sábado, 27 de junio de 2009

Antología del poeta guayaquileño Fernando Artieda


Sabemos que el poeta guayaquileño Fernando Artieda no pasa por un buen momento en su salud. Que mejor obsequio y justicia que esta antología Seco y Volteado que recoge 40 años de su poesía. Es la décima primera entrega de la Colección Palabra Viva que edita CCE. Muy bien por eso.
Sobre el último libro de Artieda, El alcahuete de Onán, su hija Renata dice…es un libro triste pero el de imágenes más comprometidas consigo. Deja a un lado lo que ve, traduce lo que siente; hunde, revuelca y hace mierda. Nos retrata, me retrata, encharca, enloda, eleva cerbatanas para bajarse a ese dios que me le quita la vida. Porque estoy que me orino pero me aguanto, estoy que me lloro pero me exprimo y mudo en media calle me digo que no soy, rezo y lo cito. ¿Y quién me va a decir ahora dientecito de ajo?
Para Marco Antonio Rodríguez la poesía de Artieda ha sido escrita para todos los seres humanos –menos para los divos y las divas de la alta cultura-, por eso convoca, ataca, embiste nuestras fibras más íntimas, y ahí se queda para eternas memorias, como una partitura bella y exhortadora, que nos insufla de ánimo para seguir viviendo. Porque ha sido, sin duda, la poesía del único escritor de su generación que ha deletreado las raigalidades de nuestro pueblo. Que así sea.
Fernando Artieda (Guayaquil, 1945). Hizo estudios superiores en Derecho y Literatura. Como periodista, ha ejercito este oficio en varios en varios diarios del país. En las cadenas de televisión RTS y Ecuavisa; en revistas y radios. Fue profesor universitario y secretario de Prensa de la Presidencia de la República. Es miembro de la Casa de la Cultura Ecuatoriana y de la Unión Nacional de Periodistas. Ha publicado seis libros de poesía, uno de narrativa y dos de ensayo. Su obra consta en antologías nacionales y extranjeras.

jueves, 25 de junio de 2009

Entrevista al poeta chileno Oscar Saavedra Villarroel


Por Augusto Rodríguez

Oscar Saavedra Villarroel. (Santiago de Chile, 1977). Licenciado en Educación. Becado por la Fundación Pablo Neruda en el 2005. Ha participado en encuentros nacionales e internacionales de poesía. Ha obtenido varias menciones en diversos concursos (Juegos Florales Gabriela Mistral 2008). Un adelanto de su proyecto poético dOPING hISTÓRICO fue publicado en "Anomalías, 5 poetas chilenos" (Editorial Zignos, 2007). Tecnopacha (Editorial Zignos, 2008) Poemas suyos han sido traducidos al portugués. Es editor literario de la revista
indie.cl, organizador del encuentro nacional de poesía Descentralización Poética y director de la editorial Andesgraund.
1-Oscar, ¿cuándo y por qué empiezas a escribir poesía?

Comencé a escribir por necesidad. Una necesidad que nació en la adolescencia. Una adolescencia feroz, política –viene de familia-. En donde el sentimiento es distinto, es un globo hormonal y un mundo de ideas a las cuales cuesta darle forma, quizá la carencia de herramientas, quizá la aglomeración – que no debe dejar al ser creativo- en donde la visceralidad reina por sobre lo racional. Desde esa irracionalidad – bien autista por lo demás, parte de una personalidad construida a base de experiencias trágicas- comenzaron mis primeros versos. Versos que a su vez eran música. O en realidad eran pura música como decía Enzensberger. Música que me ha seguido como mi sombra, claro que una sombra con mensajes directos. Siempre he pensado que al leer un poema éste vuela por el aire y llega a oídos o sensibilidades que perciben la resonancia verbal de las palabras. Palabras que he sentido en mi corazón o en mis pensamientos y que se han impuesto por sobre la tempestad de la competencia o el fetichismo de lo mediático.. Por ejemplo, cuando comencé a escribir la dictadura militar se había digamos terminado, existía ese fraudulento concepto llamado transición, que dio paso a otra dictadura, la peor de todas, llamada neoliberalismo, con un capitalismo sanguijuela.
Imposible que la adolescencia no sea el inicio. El inicio más desordenado y brillante de la escritura. De ahí me dije: no seré nunca un poeta joven. Y puse en un verso: yo maté mi juventud/ para no ser viejo. Rebeldía. Atisbos de verdad.
Entonces cuando estaba en el liceo, jodido por esa juventud mediocre y estúpida, que sólo pensaba en el fútbol, y que la transición quería que fueran unos jodidos amantes de la democracia, bien carcelaria por lo demás, me encontré con la biblioteca, cuya arquitectura neobarroca me enamoró. Ahí creo haber leído a los simbolistas franceses, al Rimbaud, qué adolescente –poeta- no se ha enamorado de Rimbaud, del Baudelaire de las Flores del Mal, imagínate ¡Las Flores del Mal! Y me hice adicto a un rincón en el subterraneo, en donde las bilbliotecarias, como caso único, me dejaban estar, leer, escaparme de las clases, de los partidos de fútbol de la selección – no sé, pienso que el fútbol es una manera de mantener a la población en un estado vacuo, bien ordenados en su no pensamiento, es mi paranoia, en fin- ahí estaba ojeando la Broma, libros que conquistaban, que te hacían volar o soñar o detestar el Catolicismo, porque a esa edad uno se encuentra con el Anticristo, o Zarathustra, y crees que puedes poner un pie sobre una política oportunista, de codazos; sobre la moral amueblada; sobre el desesperado espectador sin espectáculo. Ese fue mi hogar, por sobre la labia del profesorado cansado de
escudriñar en su lengua, el repetido discurso de la educación a medias.


