseria… Este camino –con mitos como el del hombre lobo- lo ha seguido Gabriela Alemán dentro de una poética muy propia y brillante. J. D. Santibáñez con su superhéroe urbano Pedestrian logra historias muy divertidas e intensas.
Podemos, también usar para nuestras invenciones narrativas nuestra mítica que es tan rica y sugerente como cualquier otra: historias sobre los seres fabulosos de la Sierras y la Amazonia, sobre el Riviel en Esmeraldas o los caminos de los Yumbos en el subtrópico… Esta senda la ha seguido Edgar A. García, en su literatura infantil.

Finalmente, una de las vías que parece más interesante implica regresar al Realismo Maravilloso, de los cronistas y primeros historiadores, y construir historias. Basta tomar, como universos para fabular, los presentados por el padre Juan de Velasco; en su Historia coexisten animales fantásticos como el Quimsa ñahui una especie de cánido con tres ojos cuyo tercer ojo brillaba en la noche y que los indios usaban para alumbrar los caminos, personajes fabulosos como los famosos “gigantes sodomitas”, o plantas imposibles como aquellas cuyos frutos se transforman, con el paso de las estaciones, en insectos de patitas temblorosas…




jueves, 20 de diciembre de 2007

Augusto Rodríguez, finalista del III PREMIO INTERNACIONAL DE POESÍA MÀRIUS SAMPERE 2007


Augusto Rodríguez, poeta e integrante del grupo cultural Buseta de papel quedó finalista del III PREMIO INTERNACIONAL DE POESÍA MÀRIUS SAMPERE 2007 que organiza la editorial La Garúa y el Ayuntamiento de Santa Coloma de Gramenet. El fallo final se hizo público en el Auditorio Can Roig i Torres de esta localidad barcelonesa, España; dando como ganador al cubano Luis Manuel Pérez Boitel con su poemario “Las naves que la ausencia nombra”. Rodríguez fue uno de los finalistas con su poemario inédito “Manuscritos del mar muerto, 1947”. Los integrantes de la revista El Quirófano se enorgullecen por este importante logro alcanzado por Augusto Rodríguez, su Director-Editor. Salud.


Finalistas:

1. Libro de cuentos (España)
2. Bóveda (España)
3. Las naves que la ausencia nombra (Cuba)
4. Concierto de esperanzas (España)
5. Ensayando una mueca (España)
6. Manuscritos del mar muerto, 1947 (Ecuador)
7. Porque todo no puede ser dolor (Cuba)
8. Verde de moho es la casa. (Venezuela)
9. Trampas para cazar silencios (España)
10. Catálogo de incesantes (España)
11. De vuelta a Florencia (El Salvador)
12. Secreto desencanto (Argentina)
13. Antes de que la luz se dignifique (España)
14. A lomos de un deseo equivocado (España)
15. Diccionario de dudas (España)
16. Perfiles de niebla (España)
17. El carnaval de los hombres grises (España)
18. Rictus del ganador (España)
19. El estanque colmado (El Salvador)

En esa ocasión, participaron un total de 357 trabajos en castellano y 22 en catalán. Los originales en lengua castellana procedieron de España (126), Argentina (64), Chile (28), México (26), Cuba (22), Venezuela (18), Colombia (15), Estados Unidos y Perú (9), Ecuador (6), Uruguay y Costa Rica (5), El Salvador (4), Guatemala (3), Francia, Israel, República Dominicana y Nicaragua (2), y 1 trabajo procedente de Suecia, Suiza, República Checa, Inglaterra, Brasil, Italia, Bolivia, Honduras y Portugal.



martes, 18 de diciembre de 2007

Dos destacados poetas de Latinoamérica (Segunda Parte)



Por Augusto Rodríguez


MAURIZIO MEDO:

“RESPECTO AL ÁMBITO CONTINENTAL, EL PROBLEMA NO ESTÁ EN LAS POÉTICAS. SÍ EN SU FALTA DE LEGITIMIDAD ANTE EL APARATO CRÍTICO”


Maurizio, vamos al principio, cuéntame ¿cómo entras a la literatura, a la escritura, a la poesía?

La única conclusión a la que podido llegar es que, en realidad, mi familia era un poema. Se hablaba en español, se gritaba en italiano y se insultaba en croata. Nací sin saber bien a qué lugar pertenecía. Como Westphalen “me sentía como en cuarentena permanente, reo de no estar integrado y no compartir las tradiciones”. Esto me llevó a buscar un territorio personal, que reflejara las realidades a las que pertenecía en simultáneo. Nací en el Perú, es cierto, pero también me emociono al oír Lijepa naša domovino (el himno croata) o el: Uniamoci, amiamoci/ L’unione e l’amore/ Rivelano ai popoli, del himno italiano. Sus territorios están dentro de mi poesía. Crecí rodeado de libros (la biblioteca de mi abuelo; la de mi padre, quien estudió filosofía y siempre estuvo cerca de la poesía; la de mi madre, psicóloga clínica...) Entonces leer (o escribir) era un premio, no una sanción (como ocurre ahora, debido fundamentalmente a la pésima educación escolar). Desde muy joven disfruté con Verne y Salgari, luego con Walter Scott, Jonathan Swift, Herman Melville... No sé cómo llegaron luego Charles Baudelaire, César Vallejo y Ezra Pound hasta el velador. La poesía fue su consecuencia.

¿Qué poetas son tus referentes y cuáles son tus autores de cabecera?

Demasiados. Están los filmes de Kusturica junto a La divina comedia. Los surrealistas con Patti Smith. Sarduy y Góngora con David Lynch. Los beatniks, Wim Wenders con Tom Waits. Los referentes no son específicamente literarios, varían. Pero los autores a los que vuelvo siempre son César Vallejo, San Juan de la Cruz y Sthépan Mallarmé.

He leído tu libro más conocido que es tal vez Manicomio cuéntame de este trabajo poético ¿Quién o quiénes viven en este Manicomio? ¿Qué es Manicomio?

Cuando me preguntan por Manicomio insisto en que no se puede leer como una “isla”. Manicomio, como El hábito elemental, La trovata, Urba et orbis, Dolosa hereda (por citar los últimos libros) forman parte de un mismo proyecto donde el lenguaje es el único y el gran protagonista. En Manicomio lo que vive son ideas ante las cuales la voz pierde su identidad y el autor, como sostiene Barthes, entra en su propia muerte. En Manicomio lo que acontece es la escritura. No creo que haya antinomia entre creación y crítica. Como dice Milán lo que varía es la “atracción material” o la “temperatura estética” (parafraseando a Jakobson). Toda escritura implica una interrogación desde la perspectiva que tenemos de la realidad y de la tradición. No creo que uno deba escribir con la conciencia lineal de un espacio o de un tiempo sino, como lo reclamaba Eliot, con la sensación de que la totalidad de la literatura tiene una existencia simultánea y compone un orden simultáneo". Esto implica obrar tanto con el lenguaje como con la conciencia. We must be still and still moving. Lo que verá el lector es este desplazamiento.

Hablando de este mismo libro Manicomio creo que este trabajo arrojó una serie de seguidores o imitadores de distintos niveles y talentos que de algún modo son tus propios epígonos ¿qué opinas de esto?

Eso implicaría asumir a Manicomio como un libro “diádoco”. Desde el momento en que hay una búsqueda por una existencia y un orden simultáneos es natural que la obra (no el autor) encuentre interlocutores. A veces me dicen: “Encuentro en tal autor varias cosas del Manicomio”. Un momentito, ¡esas cosas ya estaban antes que apareciera el libro! Si posibilita que los nuevos autores dialoguen con Juan Luis Martínez, Héctor Viel Temperley con los neobarrosos o con los concretistas (cabría un largo etcétera) eso es bueno. El resto no importa.


Sé que se debate por ejemplo el tema del barroco en la poesía actual de nuestra América, pero tengo la impresión de que, especialmente en los encuentros y festivales, se están imponiendo otras visiones y proyectos poéticos que quisieran aparecer como oficiales.

Para empezar, la poesía latinoamericana actual no puede simplificarse en la dualidad conversacional-neobarroso. Eso es algo ramplón. Si fuera así, tan simple, ¿dónde situamos a Juan Luis Martínez y a Diego Maquieira? ¿Zurita es neobarroso, visual o concreto? ¿Hasta qué punto es válida para escrituras como las de Marosa Di Giorgio o Wilson Bueno la visión taxonómica prosa- poesía? Ojo que todos los autores que menciono son “de culto” y de gran influencia en muchas las poéticas que están en un proceso germinativo. Lo que quiero decir, en primer lugar es que desde hace mucho, entre lo conversacional y lo neobarroso, se extienden zonas intermedias de lenguaje. También entre los géneros. Podría decir: “Rulfo es un gran poeta” o, ¿por qué, no? “Paradiso es la obra poética más importante de Lezama”. Desde las vanguardias se abrió un diálogo, aún inconcluso. Entonces, ¿la novísima latinoamericana (que más parece el nombre de una “orquesta tropical”) lo que hace no es atar los cabos que quedaron sueltos? Esto viene desde atrás. Aunque, a veces, como dice Elitis, algunos no perciben el espejo y se rompen la cara. Kozer me comentaba que, hoy, en vez de “neobarroco”, él utilizaría el término “poesía de la dificultad”, pues, todos nos expresamos desde “una densidad, desde índoles de ocultamiento, de pliegues y repliegues, de recodos y revueltas de caminos”. Me gusta la idea. La “dificultad” no está sólo en la expresión sino que también entra en juego en la asimilación de una nueva realidad (sensibilidad global, pragmatismo mediático, informatización y shows perfomáticos) que más que asombrarnos puede llegar incluso a cohibirnos. Lo oficial es lo plural, la dispersión, lo babélico. No creo que nadie pretenda, mucho menos sugiera, tal o cual línea discursiva como la “oficial”. Lo he dicho antes: la poesía se escribe desde la ausencia de un centro.

