martes, 10 de febrero de 2009

Héctor Hernández Montecinos o la poética final


Por Augusto Rodríguez


Este es un secreto
La más horrible verdad sobre el Amanecer
Es que ahí las estrellas desaparecen.

Héctor Hernández Montecinos



1. La escritura de la desesperación


Bastante se ha escrito, se escribe y se seguirá escribiendo sobre la poesía, la obra y la poética del poeta chileno Héctor Hernández Montecinos (Santiago, Chile, 1979). Yo no quiero ahondar mucho sobre sus últimos libros. Quiero referirme a su obra como una totalidad. Siempre me he preguntado:

¿Por qué HH escribe con tanta velocidad y desesperación sus textos? Yo creo que escribe con la sabiduría de quienes pueden escuchar algo más que el resto de los poetas. Escribe con rabia y con el apuro de quien desea contarnos un secreto/ una pequeña historia nacional. Pero es más que eso: Escribe como si ya hubiera estado en otros sitios, entiéndanse fuera del cosmo natural de los seres humanos y viene a decirnos los que nos espera en el más allá, en otros espacios, en otras vidas.

HH escribe sus libros con la violencia pura de quien sabe y reconoce en las palabras, un instrumento válido para descifrarnos los retos del lenguaje y del mundo. De las imágenes difusas que se encienden y apagan en nuestra mente visual. Las razones humanas más allá de los prejuicios y de los sueños repetitivos. Héctor Hernández Montecinos escribe porque es lo que mejor que sabe hacer y lo hace con la fuerza de los poseídos. Nada somos en este planeta que se pudre y que se quema por dentro. De este planeta estúpido que se asesina a sí mismo y nosotros, sus hormigas, que caen en el vacío de los demonios-angelicales de nadie.


2. Diálogo y reescritura


Leo y releo su libro Coma y me gusta esa afirmación de que La poesía chilena soy yo. Y de reescribir la poesía de grandes poetas chilenos como Mistral, Neruda, Huidobro o Rokha. Poesía que parecía intocable, pero de alguna manera, gracias al poeta ya no lo es. Siempre he pensado que toda literatura es un diálogo indefinido con el pasado, para conocer el presente y reconocer el futuro. Un diálogo con la historia. Un diálogo con la poca democracia que nos queda. Con la geografía de tu patria, de tus compatriotas, de tu familia. Con tu pasado personal, que encierra todos los mundos en el mundo.

Todo acto de reescritura es un acto de fe, pero antes de todo, un acto de afirmación ante la poesía. De decir que no hay poema terminado porque no hay vida terminada. La reescritura de la poesía es el mejor homenaje que se le puede hacer a un poema. En ese aspecto Héctor Hernández Montecinos es como una locomotora viva que va reescribiendo todo a su paso. Va reescribiendo su propia historia, su poesía, la de los poetas, la de todo humano encerrado en una urbe.

¿Qué es coma? Ese libro o obra poética que reescribe su país, Chile, pero con la sabiduría y la fuerza de los verdaderos poetas. Estoy seguro que HH ha creado un estilo, una forma de decir las cosas, con un sello muy personal. Y estoy seguro que ha creado a su alrededor una gran gama de seguidores y de epígonos (que solo serán epígonos y nada más). Escribe y va recreando a su paso: películas, historias personales, Chile, música, libros, ensayos: todo. Se reescribe a sí mismo, una y otra vez.


3. Generosidad y lecturas


Tal vez este punto no sea muy importante pero HH dedica su tiempo a difundir, a escribir reseñas, comentarios, prólogos a sus colegas o poetas de muchas latitudes, con una gran generosidad. Eso habla de lo buen poeta que es y es uno de los mentalizadores de ese gran sueño llamado Poquita Fe (que tuve la oportunidad de conocer en el 2008) y es tremendo el esfuerzo que realiza junto a otros destacados poetas. Creo que hay que tener una gran generosidad y empuje para poder llevar adelante dicho sueño.


4. La ficción y la realidad

Seguiré leyendo reseñas y noticias de HH (por nuestra buena suerte), estará moviendo los hilos de la literatura y de la poesía para que sigan pasando cosas de la ficción a la realidad y viceversa. Donde esté, así sea: México DF., Lima, Santiago o en cualquier rincón del mundo. Por lo que sé ahora está embarcado en la editorial Santa Muerte Cartonera, estoy seguro que esa editorial tendrá buena acogida y muchos buenos frutos.

5. La poesía y el futuro

Recuerdo que a mi paso por Chile, conocí a muchísimos poetas. Muchos hablaban bien o mal de HH (cosa de lo más normal, eso pasa en todos lados) pero hay algo que no se puede negar a estas alturas: La obra poética de Héctor Hernández Montecinos es una de las más interesantes y apasionantes de Chile y de Latinoamérica. Su registro poético es único. Sus libros tienen la fuerza de los poseídos, van naciendo a la velocidad de la luz y vienen a quedarse. Estoy seguro que hay mucha poesía de HH por venir. Esperaremos ansiosos sus nuevos pronunciamientos literarios. Y como dice el propio poeta: EN EL FONDO/ SOLO HAY MÁS MANCHAS/ NO SE ASUSTEN TANTO/ MÍRENSE DESDE NUESTRAS CICATRICES.



Héctor Hernández Montecinos (Santiago, Chile, 1979) Licenciado en Literatura. Doctor © en Filosofía mención Teoría del Arte. Sus libros de poesía editados entre el 2001 y el 2003 aparecen reunidos en [guión] (LOM: Stgo, 2008; Marick Press, Detroit, 2009, en inglés) y [coma] (2ª ed. LOM: Stgo, 2009) comprende su trabajo poético del 2004 al 2006. Además han aparecido los siguientes libros antológicos de su extensa obra: Putamadre (Zignos: Lima, 2005), Ay de mí (Ripio: Stgo, 2006), La poesía chilena soy yo (Mandrágora cartonera: Cochabamba, 2007), Segunda mano (Zignos: Lima, 2007), A 1000 (Lustra editores: Lima, 2008), Livro Universal (Demonio negro, Sâo Paulo, 2008, en portugués), Poemas para muchachos en llamas (RdlPS: Ciudad de México, 2008), La Escalera (Yerba Mala cartonera: La Paz, 2008), El secreto de esta estrella (Felicita cartonera: Asunción, 2008) y La interpretación de mis sueños (Moda y Pueblo: Stgo, 2008). Ha sido invitado por su obra poética a Alemania, Argentina, Brasil, Cuba, Chile, El Salvador, Guatemala, Honduras, México y Perú. Desde el 2008 reside en México donde da talleres, conferencias y es editor del sello “Santa Muerte cartonera”.

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