2-¿Qué poetas son tus referentes y cuáles son tus autores de cabecera?

Comenzaré por los autores de cabecera, como la película The Pillow Books en donde -por costumbre- se guardan los libros de cabecera o diarios de vida que son una visión literaria, en las almohadas, además –y el por qué a base de tu pregunta cito esta película- es que esta película nos entrega una visión de escritura y cuerpo. La unión entre ambas. Y creo que he tenido ese tipo de contacto o relación con los libros que han perdurado en mi cabecera. Porque también tengo esos libros de velador, que me acompañan como un enciclopedia, o esos libros que saco cada dos años, porque son mi fetiche o retrospección del tiempo, o esos libros para visitas: "oye, te voy a mostrar un libro que te va a gustar mucho" – a veces he tenido dos, para regalar, o más. Eso me pasó por ejemplo con Merville, Bartleby, el Escribiente. Como salió una colección de Lom bien barata -porque también tengo esa empastada, la personal, la para lucirme con mis invitados sorpresa, que igual la compré barata en el Bío-Bío- compré varias, creo que cuatro, y cada vez que sentía que alguien tenía que leerlo, entonces lo regalaba y le decía, por ejemplo al Joaco: hazlo correr. Es un libro fenomenal y que puede acercar a las personas al pensamiento, al cuestionamiento y a la lectura. También una Antología de Girondo, esa que hizo Sábato, y las regalaba, las compré baratísimas una vez en un supermercado. Bueno Girando es importante. Algo que siempre he dicho, si bien hay que leer lo que más se pueda, también es preferible no intentar leerlo todo sino leer bien lo poco y bueno que llegue a nuestras manos y dejarlos como libros que podemos guardar bajo nuestra almohada, y leerlos como también se debe leer la otredad, el silencio, la calle, las vivencias, lo retórico del viento y el futuro del mar, Farenheit 451. Ray Bradbury, que para que no desaparezcan los libros -porque los quemaban- había que memorizarlos; yo diría hay que comprenderlos y adherirlos a uno lo que más se pueda, para llegar al conocimiento puro – Arthur Schopenhauer- ese conocimiento que luego se expulsa como inspiración o gracia.
Uno de los libros que no he podido despegarme: Los cantos de Ezra Pound –autor y libro de cabecera, creo que esa obra es una creación mayor, una épica histórica-poética que ha marcado a muchos poetas-. También podría hablar de Pablo de Rocka y sus gemidos. La Metafisica de los Bello y la estética, de Arthur Schopenhauer.. Spoon River de Edgar Lee Masters. Los Beat, una generación con fuerza, estilo, consecuencia y buena escritura, (luego en mis años posteriores encontré patéticos aquellos imitadores tanto de los personajes como de sus obras, yo les llamé la policía beat, en mi Tecnopacha). Los objetivistas: Oppen, sobre todo y A, lo que he podido leer, de Zukofsky, ( a los imitadores de ellos les llamé, la mafia objetivista) . David Antin, lo poco que he leído de él, siempre me tiene al borde de la creatividad. Poesía Universal traducida por poetas Chilenos, me gusta ese libro, abre mundos. Los poetas Tang, Sang, Kenneth Rexroth. Maquieira, por facho que parezca, su obra es fenomenal, aunque también la he visto en novelas de ciencia ficción; Vila-Matas, Coetzse ahora último, Elvira hernández, Ariel Aparicio –un poeta Under que adoro y que conocí en un bar, pero son como esos personas de Bartleby y compañía, que han renunciado a la escritura, sin embargo, su obra es maravillosa, y creo que quienes la conocieron en este caso, son los habitantes de ese bar, incluso me quería llamar así-, Zizek, Vallejo, uff, son tantos. Elliot, Derek Walcott, Silvia Plath, Anne Sexton con un confesionalismo macabro, Huidobro, Gonzalo Rojas y su sonido envolvente, mántrico a ratos un canto, Virgilio Piñera, Ted Hughes, Maiakovsky, el viejoven Rimbaud, el potente y rebelde Baudelaire, Navokov, y esa lolita loca y demente, Nathaniel Hawthorne, Droguett y sus Patas de Perro, qué libro, son tantos, por eso te digo que no todos son los de cabecera; Lautremont, Celan, el tarkovsky Padre e Hijo, Esculpir en el Tiempo – y el padre por el Espejo-, Todo Ungaretti quien ha sido una de mis grandes influencias, Kafka, Damaris Calderón y sus Sílabas Ecce Homo, qué genial ese libro. Pero por sobre todo y lo repito el viejo Ezra.
(Se me quedan muchos, incluso lo que estoy leyendo hoy en día, que no puedo nombrarlos, todavía no sé si serán de cabecera).