Pienso que tu generación (peruana y del continente) todavía no goza de la apertura y del conocimiento real que debería tener sus poéticas ¿A qué se debe esto?

Recuerda que en el Perú, entre 1980 y el 2000 el conflicto armado entre las fuerzas del orden y los grupos terroristas dejó como saldo casi 70,000 víctimas. Esto, sin mencionar la corrupción durante el fujimorato y el aumento vertiginoso en la extrema pobreza. Haber sobrevivido ya es en sí meritorio. Respecto al ámbito continental, el problema no está en las poéticas. Sí en su falta de legitimidad ante el aparato crítico.


Si tuvieras que dar un mapa poético actual para tratar de entender los procesos y la poesía contemporánea de tu país, ¿quiénes serían y por qué?

Para responderte debo referirme nuevamente al mismo punto. Creo que la heterogeneidad, que caracteriza a la poesía peruana de los últimos veinte años, rebasó la capacidad analítica de un aparato crítico, cada vez más precario. Establecer el mapa peruano, así como lo sugieres, implicaría una aceptación tácita de lo que aquí, y aquí es el Perú, se asume como generación, esto es un ciclo vital que muere y reinicia cada diez años. Como sea, creo que desde los ochenta hasta hoy, la poesía peruana ha sido capaz de responder a su tradición, quizá la más rica del continente, y eso es bastante.

¿Actualmente en qué proyectos literarios está Maurizio Medo?

Concretamente reiniciar los talleres que dirigí hasta el 2006 en Arequipa; realizar algunos viajes, que venía postergando; la edición final de Manicomio con una editorial mexicana y ya se verá. El único proyecto constante es la escritura.


NOCTURNO


las sombras se alborotan al desmirar la atrofia de la urbe
(donde no existimos en realidad)

gira la esfera azul (oh tercero de los mundos)
reacomodando el fin en lo que acaba de culminar

de ahí los lenguajes con rictus de terror
de ahí las manchas de sed
en plena garganta ecuatorial
(lo gris en lo gris)

de ahí que amor nos deja solos para dar cuenta de sí

negro trajín de muerte en oh baile de rosas

no ves los esmaltes tornasolados de la flor
sólo espinas contra opacos firmamentos

de ahí también el hierro al rojo que
se aproxima un paso
y en el otro fija
fuego en el carbunclo

ardes en fiebres multicolores
prendida desde los vientos de tu sueño
y en mitad de la noche te tiendes hacia arriba/ volátil e intocable
y en mitad de la noche te tiendes hacia abajo/
calibrando el logos en luchas intestinas

yo callé al oír tu voz en mi canción

siempre vi en ti el mar
-y no al tiempo-
sonriente como el amor

no me preguntes cómo dorar el corazón de rojo alquímico
cómo percibir su música operática dando una o varias veces la vuelta

vamosel cielo tiene playas dónde quebrar esta falsa verdad.
¿ dónde sino el loco yeats adulteró la alegoría platónica?
¿y prufrock dónde quedó boquiabierto
ante la dama del columpio
y alucinó con fragilión y príapo?

es la misma costa donde saltan las aguas sopladas por lezama
y los rumores se desconocen del origen

vamos, no sabrás de otra eternidad


DOLOSA HEREDA
(Fragmento)

2.

dejémosla alelada con la trama de la novelita “tradición”

aromas noctívagos de absenta revelan la imagen
de una rosa que seda en creciente encarnación
-atrás música el funk improvisado del flanneur-
en perfectos claroscuros el piano cimbra un tango
que rampa ingüinal por las sombras del bulín

en otra altura la musa rumba ciega ante el denuedo
de quien escorza un pálpito de amor contra su piel
más allá los poetas hipan rimas contumaces
el deseo cuaja en el rouge salival en alquiler

“dolosa hereda” es una impronta del capítulo final
ahora ella lee aquel de la bohemia como un limbo
que infatúa entre el véspero y un agraz amanecer
por eso insiste – colónidas con tilde-

los niños copian coma aquí apóstrofe acá y fisgan
mientras ríen de las fotos retocadas: líridas estáticos en poses baladí
como si la poesía modelara entre piezas de murano
flores muertas tatamis y jarrones marroquíes
los poemas ahí son vistos como petos y lanzones
como si los poetas muertos hubieran absuelto las histerias
para modelar cum laude con la gloria negada de raíz

pero ella busca con qué hacer soñar los pizarrones
y con vanos leitmotivs para el taller


Maurizio Medo (Lima, Perú, 1965) Premio Nacional de Poesía, Martín Adán, 1986. Premio de Poesía José María Eguren 2005. Reciente finalista para el premio Poesía Hispanoamericana “Festival de la Lira”. Ha publicado los siguientes libros de poesía: Travesía en la calle del silencio (E.A, Lima, 1988), Cábalas (Jaime Campodónico/Editor, Lima, 1988), En la edad de la memoria (Jaime Campodónico/Editor, Lima, 1990), Contemplación a través de los espejos (Jaime Campodónico /Editor, Lima, 1992), Caos de corazones (Luna azul, Colección de Luxe, Lima, 1996), Trance (Colección del Sol Blanco, Lima, 1998), Limbo para Sofía (Serie Ficciones, Fondo editorial de la PUCP, Lima, 2003), El hábito (ASALTOALCIELO, Arequipa, 2004), El Hábito elemental ( Latino Press, Nueva York, 2004), Manicomio (Calabaza del diablo, Santiago de Chile, 2005, 1era edición), La trovata (ASALTOALCIELO, Boston, 2006) En coautoría con Raúl Zurita publicó La letra en que nació la pena, muestra de poesía peruana 1970-2004 (Ediciones del Santo Oficio, Lima, 2004) y con Eduardo Milán, Escribir contra la pobreza (Ediciones de Monte Carmelo, Tabasco, 2005). Es autor también de No nos hemos perdido: lectura personal de la obra de Raúl Zurita (Tranvía editores, Lima, 2007). Ha sido distinguido con el Premio Nacional de Poesía “Martín Adán” 1986 y el Premio de Poesía José María Eguren 2005. Su obra ha sido antologada en diversas publicaciones hispanoamericanas, donde destaca Pulir huesos: Veintitrés poetas latinoamericanos.

lunes, 17 de diciembre de 2007

Dos destacados poetas de Latinoamérica (Primera Parte)


Por Augusto Rodríguez


En un interesante reportaje escrito por el estudioso y crítico peruano Julio Ortega nos dice:“Tomás Segovia, Juan Gelman, Antonio Cisneros, Enrique Fierro, Jesús Urzagasti, Raúl Zurita, Reina María Rodríguez, Coral Bracho, Tamara Kamenszain, Juan Gustavo Cobo Borda, Daniel Samoilovich, Yolanda Pantin, Malú Urreola, cuyos libros son estancias del diálogo caminante, han liberado a la poesía del archivo y el museo, proyectándola en el devenir de la lectura, en ese territorio del español mundial, cuya libertad es una larga orilla actual. Se puede decir, por eso, que la nueva poesía latinoamericana se escribe en el futuro, en esa lectura por venir, donde anticipa la intimidad de su turno en el diálogo. Lo nuevo, al final como al comienzo, es materia del porvenir”.
El mismo Ortega recalca: “Con la poesía hispanoamericana es imposible equivocarse. Hay tanto bueno de donde escoger que sólo con poca fe o pobre información se puede hacer una mala antología. Treinta años atrás, los poetas disputaban con entusiasmo su lugar en las antologías nacionales, quizá porque no tenían suficientes pruebas de su identidad. Hoy hay tantas antologías, foros, congresos, becas y premios, multiplicados además por Internet, que sería anacrónico el poeta que se defina por su inclusión en cualquier repertorio. Y una antología que presuma de su capacidad de excluir sería una suerte de parque juriásico. Más casuales y provisorias, las antologías ya no prometen la posteridad. Documentan la fugacidad, donde los poemas viven más plenamente”.
Dentro de la gran variedad de talentosos poetas que día a día crean nuevos dilemas y discursos en este cielo americano, tenemos a Rafael Courtoisie (Montevideo, 1958) quien es considerado como uno de los escritores uruguayos de mayor reconocimiento internacional. Y a Maurizio Medo (Lima, 1965) quien es uno de los poetas peruanos más valiosos de la última década y un destacado crítico contemporáneo de las nuevas corrientes literarias de su país y de América.
En este espacio están reunidos virtualmente para hablarnos de sus respectivos trabajos poéticos, la poesía actual y las últimas novedades literarias de sus países natales:



RAFAEL COURTOISIE:

“CREO QUE EN URUGUAY LO MÁS IMPORTANTE SE CONSTATA SOBRE TODO EN LAS MÁS RECIENTES GENERACIONES, EN LOS NOVÍSIMOS”


Rafael, vamos al principio, cuéntame ¿cómo entras a la literatura, a la escritura, a la poesía?

Las primeras lecturas tienen que ver con libros de aventuras: Jules Verne, Emilio Salgari, etc. Esos y otros autores me acercaron al mundo virtual pero maravilloso, a veces más real que el mundo real, de la palabra escrita. Luego fue un sin número de libros que encontraba en a biblioteca de la casa de mis padres: desde Voltaire a Dotoiesvky, de Maupassant a Sartre...En la poesía comencé leyendo de todo, sin orden, contemporáneos y autores del siglo de Oro, Quevedo, Góngora...En todo caso fue un amor temprano con el arte de la palabra.