3-¿Cómo ves el panorama chileno-poético actual? ¿Qué escritores recomendarías?

El panorama de la poesía actual – el que conozco, porque esta respuesta de por sí es una respuesta a medias, no puedo ser arbitrario, pues me falta por conocer y no caeré en el error ese de decir: estos son los poetas que forman "el panorama chileno". Podría eso sí nombrar nombres de amigos, de poetas que he ido conociendo o de sus obras o procesos de obras, o de sus libros que escapan de la capital capitalista. También te podría decir soy el visionario y hablar de estos diez, o dos o cuatro? Mientras menos mejor, porque así mantenemos escondidos a los poetas o no? –esos pensamientos me dan un dolor ético-. Aún así: muchos de l@s poetas que conozco, tienen fuerza. Me hacen creer que lo poco que sé de panorama, es vasto. Es fecundo. Creo eso sí que hay que ir descubriéndolo, y desde luego los años hablarán de él, no como la hegemonía de un territorio o institución por sobre la independencia del ser y su lejanía con el establishment, no, sino como un país en donde la diversidad debe tomar la palabra, debe hacerse notar su punk, dialogar con sus geografías, debe haber diferencias, distancias, debates.
El neoliberalismo capitalista quiere homogenizar, eso lo sabemos, decir que sólo hay una cultura por sobre las demás culturas y éstas deben rendirle pleitesías. Creo que ese es el pensamiento que se ha ido imponiendo. Pienso que debo a ratos alejarme de mis gustos para saber apreciar el valor de otros. Desde esa objetivización se debe hablar, entablar el diálogo, por ejemplo, del concepto panorama en donde veo rebeldía, en especial en las regiones alejadas de Santiago y sus instituciones. Instituciones que ya eligieron a sus efebos o ninfas. Que los tienen ahí, pensando que escriben un poema fuerte, pero como dice mi amigo Alexis Donoso, se alejan del poema peligroso, el poema que no cualquier acepta, menos las INTIS –concepto tecnopachamánico-. Y escriben, lo que yo llamo: El poema Capitalista. Que quizá no es su misión y uno puro quiere que se rebelen, eso es parte de uno. Aunque con esto tampoco quiero generalizar, porque he visto rebeldías y alejamientos drásticos, y eso me hace pensar, que las instituciones no siempre pueden agarrar un cerebro y moldearlo a su gusto. Es que sabes, pienso que las instituciones, que deberían ejercer su verdadero rol, ya tuvieron su tiempo, y su tiempo no ha generado más que distanciamientos, pocas oportunidades, vuelvo a citar una frase que me ha seguido: "cuando el ser humano entra en una institución, se olvida del ser humano, y sólo piensa en la institución". Un ejemplo evidente son las bibliotecas: hermosas, geniales, libros únicos, de algunas universidades. Y que en todos lados dice: "lean, es lo mejor que puede pasar en sus vidas", "la lectura es un derecho", etc. ¿Tú crees que esa institución abrirá sus puertas y les dirá a las personas de poblaciones, jóvenes extraños en sus vestimentas, abuelitos humildes, señoras dueñas de casa, "vengan, aquí tienen libros maravillosos, que como dicen los carteles, pueden leer" No. Y eso ha pasado tanto con la educación, como con la cultural en general. Un aislamiento. Una falta de oportunidades. Y se habla de democracia. Y de un país en donde las instituciones hacen bien su trabajo. –risas-.
Aunque por otro lado, en relación al panorama, no podría afirmar nada, porque todavía me falta por conocer bastante, pero recomendaría dar unas vueltecita al desconocimiento, acercarnos a la arenas, no sólo observar el mar, sino dibujarlo a través de textos que nos hacen sentir la marea o lo brígido de las olas, sentir un árbol o lo cementado del árbol por sobre la tiranía imponente de las montañas, sentir el frío, el hielo que cae a través de las nubes o como iceberg, el norte, el sur y despegar un poco los ojos del centro, dialogar con el misterio, potencializarse mutuamente, no esconder el sol bajo una aguja, no.