¿Qué poetas son tus referentes y cuáles son tus autores de cabecera?

Hay un referente inevitable que es César Vallejo, en literatura hispanoamericana. Vallejo hizo estallar el lenguaje para que significara, y su poesía es vigente. Paul Celan, José Ángel Valente, Vasko Poppa....

He leído tu poemario más reconocido que es tal vez Estado sólido, ganador del VIII Premio Fundación Loewe ¿cuéntame de este trabajo poético?

Es un libro que surge de un proyecto muy pensado, muy diseñado de antemano como libro unitario, no como colección de textos. Un proyecto que intencionalmente trata de reunir elementos de la poesía y del ensayo, del texto connotativo poético y del texto reflexivo. Por otra parte, es un libro que trata de apropiarse y a la vez de ironizar sobre las certezas del discurso científico, y llevarlas al plano humano de la duda, de la vacilación, pero buscando en esa duda, en esa vacilación, la producción de un objeto estético y de un objeto de saber...aunque se trata de un saber poético...

Por ejemplo veo que este libro en particular está totalmente escrito en prosa poética ¿qué piensas en particular de la prosa poética más allá del clásico verso libre?

Creo que la prosa poética brinda muchas posibilidades de exploración semántica, sin por eso dejar de lado el ritmo, la masa sonora del texto. En Estado Sólido me propuse una prosa rítmica y sonora que a la vez contemplara las exploraciones de la reflexión poética, una exploración racional que por intuitiva puede alcanzar a veces el concepto de una "iluminación" en el sentido que Arthur Rimbaud dio a esta palabra.

Sé que has publicado varios libros de relatos ¿Qué me puedes decir sobre tu narrativa?

He trabajado el cuento y la novela, como dos vertientes complementarias y la vez, en cierto modo, antagónicas. El cuento es la consición y la necesidad imperiosa de una resolución en la historia, aun cuando el final sea abierto. Mi más reciente libro de cuentos se titula "Sabores del país" y desde el titulo se plantea una ironía: solo el primer cuento tiene que ver con Uruguay, los demás relatos recorren desde la selva amazónica hasta el desierto del Neguev, desde New Jersey hasta la ciudad de Ambato, en Ecuador. Titularlo "Sabores del país" es una ironía que tiene que ver con esta aldea global en que vivimos, a la vez hiper comunicada y balcanizada. Mis novelas plantean universos diferentes. Se dice que la novela es el horizonte de la absoluta libertad narrativa. En "Santo remedio" mi ultima novela publicada el ano pasado en España, exploro la cuestión de la eutanasia y la desolación de un joven en este universo virtualizado y mediático. El protagonista, Pablo Green, se ve obligado a matar a su madre que sufre una enfermedad terminal, irreversible, pero a partir de allise convierte en una especie de psyco killer, sigue matando por incomprensión y en cierto modo por "necesidad", hay mucho humor negro, mucha velocidad, y también se plantea una parodia del cine y de ciertos thrillers. La narrativa, tanto en cuento como en novela, permite una expansión y la posibilidad de crear un espectáculo literario y que a veces también esconde una cuota reflexiva...La poesía en cambio, tiende a la consición, a la concentración, y creo que la poesía lograda siempre incluye una estatización de lo reflexivo...

Si tuvieras que salvar de la hoguera a uno de tus libros, ¿cuál sería y por qué?

Tal vez salvaría "Palabras de la noche" una antología de poesía en prosa que acaba de publicar en Venezuela la editorial Monte Ávila, pues creo que ese libro resume una zona intensa de mi obra, aunque tal vez no refleje todos los registros, sino tan solo el poético...

Pienso que tu generación (uruguaya y del continente) todavía no goza de la apertura y del conocimiento real que debería tener sus poéticas ¿A qué se debe esto?

Es una paradoja de la era de la información: dentromismo de América Latina la aislación de los creadores contemporáneos tal vez sea mayor que en los anos 60, a pesar de que vivimos en un momento de espectacular crecimiento de las comunicaciones, Internet, por ejemplo. Creo que hay una crisis no de la poesía ni de las poéticas, que se desarrollan en ocasiones de manera formidable en el continente, la crisis esta en los sistemas de legitimación, en los aparatos críticos, entre la tensión entre los campos literario y los campos de poder, para decirlo en palabras del pensador francés Pierre Bourdieu. Pero en forma incipiente, con esfuerzo algunos proyectos de creación poética se van distinguiendo y abriendo paso, afortunadamente.

Si tuvieras que dar un mapa poético actual para tratar de entender los procesos y la poesía contemporánea de tu país, ¿quiénes serían y por qué?

Creo que en Uruguay lo más importante que se constata sobre todo en las más recientes generaciones, en los novísimos, es una conquista de la heteroxia y una apertura al mundo. Por otra parte, coexisten representantes del neobarroco o neobarroso, post Perlongher, con otros que tienen a una poesía intimista o esencialista. Hay autores muy valiosos como Mariella Nigro, Gabriel Peveroni, Susana Duran, Alex Piperno...

He escuchado en numerosas ocasiones de que supuestamente la poesía solo la leen y la consumen los mismos poetas, ¿crees que es así? ¿Cómo crear mecanismos para que la poesía llegue a otros sectores de la sociedad, pero sin que pierda su parte radical o subversiva?

Imaginar es el primer paso. Los poetas somos los primeros responsables de una situación de endogamia. No esta mal que haya poetas que escriban para poetas y poetas que aspiren a un público general. El asunto es que debe evitarse la polarización maniquea entre elitismo y populismo. Esa división es simplista negativa. Sin renunciar al libro como objeto cultural, que tiene vigencia, hay que trabajar la poesía en los múltiples medios que se presentan, y hay que incentivar la necesidad poética, esto es: que la poesía no solo se escriba y se lea, sino que se resignifique en los campos de poder literario. La poesía es un artículo de primera necesidad. Su valor simbólico va mucho mas allá de lo ornamental, esta en la raíz de un tipo de bienestar al que nuestras sociedades no deben renunciar.

¿Actualmente en qué proyectos literarios está Rafael Courtoisie?

Preparo un libro de ensayos, y estoy haciendo la revisión de una nueva novela. En términos críticos acabo de entregar una antología de la novísima poesía uruguaya y me aboco a la preparación de otra más amplia, que cubre el siglo veinte. Por otra parte, estoy trabajando en términos académicos en el área de la más reciente narrativa urbana hispanoamericana....Muchas cosas, con intensidad. Trabajo mucho, pero trato de no perder el sentido de goce que brinda la palabra.

CANTO DEL MUNDO

(Fragmento)

1. Yo demoro la esperanza. Es una carrera de obstáculos. Pongo piedras en el camino en el que voy a andar. Después, cuando tropiezo con ellas, miro hacia atrás y las quito y pienso que el que vendrá luego notará una ausencia inexplicable. Añorará no haber tropezado y quizás una fría nostalgia por la caída que no ocurrió sea, al cabo, su piedra en el camino.

2. No tendrás país aunque te acuses ante los jueces. Cualquier bandera que dibujes caducará. Cuando recuerdes el nombre de una patria, olvídalo antes que sea tarde. Olvida recordarlo. Inventa un himno que sólo pueden cantar los pájaros caídos. Pónle tu nombre a la derrota. Esa será la patria.

3. Yo soy del pan que como y lo que queda no es mío. El resto está del lado al que no llega el agua, del trigo del abismo.

4. Todos somos víctimas. Hasta los asesinos.Las peores víctimas son las que ocultan por orgullo o ignorancia su condición, porque esas se vuelven tigres al tenderles la mano y no quieren el agua de la alegría. Se esconden para lamentar la pérdida de una comarca cuando lo que estaba en juego era el Reino. Se lo juegan al mínimo rencor. Y lo pierden.

Rafael Courtoisie es uno de los escritores uruguayos de mayor reconocimiento internacional. Ha sido Profesor invitado en Florida State University (USA), Birmingham University (England), entre otras. La Universidad de Iowa (USA) lo ha invitado especialmente para formar parte de su International Writing Program. Profesor de Narrativa y Guión Cinematográfico en la Universidad Católica del Uruguay y en la Escuela de Cine del Uruguay. Ha sido Profesor de Literatura Iberoamericana en el Centro de Formación de Profesores del Uruguay. Es autor de varios volúmenes de cuentos y de tres novelas. Ha recibido numerosos premios nacionales e internacionales. En 1998, por su trayectoria literaria nacional e internacional, la organización B’nai B’rith le otorgó el premio FRATERNIDAD. Su libro “Cadáveres exquisitos” fue Premio de la Crítica. Su novela “Vida de Perro” obtuvo el Premio Nacional de Narrativa del Ministerio de Cultura y fue nominada al Premio Rómulo Gallegos, de Venezuela. “Tajos”, “Caras extrañas” y “Santo remedio” son sus últimas novelas publicadas en España. “Sabores del país” (Buenos Aires, 2006) es su más reciente libro de relatos. Las versiones italianas de “Tajos” (“Sfregi”) y de “Caras extrañas” (“Facce sconosciute”) acaban de ser presentadas en Italia. Una adaptación teatral de “Tajos” fue estrenada en Buenos Aires en 2002 y otra en Santiago de Chile en el 2005. “Amador”, un libro de prosa erótica, acaba de aparecer en Barcelona, España. La editorial Monte Ávila acaba de publicar “Palabras de la noche” (Caracas, 2006), una extensa antología de su obra poética. Ha recibido, entre otros, el Premio Fundación Loewe de Poesía (España, Editorial Visor), el Premio de Poesía del Ministerio de Cultura del Uruguay, el Premio Internacional Jaime Sabines (México) y el Premio Blas de Otero (España).

“Rafael Courtoisie es uno de los escritores latinoamericanos más descollantes y de más merecido prestigio. Sus rasgos predominantes son el rigor y la ironía siempre reveladora”

Mario Benedetti
(Uruguayo, Premio Reina Sofía de España)

“En la obra de Courtoisie se destacan la gran precisión y a la vez una sorprendente libertad en el manejo del lenguaje”.

Octavio Paz
(Mexicano, Premio Nobel de Literatura)

martes, 11 de diciembre de 2007

Miguel Antonio Chávez, finalista del PREMIO INTERNACIONAL JUAN RULFO 2007


Miguel Antonio Chávez, escritor e integrante del grupo cultural Buseta de papel quedó finalista del PREMIO INTERNACIONAL JUAN RULFO 2007 RFI - Instituto de México en París – Instituto Cervantes - Casa de América Latina - Unión Latina – Colegio de España en París y Le Monde Diplomatique (España) que se falla cada año en Francia. En esa 24a edición, se recibieron 6215 candidaturas (178 de fotografía, 5596 de cuento y 441 de novela corta), procedentes de América Latina, España, Francia, Estados Unidos y otros países. El ganador del Primer Premio en el género de Cuento fue el español Ignacio Ferrando Pérez por su obra “Trato hecho”. Los integrantes de la revista El Quirófano felicitan y se enorgullecen por este importante logro alcanzado por Miguel Antonio Chávez, miembro del Consejo Editorial de nuestra revista. Salud.


Finalistas en cuento:

Julio César Parissi ( Uruguay )
Felipe André González Alfonso ( Francia )
Miguel Antonio Chávez ( Ecuador )
Augusto Effio Ordóñez ( Perú )
Juan Arturo Sahagún Campos ( México )
Crisanto Pérez Esáin ( Perú )
Josefina Estrada ( México )
Iván Marcos Pelicaric ( Argentina )
Patricio Viteri Paredes ( Ecuador )
Pedro Enrique Rodríguez ( Venezuela )
Enric Puig Punyet ( España )
Luis Marcelino Gómez ( Estados Unidos de América )
Guillermo Arroyo Jiménez ( México )
Cristián Ulloa ( Argentina )

lunes, 10 de diciembre de 2007

Excusas para exorcizarse a sí mismo


Por Alexis Cuzme

"Soy su herencia enferma, que asesinará sin piedad a sus verdugos"
Augusto Rodríguez

Matar a la bestia (Mantis editores, 2007) es el nuevo libro de Augusto Rodríguez que ha sido editado en México. Esta especie de antología (que en sí no recopila toda su obra poética hasta el momento escrita) recoge varios poemas de sus libros Mientras ella mata mosquitos, Animales salvajes, La bestia que me habita, Cantos contra un dinosaurio ebrio (que fue editado en España, y hace varios meses comenté) y un adelanto de su nuevo trabajo titulado El beso de los dementes, que es en suma el trabajo que más compete comentar, en vista de que de los otros poemarios ya tengo conceptos claros e individuales.El beso de los dementes -trabajo aún incompleto con el que se cierra el libro- es un adelanto que supera muchos de los otros trabajos de Rodríguez. Se trata de prosas poéticas escritas con madurez, seguridad y sobre todo denotando peso en cada oración que es un verso comprimiendo dolor y rabia.
Hay fuerza e intensidad en este adelanto que desde hace varios meses ya se podía leer en una revista virtual.Hay quienes dicen que el publicar demasiado no hace ningún bien a un autor, menos a un poeta. Quizás se tenga razón cuando se repite interminablemente la obra, pero no cuando a partir de una estética poética se logra traspasar los niveles a los que se creía había llegado el autor. Rodríguez no es un poeta repetitivo.
Tiene sus temas recurrentes porque son parte de su universo poético, en ellos transitan y habitan sus fantasmas -que en el fondo solamente es uno- a manera de grito, los cuales le es imposible dejar a un lado: su vida pertenece a ellos y ellos son su poesía.En El beso de los dementes encuentro una ligadura con su último libro Cantos contra un dinosaurio ebrio (por lo menos los fragmentos que aparecen así lo vinculan): el padre. No se trata de un canto paternalista de toques fúnebres, no. El padre y la muerte son excusas para exorcizarse a sí mismo. Es el látigo con el que se flagela una e interminables veces hasta sentir que la melancolía se vuelve materia prima sobre la cual escribir: “Te confieso, padre, que en ese lugar habita el poema que nunca escribiremos”. Más allá de que la obra poética de Rodríguez esté llegando a otros países de Latinoamérica y a Europa (España, sobre todo), es la obra de toda una generación de autores ecuatorianos menores de treinta (poetas y narradores) que va ganado terreno fuera de Ecuador, logrando arribar a lugares que hace mucho parecían imposibles.Desde este espacio felicito a Augusto por esta nueva obra, ahora toca esperar a que se publique en su totalidad El beso de los dementes, que seguro augurará excelentes comentarios de quienes comprueben el nivel a que el autor cada vez se afianza más.

miércoles, 5 de diciembre de 2007

Entrevista al poeta chileno Gonzalo Rojas


“Yo soy herida, yo soy un poeta fisiológico”


Por Augusto Rodríguez

Gonzalo Rojas nació en Lebú (Chile) en el año 1917. Ha recibido numerosos premios internacionales entre los que se cuentan: Premio Sociedad de Escritores de Chile por «Poesía Inédita» 1946, Premio Reina Sofía de poesía de España, Premio Octavio Paz de México y José Hernández de Argentina, además del Premio Nacional de Literatura de Chile en 1992 y del Premio Cervantes de Literatura 2003. Basta con leerlo para acercarnos a este poeta que es todos los poetas a la vez. A la iluminación de su poesía y a su discurso inagotable. Esta entrevista pretende conocer un poco más a este autor chileno que es uno de los poetas pilares de nuestra lengua:

Gonzalo, ¿Cuénteme de su infancia y cómo empieza a escribir poesía?

Cuando era niño era asmático y de paso tartamudo, así que se me dificultaba hablar. No hablaba pero la palabra la sentía muy dentro mío (esto lo digo sin ánimo de pretensión). Soy un animal esdrujulario. Todo empieza por una dinámica personal. Me estimulaba los sonidos, la iluminación. Estaban allí, en mí. Yo me considero un poeta pasable nada más. Yo solo vivo la vida y la poesía. Es decir, esta relación vida y poesía. Sólo que la transfiguro nada más. Como dice Goethe: un poeta de circunstancias. La palabra se me encendía, se me mostraba desafiante, me transportaba. Mire amigo mío, yo no creo que la palabra tenga que nacer de mentes sórdidas o confundidas que solo confundan la poesía. Y los que estén confundidos que no escriban y vayan al doctor o al psiquiatra, igual ellos no te ayudan a solucionar tu problema, me entiende. La palabra debe ser un ente vivo y solo escribir desde la sinceridad y de lo que te fue dado. No busquen otras cosas. Hay que ser honesto, sincero, verdadero con uno mismo, me entiende, real. Yo creo eso, yo no soy brujo ni nada que se le parezca.

¿Qué me puede decir de su paso por el grupo Mandrágora?

El año 1938 unos jóvenes liderados por Braulio Arenas, pensaron que era importante un ejercicio literario que tuviera como centro el surrealismo. Y a partir de ellos expusieron y dieron conferencias en el Salón de Honor de la Universidad de Chile, esto fue en el año 1938. Yo entré en este grupo en el mes de septiembre de ese año. Sin ningún interés surrealista, mas bien por curiosidad y porque había leído en serio a los dadaístas. En el año 1941, es decir años después me retiré de ese grupo. No me interesó. No tengo ninguna reserva contra ellos. Me fui porque nada tenían que ver con los movimientos surrealistas de Perú con César Moro o Emilio Adolfo Westphalen a la cabeza o de los argentinos, que era liderado por un médico y poeta argentino Aldo Pellegrini que sí tenían un pensamiento surrealista de verdad.


¿Cómo fue su relación con Teillier, Lihn, Anguita y con los poetas chilenos de su época?

Teillier y Lihn son más jóvenes que yo. Anguita que era del 1914 y yo del 1917, es decir somos más cercanos. Anguita realmente tenía talento. Su obra es a ratos cercana a la mía, pero a la vez distante. Mire en la poesía chilena sólo hay tres grandes poetas que son: Vicente Huidobro que conocí y lo quise bastante. Fue el único que en verdad nos liberó. Puso libertad en nuestras cabezas de jóvenes principiantes de 20 años. El segundo fue Pablo de Rokha, pueden decir lo que sea de él que era rudo, cruel, desmedido pero fue el único que puso en marcha los istmos, la vanguardia y sobre todo la ruralidad como lo hizo el mexicano Rulfo pero en prosa. El otro poeta es por supuesto Pablo Neruda que a los quince años escribía con una cierta madurez, es el más precoz de todos; él leyó bien a los poetas franceses, no hay duda. Su gran libro es Residencia de la tierra, pero escribió cien libros más muy malos. ¿A quién se le ocurre escribir 140 libros por Dios? Lo que pasa amigo, es que acá los chilenos somos muy generosos. Todo lo que es nuestro lo alabamos. Decimos que toda la poesía de este lado del Continente es decisiva pero no es así, somos pasables no más. Pasables nada más, repito, amigo mío. Sólo hemos tenido tres grandes poetas y nada más.

En su poema Carbón se abarca la relación padre-hijo, que a mí personalmente me interesa mucho ¿Qué me puede decir de esto?

Es un poema que habla de la distancia. Mi padre muere cuando yo tenía 4 años. Él vive en mi mente. Y hasta acá sigo oliendo la mina de carbón bajo el mar. Lo oigo en vilo. Lo oigo a mi padre y por eso escribí ese poema sobre mi padre, desde la distancia.

¿Se considera un poeta que escriba sobre erotismo?

Yo no soy un poeta erótico. Yo escribo desde la palabra para exaltar el cuerpo. El poeta español Cernuda escribió una vez: Hay cuerpo, y eso es lo que hay: Cuerpo. Para mí el placer es algo sagrado. El parto es algo sagrado. El orgasmo es algo sagrado. Pero hay necios que creen otras cosas sobre el orgasmo, ese minuto bello y hermoso es para mí algo sagrado, repito. Hay otros poetas que escriben sobre erotismo, yo soy un poeta que escribe sobre el cuerpo.

En uno de sus poemas se repite el mismo verso todo es herida; Gonzalo ¿El mundo sigue siendo una herida?

No es para tanto, amigo mío. Eso lo escribí hace mucho. La vida no es tan completa es verdad. Ella es mutilación y de ahí se abre la herida. Yo soy herida, yo soy un poeta incompleto, como tú seguramente, somos incompletos, aprendices, inconclusos como el resto de los seres humanos.

Usted ha ganado el Premio Cervantes y es eterno aspirante al Premio Nobel ¿Qué opina de eso?


Pues que los premios son tonterías, no sirven para nada. No significan ni deben significar nada, me entiende. Por qué no le dieron el Premio a Kafka o a Fiódor Mijáilovich Dostoievski. Debería haber un premio que se llame Premio Kafka o Premio Fiódor Mijáilovich Dostoievski pero no lo hay. Son tonterías que la gente se inventa. Y lo que es peor es un riesgo porque confunden al lector o al resto. Ya se cree que por ganarlo tal escritor se es más importante…eso es mentira. Y claro, a los que no ganan no se los ve igual, puras tonterías que no sirven para NADA.

¿En qué proyectos literarios se encuentra Gonzalo Rojas?

Mi último libro se llama Esquizo, que acaba de ser publicado hace pocas semanas. Yo no soy esquizofrénico ni mucho menos. Aunque sí creo que el poeta escribe como dice Baudelaire para un hipócrita lector. Para mí el poeta es todos los hombres a la vez. Cuando nace tiene esa universalidad. Después es maltratado, humillado, descompuesto, desbaratado por eso que llamamos colegios o liceos que lo echan a perder. Pierde su gracia, que le fue dada desde del inicio. Por eso yo afirmo que soy un poeta fisiológico.


Gonzalo Rojas, uno de los grandes poetas chilenos del siglo XX, nació en Lebú en 1917. Estudió derecho y literatura en el Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile, desempeñándose más tarde como académico en Valparaíso y Concepción. En esta última ciudad, a la que lo une un profundo vínculo, dictó clases de estética literaria en la Universidad de Concepción, casa de estudios donde más tarde asumió la Dirección del Departamento de Castellano. Además, ha ejercido la docencia (como profesor y conferencista) en diversas universidades del extranjero, entre ellas la Universidad de Utah, en Estados Unidos. Gonzalo Rojas es, junto a Nicanor Parra, uno de los poetas chilenos vivos de mayor relevancia e influencia, tanto a nivel nacional como internacional, hecho que puede ser constatado en las numerosas críticas y artículos de prensa que se le han dedicado a su persona y a su obra y en los numerosos premios que ha recibido, entre ellos, el Premio Reina Sofía de España y el Premio Nacional de Literatura en Chile, obtenido en 1992. Miembro de la Generación Literaria de 1938 y cercano, en sus comienzos, al grupo de la Mandrágora, Rojas ha dejado en más de un texto indicios de su cercanía con la estética surrealista, situándose su obra en una línea de continuidad con las vanguardias chilenas y latinoamericanas del siglo XX. Su primer libro, La miseria del hombre (1948), ya da cuenta de una poesía vital, con una enorme carga existencial que, junto al erotismo, el compromiso social y el poder sonoro de la palabra, aspectos que se han convertido en elementos permanentemente presentes en la obra poética de Gonzalo Rojas, así como en sus diversos recitales, entrevistas y artículos. Autor fragmentario, Rojas sólo publicó tres libros entre 1948 y 1977, lo que no le impidió, sin embargo, ser considerado ya desde sus comienzos una de las voces de mayor importancia para la poesía chilena del siglo XX. Además se distinguió por su constante labor de difusión literaria, en la que destaca la organización, a partir de 1958 y hasta 1962, de los Congresos de Escritores en Concepción, en los que participaron autores tales como Allen Ginsberg, Ernesto Sábato, Mario Vargas Llosa y Vicente Gerbasi, entre otros. Luego del golpe de Estado de 1973, y debido a su simpatía por el gobierno de Salvador Allende, Rojas debió partir a un largo exilio. De esta época datan poemas como “Cifrado en octubre”, dedicado a la muerte del dirigente del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), Miguel Enríquez, en cuyos versos expresa su visión sobre esos tiempos: “Son los peores días, los más amargos, aquéllos/ sobre los cuales no querremos volver”. La Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos realizó una trilogía con lo mejor de la obra de Gonzalo Rojas, dentro de la cual se enmarca la publicación de ¿Qué se ama cuando se ama? (2000) y Réquiem de la mariposa (2001), y Al Silencio (2002). El 10 de diciembre del 2003, la ministra de Educación, Cultura y Deporte del gobierno español, dio a conocer que, Gonzalo Rojas había sido ganador del Premio Miguel de Cervantes de Literatura 2003.

jueves, 29 de noviembre de 2007

Matar a la bestia se presentó en México



Ya está circulando el nuevo poemario de Augusto Rodríguez denominado Matar a la bestia. Libro recopilatorio de su autor donde se recoge lo mejor de sus cuatro anteriores libros: Mientras ella mata mosquitos, Animales salvajes, La bestia que me habita y Cantos contra un dinosaurio ebrio. Más una parte de su inédito libro El beso de los dementes. Como lo define su autor, este libro es una reescritura de su poesía. Una recopilación que pretende dar un panorama de lo hasta ahora editado.

Mientras ella mata mosquitos es un libro experimental y humorístico. Animales salvajes es la puerta al erotismo (no faltan los textos que giran entre los límites del microcuento, la burla y lo sardónico). La bestia que me habita es una obra más radical, erótica y visceral que se ha transformado en un libro extraño y llamativo que gusta mucho a varios poetas y grupos literarios del extranjero. Cantos contra un dinosaurio ebrio es el epigrama, el dolor y la madurez definitiva.

Matar a la bestia ha sido publicado por la Editorial Mantis Editores, de Guadalajara, México. Se presentó el sábado 24 de noviembre en la prestigiosa FIL (Feria Internacional de Libros de Guadalajara, México). El lunes 26 se presentó en la Casa del Archivo Histórico del Municipio de Colima, en el estado de Colima, por expresa invitación de jóvenes poetas mexicanos de ese estado.

La obra poética de Augusto Rodríguez viene despertando unánimes y destacados elogios por parte de importantes poetas y escritores ecuatorianos como extranjeros. Estamos seguros que este poemario Matar a la bestia abrirá nuevas puertas para que la poesía ecuatoriana se la lea en México y en muchos otros países de este Continente.


Opiniones sobre la poesía de Augusto Rodríguez:

En Mientras ella mata mosquitos asistimos a una sesión de alquimia poética en la cual la sátira, la denuncia, la introspección, el humor germinan un exitoso experimento lúdico y lúcido con el manejo de la palabra.

Diario El Comercio

Poesía no es solemnidad, parecen decir los poemas salvajes de Augusto Rodríguez. Y los animales que elige son palabras y situaciones tomadas directamente de la selva cotidiana. No es una operación fácil esta transposición a la poesía. Rodríguez la realiza en justa medida, prescinde de la
densidad grandilocuente que ha caracterizado a parte de la poesía ecuatoriana y se conecta con otras figuras que siguen creciendo con el tiempo, como David Ledesma, Cazón Vera, Rafael Díaz Ycaza. Poemas salvajes pero también leves y frescos, en un preciso equilibrio que revela a un poeta que trabaja en una obra en permanente progreso.
Leonardo Valencia
Barcelona, España


La bestia que me habita no es únicamente un canto a la muerte y la desesperación, también es un canto al placer. La voz poética, aunque a veces intente convencernos de lo contrario, no siente amor ni ternura, solo quiere gozar de la carne y sus vericuetos deliciosos. La mujer a la que canta no solamente es objeto de algunos poemas, también es la salvación. A ella, en el momento del acto sexual, le da el poder para matar a la bestia que lo habita. Sólo ella podrá ser su tumba.

Franklin Ordóñez Luna
Cuenca, Ecuador


La poesía de Rodríguez son agujas oxidadas -con la muerte colgando en todas partes- incrustándose desde las retinas hasta las entrañas del lector. Una obra radical -sobre todo si nos lastima desde la construcción a la que acude en cada poema, tanto más en la enfermiza temática que el autor se ha empecinado en llevar y cantar hasta los extremos-. Cantos contra un dinosaurio ebrio es un poemario áspero y terriblemente enloquecedor, no solo para leer de mañana, sino de noche, cuando los cadáveres han acudido al sueño para desconectarse de la realidad, y la soledad se vuelve más insoportable: a la medida de estos cantos que nos dejarán levitando toda la madrugada.

Alexis Cuzme
Manta, Ecuador

Con Cantos contra un dinosaurio ebrio del poeta ecuatoriano Augusto Rodríguez (Guayaquil, 1979), podemos notar como el lenguaje poético puede calar en lo más hondo de nuestras perversiones y no sólo encontrar a un ser desconocido (en todo caso aquella bestia que nos habita, y bebe de nuestra sangre para alimentar sus más desarraigados deseos), pero también encontramos en este breve poemario la reafirmación de toda una poética que parte de la contemplación hasta el sentirse abandonado, solo, destruido. Con un discurso que bordea el diálogo más arraigado y carnavalesco Rodríguez con esta nueva entrega, no sólo nos reafirma una poética basada en la autodestrucción, sino que nos reafirma también su lucha constante por reinventarse, por entender esta oscuridad a la que los hombres llamamos sociedad, quizá desde un punto de vista violento, pero que en resumidas palabras nos deja reconocer aquel monstruo que nos mueve, nos levanta en la mañana, nos lleva al trabajo, come nuestra carne, y quizás se enamora por un efímero e inútil segundo.

Paolo Astorga
Revista Remolinos de Lima, Perú


La muerte es el Leitmotiv de “Cantos contra un dinosaurio ebrio”, del guayaquileño Augusto Rodríguez (1979). La Garúa (Barcelona, España) recoge 35 poemas. Luego de sus precedentes “Mientras ella mata mosquitos”, “Animales salvajes” y “La bestia que me habita”, la poesía de Rodríguez decanta en una contundencia simbólica mayor. Esta obra devela a una voz madura y promisoria, capaz de vencer el temor de creérselo.

Diario El Comercio


miércoles, 21 de noviembre de 2007

Un blog literario que hay que leer



El escritor, investigador y poeta Fernando Iturburu radicado en Estados Unidos vuelve con su recordado blog literario El regreso del pez que fuma. Arte, cultura, literatura, política ecuatoriana y de otros países en un mismo espacio, visiten este interesante blog: http://www.elregresodelpezquefuma.blogspot.com

lunes, 19 de noviembre de 2007

Entrevista a Bruno Sáenz Andrade


“El teatro es para mí otra forma de poesía paralela al verso y al poema en prosa”


Por Augusto Rodríguez


Bruno Sáenz Andrade nació en Quito en 1944. Es un destacado poeta, dramaturgo y ensayista ecuatoriano. Hace pocos meses acaba de publicar en México un nuevo libro denominado Vestigios y atenuadas voces. Aquí una breve entrevista sobre su vida y su poesía.

Bruno, vamos al principio, cuéntame: ¿cómo entras a la literatura? ¿Cuándo te decidiste a escribir poesía? ¿Y cómo es tu propio proceso a la hora de escribir poesía?

Entro como lector, estimulado por mi madre, que además me enseñó a leer antes de la escuela. Dibujo (pésimamente) tiras cómicas en la niñez. En el colegio, el estímulo es el de los profesores, en particular de Hernán Rodríguez y de Ernesto Albán, los dos del San Gabriel de Quito. Poco a poco, comprendo que puedo dedicarme a esa actividad tomándola como algo más que una afición. En cuanto a la poesía, la intento primero a través de unas traducciones del francés que no conservo, de los primeros años de la universidad. A través de ellas, me doy cuenta de que puedo intentar algo parecido al verso, pero ya he dedicado algunos poemas en prosa a las revistas Niziah y Ágora, durante los años universitarios.

¿Qué poetas son tus referentes y cuáles son tus autores de cabecera?

Claudel, fray Luis de León, Borges, Darío… Y otros, seguramente… Acaso Jorge Carrera Andrade… El autor ecuatoriano que tengo, ahora, por más cercano, es César Dávila Andrade, en parte porque dicto un curso sobre su narrativa a mis alumnos de la Politécnica. Entre los recientes (relativamente, al menos), tengo especial aprecio por Abdón Ubidia y Jorge Dávila, y los poetas Javier Ponce e Iván Carvajal, pero habría que citar a otros algo anteriores, como Adoum y Efraín Jara.

¿A qué autores o libros vuelves siempre a releer?

Carlota en Weimar de Thomas Mann y Partición de Mediodía de Claudel (no solo a estos dos, pero valgan los citados).

¿Cuáles son los temas o preocupaciones que siempre predominan en tu poesía y por qué?

La trascendencia de la vida y su puerta, la muerte; la memoria; la responsabilidad; los dones; la familia; la naturaleza y la complejidad de la palabra. Supongo que por imperativos éticos, pero en realidad no conozco las causas de mis obsesiones.


Veo que incursionas mucho en la prosa poética, ¿es tal vez una forma más precisa de decir lo que deseas, con más libertad, más allá del verso libre?

Comencé, ya lo he dicho, escribiendo prosa poética (y algún relato, género al que he vuelto hace poco). El poema en prosa es una forma de expresión que me resulta natural y, en efecto, cuando el texto tiende a lo narrativo, a lo explicativo, la prosa facilita la comunicación, sin perder por ello la calidad de sugerencia, de símbolo, la multiplicidad de sentidos propios de la poesía y del verso.


Acaba de salir publicado en México tu último libro Vestigios y atenuadas voces, ¿qué me puedes decir de este libro, qué opinas de que ahora te leerán con más fluidez en México?

Continúa las tendencias de los dos libros anteriores –de poesía, claro- publicados con El Conejo, y recoge las temáticas que ya he anotado. Quiero creer que hay más economía y sutileza en el último de los títulos… Se publicó en México gracias a una recomendación de Vladimiro Rivas, domiciliado en ese país y nacionalizado allá. El libro tuvo que pasar por una doble lectura, la dispuesta por la Editorial Colibrí y la de la UAM, las coeditoras, y entiendo que fue bien recibido. Ojalá la respuesta del lector de la calle sea igualmente favorable, pero carezco de noticias sobre la distribución… La publicación me ha permitido, al menos, iniciar contactos (no sé si ocasionales o permanentes) con escritores mexicanos que se mueven en el área universitaria.

Por lo mismo te pregunto: ¿Qué pasa con nuestra literatura? ¿Por qué no se la lee en el exterior?

Para Iván Carvajal, lo malo de publicar afuera es que el libro casi no circula en el país y se vende mal en el exterior, donde el autor no es conocido… Bueno: no se lee al autor ecuatoriano en el exterior, porque sus libros no llegan fuera de las fronteras, salvo excepciones o en cantidades mínimas, para estudiosos o especialistas, diría… Por supuesto, hay excepciones, pero no demasiado significativas. Se haría necesario todo un programa, con las editoriales nacionales y extranjeras y la Casa de la Cultura, vertido hacia el exterior, que incorporaría la edición, la promoción y la difusión, y con una selección rigurosa de los textos, lo que no quiere decir que haya que limitar los escogidos a los “clásicos” nacionales…

Es conocido tu trabajo en el teatro ¿qué me puedes decir al respecto?

El teatro es para mí otra forma de poesía –dialogada, dotada de una tensión especial-, paralela al verso y al poema en prosa

Si tuvieras que dar un consejo a alguien que recién empieza a escribir y que desea escribir sobre todo poesía hoy en día, ¿qué le dirías?

No recuerdo si era Confucio el que aconsejaba: “Lee a los malos poetas. Así, o dejarás de escribir o solo escribirás versos admirables”… Aunque la broma es significativa, lo que recomendaría al principiante es la lectura, la reflexión, el desarrollo de un autoconocimiento que le permita saber qué asuntos y qué formas le convienen… Sobre todo, le pediría que jamás se conforme con la facilidad ni con una supuesta espontaneidad. Esas cualidades pueden aparecer en el texto pero son, paradójicamente, el resultado de un trabajo consciente y, a menudo, arduo.

¿Actualmente en qué proyectos literarios está Bruno Sáenz Andrade?

Acabo de concluir una pieza de teatro sobre el mito de Prometeo, en verso; me dedico a un nuevo libro de poesía; he dado el último toque a una breve colección de relatos más o menos fantásticos. Pienso (apenas es un proyecto y a largo plazo) en una comedia en prosa; retoco un libro de ensayos que no me decido a publicar todavía.

miércoles, 14 de noviembre de 2007

Cantos contra un dinosaurio ebrio

Por Paolo Astorga
Editor de la revista Remolinos
Lima, Perú


Mirar la realidad es, no sólo observar el todo y delimitarlo a un acto desarraigado por llegar a lo grotesco como único camino hacia la verdad de la esencia humana, sino que es también el plasmar las inconsecuencias de las sociedades posmodernas lo que hace que el poeta no sólo denuncia o desmitifique la “estupidez humana”, sino que también sea parte de ella a través de una comunión existencial, donde es el poeta un ser depredado por sus deseos, sus emociones más terribles, sentimientos rebeldes que bordean lo neurótico, pero sin dejar de lado esa identidad con la realidad más próxima y doliente, que nos dará así a entender las propias frustraciones de los demás, que son en última instancia proyecciones del poeta para con su misma autodestrucción que muestra y demuestra la lamentable fragilidad de los seres humanos ante la naturaleza de sus actos por lograr algún acto de redención o seudo libertad.
Con Cantos contra un dinosaurio ebrio (editorial La garúa, 2007) del poeta ecuatoriano Augusto Rodríguez (Guayaquil, 1979), podemos notar como el lenguaje poético puede calar en lo más hondo de nuestras perversiones y no sólo encontrar a un ser desconocido (en todo caso aquella bestia que nos habita, y bebe de nuestra sangre para alimentar sus más desarraigados deseos), pero también encontramos en este breve poemario la reafirmación de toda una poética que parte de la contemplación hasta el sentirse abandonado, solo, destruido, estos sentimientos se notan muy definidos en el poema TODO SE IRA A LA BASURA, el cual abre la herida del lector para colocar allí su palabra, aquella palabra que afirma su realidad: “Mi corazón estallará como piñata de fiesta // de lo que algún día fui no queda nada / sólo vómitos de transeúntes // la borrachera es la última victoria / en estos días // la mejor poesía se sigue escribiendo en los baños públicos // Tanta es mi náusea / que vomitaré a la mujer que amo // y después me la devoraré // con un poco de esfuerzo pero con la muerte /dividida en mi garganta”.
En la mayoría de los poemas de este libro, podemos encontrar un discurso que gira en torno a un ambiente grotesco, fagocitario o simplemente lumpen. Entiéndase pues, que la creación de esta atmósfera es sólo un pretexto necesario para mostrar una faceta exterior e interior de los hombres en su vida posmoderna y también su desprotección hacia la nada definida en este libro como un ente terrible de la cual todos los seres humanos tratamos de huir de una u otra forma y que al poeta no le es indiferente sino su objeto, la herramienta, para iniciar su canto, no sólo para despertar al lector, sino tal vez, mostrarle una realidad que a simple vista puede relacionarse muy bien con nuestra realidad donde la violencia, las contradicciones, la pérdida total de valores enfrentan al lector contra este dinosaurio ebrio que es en última instancia su misma hipocresía, saber que ya no hay escapatoria: “Nada somos / mas que un poco de sol / en los ojos // y aire movido / por los labios (...) (...) hay muertos que copulan / con otros muertos // nada queda / sólo mi rostro bañado / de venenosas serpientes”.
El cuerpo es aquella herramienta de goce, pero a su vez de dolor interminable. Captamos desde su contemplación hasta sus formas más eróticas una obsesión por el sentir, sabiendo de ante mano lo efímero y funesto que puede resultar experimentar estas emociones en nuestra carne: “(...) he vuelto a ti para coronarte / como la reina / de mis tinieblas // es lo único que puedo hacer por ti / llámame vagabundo / o Satanás / pero no me prives de tu carne”.
La presencia de “el otro” en este poemario es indiscutiblemente dos cosas: En un primer plano un objeto que sólo sirve para placeres efímeros (nótese el cuerpo, la mujer, etc.) y en un segundo plano un ser destruido y deshumanizado que tratará de reinventarse en un ser totalmente indiferente ante su propio dolor, adaptado a sus inconsecuencias, el escape de la realidad, quizás la locura o la muerte o quizás las dos, que poco a poco tratará de encerrar toda idea de libertad, en algo extraño, sórdido, imposible: “el asesino escapa / de la escena del crimen // pero muy pronto / volverá a ese sitio // tal vez por nostalgia // o por el olor / de la sangre”.
El poder esta bien delineado en este libro. Podemos notar desde una perspectiva obsesiva y desvirtualizada cómo la voz poética se condena muchas veces a negarse al poder. Es en sí una voz sometida que no quiere morir sin antes gritar que todo se está yendo al mismísimo infierno, quizá convencerse que sólo somos un pedazo de carne que no se puede resistir a ser hombre y en definición un pecador, un exiliado en medio de hermosas imágenes plásticas y lo cotidiano, reventándonos en el rostro para abrir nuestras más profundas heridas, la eterna contradicción que nos llena de una estúpida belleza: “Yo te condeno / hombre / o pecador // a morir entre las horas de almuerzo /o en las tardes aburridas de oficina. // Mas yo te llamo a que revientes / tu cuerpo // después de la medianoche / porque es allí donde empieza la vida // entre cuerpos sudorosos, sexo, drogas / y buen jazz”.
Bajo otro aspecto, este libro predomina por la presencia de poetas y escritores universales como lo son Vallejo, Borges, Pound, etc., que al ser “transformados” en el poema cobran otra magnitud y en todo caso, son ironizados a tal grado que podemos encontrar puntos de conexión muy interesantes, ya que así podemos no sólo recrear su la esencia misma de estos personajes, sino que contemplamos también cómo éstos se mimetizan con el ambiente hasta lograr una comunión especial con el discurso y quizás darnos claves importantes para la interpretación del discurso que bulle de este libro: “Venga a almorzar a mi casa señor Vallejo / yo lo invito (...) no se olvide de traer también / algunos poemas / de su autoría // sé que lloraremos / algunas horas // pero después la pasaremos / de maravilla // salud”.
Pero no sólo predominan estos personajes, sino que Augusto, ensaya e interpreta el desquicie humano a través de poemas que reflejan la infancia. Una infancia donde no sólo se describe la cotidianidad familiar a través de recurrentes referencias paternales, sino que se observa desde allí el núcleo de sus dolorosos estigmas, el inicio de todo el desastre donde la mezcla peligrosa está en la nostalgia, la frustración y un odio remoto, pero latente: “Mi padre murió en una alcoba de hielo / y su cuerpo cada vez se adelgaza, / se empequeñece, se evapora, / se disuelve en el aire vacío de la nada, / la lámpara de la alcoba / juega con la materia de su piel. / Sus dientes amarillos / llenos de cáncer me sonríen / yo le sonrío / temblando de miedo / aunque de a poco / se convierta en polvo fugaz.”
Con un discurso que bordea el diálogo más arraigado y carnavalesco Augusto Rodríguez con esta nueva entrega, no sólo nos reafirma una poética basada en la autodestrucción, sino que nos reafirma también su lucha constante por reinventarse, por entender esta oscuridad a la que los hombres llamamos sociedad, quizá desde un punto de vista violento, pero que en resumidas palabras nos deja reconocer aquel monstruo que nos mueve, nos levanta en la mañana, nos lleva al trabajo, come nuestra carne, y quizás se enamora por un efímero e inútil segundo: “tan sólo seguiremos como un soldado moribundo / o un apostador sin su as bajo la manga / ante el crudo aguacero que nos odia / o de la tormenta de acero que nos decapita.”

lunes, 12 de noviembre de 2007

Una crónica del I Festival de Poesía Joven Ecuatoriana Naranjal 2007


Por Alexis Cuzme


El Primer encuentro de poesía joven ecuatoriana Naranjal 2007, se desarrolló sin mayor novedad, no todos los convocados llegaron hasta este cantón de la provincia del Guayas, pero quienes tuvimos la oportunidad de viajar (y soportar las casi interminables horas metidos en uno o dos buses que nos llevaran hasta la “tierra del cangrejo y banano”, como se la suele reconocer) lo hicimos con la consigna de, además de leer nuestras obras, ser parte de este inusual e inaugural evento que la Casa de la Cultura extensión Naranjal (Rafael e Irene, excelentes anfitriones) se arriesgó a organizar.

La llegada de los poetas
El encuentro se realizó los días viernes 2 y sábado 3 de noviembre. Sin banda de guerra, menos agrupación de metal aguardando la llegada de alguien, los poetas de Quito, Guayaquil, Manta, Cuenca, Riobamba y Loja fueron llegando de a poco. Algunos en gajo, otros solanos; unos desde el primer día, otros en el segundo.
El primer reconocimiento fue del espacio al que habían sido convocados: un cantón pequeño, tranquilo y de gastronomía enloquecedora.

Los poetas y la prensa radial
Como parte de la programación, los escritores estuvieron invitados a dos radios locales para dar a conocer lo que horas posteriores se desarrollaría, además de aclarar todas las inquietudes que los entrevistadores tenían en torno a la poesía y la creación individual de los poetas (algunas preguntas ingenuas, otras chocantes, pero todas divertidas en el fondo).
Así se cumplió con parte de la agenda que se exigía a los convocados, el efecto sin duda, fue un asistencia de público que en ningún momento demostró quedar decepcionada de los invitados.

La lectura de los poetas
La primera lectura se desarrolló por la noche. Un público conformado por autoridades del cantón y estudiantes, sin olvidar a los poetas invitados, se congregaron en la sala comunitaria de la iglesia local. Allí los invitados leyeron sus obras (publicadas e inéditas) a un público a cada momento interesado en las creaciones individuales y en lo que representaba el momento de tener reunido a escritores que en conjunto son parte de la actual poesía de Ecuador.
Se trató de una primera lectura extensa que inició a las ocho de la noche y terminó aproximadamente a las diez. Dos horas de poesía y charla con el público, que no perdió la oportunidad de hacer firmar los ejemplares obsequiados del libro memoria del festival.

Segunda y tercera lectura de los poetas
Las dos lecturas posteriores (una a las once de la mañana y la otra a las cinco de la tarde) se hicieron en escenarios abiertos, lo que brindó la posibilidad de que público no necesariamente interesado en la poesía, espectara y fuera parte de su consumo.
Los poetas cumplieron con su tarea de leer y, en varios casos, atrapar a los oyentes de Naranjal, que encontraron en las distintas temáticas abordadas por los autores, una aproximación de lo que actualmente se hace -escribe- en el país, desde sus distintas ciudades.

Los poetas se retiran
Culminadas las tres lecturas programadas, la mayor parte de los poetas emprendieron la retirada a sus respectivas ciudades. Agotados por los dos días intensos de poesía y camaradería, de paseos dentro de la ciudad, de consumirla desesperadamente, pero sobre todo de haber dejado en muchos de los asistentes los residuos –aún en este momento- rebotando (entre sus recuerdos o quizás pesadillas) de sus poemas: gritos fraguados en cada uno de los silencios personales que se expusieron durante tres momentos.

¿Alguien extrañará a los poetas?

miércoles, 7 de noviembre de 2007

Iván Oñate: El poeta tiene que nacer y morir en cada poema


Por Alejandro González

Diario El Caribe de la República Dominicana

Este escritor ha sido catalogado como una de las voces más “originales” de la nueva generación literaria. Tras un encuentro cercano con la muerte, habla con El Caribe sobre su renovada vocación por las letras…

Cuando lo conocí, Iván Oñate tenía la mirada enterrada en el vacío. El rostro endurecido era el signo inequívoco de que estaba sumergido en un viaje interior. Me acerqué preparado para el rechazo, pero en cambio recibí un saludo generoso.

Su voz se alzó cargada de humanidad, y ahí mismo pautamos la entrevista. Pero el tiempo desfondó sus obstáculos, y la oportunidad se me escapó de las manos.

Meses después, habiendo recorrido ya parte de su bibliografía, le escribí para que me contestara unas cuantas preguntas. Lo alcancé de milagro. Tras responder con tono cálido, me contó que había sobrevivido por poco un naufragio. En ese momento sentí que su voz abarcaba de pronto una dimensión más amplia.

Iván, tu libro de cuentos El hacha enterrada va por su séptima edición. ¿Te esperabas que esa obra fuera a ser tan bien acogida cuando la publicaste por primera vez hace ya veinte años?

La ambición de un primer libro de cuentos como es el caso de El hacha enterrada, siempre es paradójica y modesta. En su ejecución uno nunca piensa en el triunfo o en el éxito. Piensa en algo más grave y profundo.

En la salvación de su propia existencia. Por otra parte, hace 20 años era imposible pensar en el éxito literario. Eso prácticamente no existía y menos en mi país. En cambio el fracaso, eso se daba por descontado. Pero, en buena hora, tengo que contarte que está por aparecer una octava edición y la traducción francesa.

La antología Biografía apócrifa de Borges evidencia una evolución estética en tu poesía. ¿Cómo ha cambiado con los años tu visión del poema?

Me gusta la pregunta. Porque yo veo una gran diferencia entre la poesía y el poema. La poesía es quien elige al poeta. De esa pasión, de ese enamoramiento, surge el poema como un fruto concreto. Por lo tanto, mi visión de la poesía sigue siendo la misma. Quizá, lo que ha cambiado, es la visión del poema. Más corto, más humilde, más esencial. Como exige la eternidad de cada instante.

Poeta y narrador, ¿cómo concilias a la hora de escribir prosa y poesía?

Te decía anteriormente que la poesía elige al poeta, no al contrario como muchos piensan. Es como estar enamorado. Uno no puede elegir y menos fingir esa felicidad o esa desesperación. La prosa en cambio, obedece a otro proceso. Requiere disciplina y esfuerzo. Uno tiene que armar y desarrollar una estrategia. Por eso se habla del oficio del novelista o del cuentista. En prosa, el oficio es sumamente positivo. En poesía, el oficio es deplorable. Equivaldría a decir de alguien que es “un enamorado de oficio”. El poeta tiene que nacer y morir en cada poema.

Dos reconocidos antólogos franceses han dicho que en ti “se encuentra probablemente el poeta más original de la nueva generación”. ¿Tú qué crees?

Agradezco la opinión de los críticos franceses. Porque pienso que la originalidad es lo primordial en un poeta. Primordial y urgente como respirar. Ciertamente que respiramos todos los humanos, pero cada uno de nosotros lo hace a nuestra propia manera. Puede resultar fatal, imitar el respirar de otros. Armando Romero, en su Antología de la poesía latinoamericana del siglo XXI, aparecida hace pocos días en España, me identifica con otros poetas como: Luis Oswaldo Tedesco, José Watanabe, Juan Manuel Roca, Antonio Deltoro, Gonzalo Millán y Marco Antonio Campos y nos caracteriza como poetas “del ser y la existencia”.

Estuviste este año en la Feria del Libro de Santo Domingo. ¿Qué impresión te llevaste de la República Dominicana?

Presumía de la grandeza del pueblo dominicano, ya que conocía el pensamiento de Pedro Henríquez Ureña. Poeta, lingüista, personaje admirado por Borges, lo cual es mucho decir. Pero la calidez y talento del pueblo dominicano, desbordó todas mis expectativas. La Feria del Libro, sirvió para comprobarlo. Muy bien organizada. Muy amena. Que la vida bendiga a esa Patria hermana.

Correa acaba de ganar los comicios para la Asamblea Constituyente, lo que le dará la posibilidad de hacer cambios radicales en la estructura del Estado. ¿Hacia dónde se dirige Ecuador?

La imagen de un pueblo insurgente, de un pueblo que sabe ganar sus derechos, siempre será heroica. Mucho mejor si lo hace razonadamente, por el voto. Pero esta virtud entraña otra. La enérgica reacción cuando ve frustradas sus esperanzas. Esperemos que esta segunda posibilidad, en mi pueblo, no vuelva a repetirse.

¿Qué podemos esperar para el futuro de Iván Oñate en términos literarios?

El 14 de agosto, a la una de la tarde, estuve apunto de morir. Puesto que la embarcación en que viajaba, naufragó en el puerto de San Lorenzo, en la frontera con Colombia. Esta llamada del destino, sirvió para rejuvenecer mis ganas de escribir. Creo que ese tirón de orejas es lo mejor que le puede ocurrir a un escritor. Quiera la suerte que comparta esos frutos, con los hermanos dominicanos.

Trazos del autor

Nació en Ambato, Ecuador, el 17 de marzo de 1948. Ha publicado Estadía Poética (1968); En casa del ahorcado (1977); El ángel ajeno (1983); El hacha enterrada (1987); Anatomía del vacío (1988); El fulgor de los desollados (1992); La canción de mis compañeros de celda (1995); y La nada sagrada (1998). Parte de su obra ha sido traducida al alemán, inglés, portugués, francés, griego, rumano e italiano. Krystyna Rodowska, traductora de Borges, Proust y Paz, actualmente traduce su poesía al polaco.

Cuestionado sobre el papel que desempeñan los escritores e intelectuales ecuatorianos en esa sociedad, Oñate responde con humildad y modestia, alejándose de la grandilocuencia: “Prefiero atajar esta pregunta en una condición más humilde, la del poeta. Ciertamente que la poesía no sirve para cambiar las estructuras socioeconómicas. En definitiva, no sirve para cambiar la vida. Sin embargo, sirve para algo más fundamental e importante. Sirve para cambiar la existencia. Cortázar cambió mi vida y Borges el espesor de mi sangre”.





lunes, 5 de noviembre de 2007

30 cuentistas hispanoamericanos en literaturas.com


La premiada cuentista y antologadora chilena residente en Barcelona, Claudia Apablaza (Rancagua, 1978) acaba de compilar en la prestigiosa web española de literatura, literaturas.com, a 30 jóvenes cuentistas hispanoamericanos, entre los que constan dos ecuatorianos: Juan Fernando Andrade y Miguel Antonio Chávez. Del prólogo de Apablaza extraemos las siguientes citas:

"Es una compilación de treinta autores que escriben y publican en sus países y que además leen a otros autores que leen a otros autores que leen a otros autores que leen a otros autores y que leen..., hasta que un aprendiz se detiene un segundo a pegar en silencio algunas láminas del álbum".

"Los aquí compilados nacieron dentro de una figura. Ésta se arma si trazamos una línea continua entre las fronteras de Perú, Chile, Argentina, España, Bolivia, México, Colombia, Nicaragua, Ecuador, Cuba, Venezuela y Uruguay.
Mantenga esa figura en su cabeza.
Ahora recuerde, libremente, a otros cuentistas que nacieron dentro de ella y entre 1975 y 1985. Recuerde también sus cuentos. Léalos, inclúyalos, exclúyalos, realice lo que desee con esos otros cuentistas. Amplíe el territorio
Basta.
Ahora elimine la figura de su cabeza.
Abra los ojos.
Deje de imaginar"

La lista de los antologados, con sus respectivos títulos, textos y reseñas de autor pueden leerse con mayor detalle aquí.

  1. Mario Cuenca Sandoval: PANG
  2. Natalia Mardero: DERMIS
  3. Federico Vite: A KISS IS JUST A KISS
  4. Luis Fernando Charry: UNA POÉTICA MENOR
  5. Iván Humanes: ETERNA
  6. Rubén Don: DILACIONES
  7. Augusto Effio: VÍRGENES
  8. Carlos Labbé: VARIACIONES DEL BOSQUE
  9. Margarita Posada: PIERNA MATA FÚTBOL
  10. Salvador Luis: TERRITORIO DE ULTRAMAR DE NUEVA CALEDONIA
  11. Elvira Navarro: PARÍS PÉRIPHÉRIE
  12. Patricia Poblete Alday: ADAGIO
  13. Mónica A. Ríos: EXTERMINIO
  14. Samanta Schweblin: LA FURIA DE LAS PESTES
  15. Luis Valenzuela: DE COLECCIÓN
  16. Maximiliano Barrientos: PRIVACIDAD
  17. Daniela Bojórquez: SÍSTOLE CLAP
  18. Miguel Antonio Chávez: CAFÉ ANACRÓNICO
  19. Jorge Enrique Lage: DEL BARRO/ DE SISMOS/ DE GÁRGOLAS/ DE ONDAS
  20. Cecilia Rojas: EL SUEÑO AMERICANO
  21. Claudia Ulloa Donoso: MANTEL BLANCO
  22. Juan Fernando Andrade: EL LUGAR DE LOS HECHOS
  23. Mariano Catoni: EL CASO DE LOS DOS VIEJOS VIEJÍSIMOS
  24. Ana García Julio: LUCÍA
  25. Daniel Gascón: LA PRUEBA
  26. Roger Otero: EL POZO
  27. Rodrigo Peñalba Franco: COROICO
  28. Mónica Belevan: PAVANA PARA UNA INFANTA DIFUSA
  29. Susana Haug: HAMBRE
  30. Ignacio Alcuri: PATÁN UNIVERSAL
(Fuente: http://www.literaturas.com/v010/index0711revista.asp )