A quienes recomendaría, a los que no se han leído del todo, a los que no se ha leído bien todavía, a la otredad de la escritura. De los que conozco, Arica: Markos Quisbert, Daniel Rojas Pachas; Iquique, un amigo que quiero harto, Juan José Podestá y su Novela Negra, que queremos publicar en Andesgraund, Marcelo Ramos, me leí también el libro que publicó Juan Malebrán en Yerba Mala Cartonera, Reproducción en Curso, que está bien desgarrador; Antofagasta, Marietta Morales, Copiapó, Víctor Munita y su libros –casi todos- publicados en Cuarto Propio, Cristián, Christopher Malebrán, Juan Santander, Aída Osses, Carolina Mayerovich; de Coquimbo: alejandro Jordán – que reside ahí pero es ariqueño, Kamila Muñoz –Valle del Elqui-; Valparaíso: Karen Hermosilla, Marcela Parra, Jaime Elgueta, Antonio Rioseco que hizo un muestra de poesía inédita de Valparaíso, Juan Eduardo Díaz, que hace poco me envió su libro, Fernando Ortega, C. faúndez, Absalón Opazo, América Merino, Sebastián Farah, Banda, Daniel Tapia, Nenen –entre otr@s-; San Antonio: Florencia Smiths, Yeko Aguilera; San Felipe, Felipe Moncada; Curicó: Eduardo Leyton, Gisella Moretti, Rodolfo de los Reyes, Matilde Mendez, Rodrigo González, Mauricio Tapia, Constanza Artiz; Talca: Cristóbal Ramírez, Diego Muñoz, Gustavo Palavecino, un amigo que en realidad está estudiando allá y es Juan Carlos Veloso – muy joven él- que además es un gran gestor cultural y ha entablado diálogo con distintos colectivos de arte, Luis Herrera y su hermetismo performático; Santa Cruz: Marcela Menares; San Fernando: Priscila Lagos; Chillán: un poeta que es uno de mi mejores amigos, Milton Leiva y su Elegía para fantasmas, que da la casualidad que nos conocimos muchos años atrás, a través de mi primo, punkys todos, anarkos por excelencia, Santiago Bonhomme, hay que poner ojo en él, Rodolfo Hlousek, tiene unos textos desbordantes, Patricio Morales, Alejandra Contreras, Arnaldo Donoso; Concepción, Oscar Petrel, Jorge Cid, Ricardo Espinaza, Greta Montero, Cristián Lagos y su colectivo Tres Mujeres, Dafne Meez; Temuco: Oscar Mansilla, Gerardo Quezada, Camilo Herrera, César Cabello, Christian Martinez; Valdivia: Bruno Serrano Navarro, Cristina Bravo, Guido Arroyo, Alvaro Pereira, la patagona-Valdiviana Ivonne Coñuecar; Osorno: Cecilia Pérez, Cristián Antillanka, una de mis poetas predilectas Roxana Miranda Rupailaf, Juan Pablo Huirimilla; Puerto Montt: Nicolás Said, Carolina Caro, Marcos Leiva, Eduardo Fernández, Poli Roa, Persus Nibaes, de la Uníón, Paullete Vásquez, Pía Sommer, etc, etc…
En Santiago conozco a muchos: el colectivo Florerito Quebrado, Los Neodecadentes, que he ido conociendo ahora último y están en una búsqueda re interesante, los chicos de la revista pájaro Verde, muchos poetas de las Okupa, los de Santa Rosa 57, los novísimos que son cinco más Rodrigo Gómez, los del ex-espantagruélico que ahí estuvieron Raúl Hernández, Marcos Yupanqui, los de Poechileanrockers con Amanda Durán, Radio Manini, algunos de la UDP y otras universidades privadas, los de Producto Kolectivo y editorial problema, los del colectivo Lingua Quiltra, de la USach, que están haciendo buenos encuentros, poetas del Arcis, poetas de la Chile y de la Universidad Católica, en donde tengo varios amig@s, poetas de Cerro Navia –mapuches que Aniñir les llama habitante del Mapurbe- como Alberto Guzmán Rallimán, muchos chicos que salen de Balmaceda 1215 y son bastantes, poetas de San Bernardo y su centro cultural otro Sur, de Maipú, de Puente Alto, de Pudahuel, de la revista 2010, de tantas comunas y son muchos, Los poetas del 5, los de la revista Contrafuerte y calle Passy, los de la Rabiosamente Independiente a cargo de la Eli, mi amiga Marcela Saldaño quien tiene un libro maravilloso llamado Un Ojo Llamado Cacería, y un largo etc….He soñado con hacer un libro que no deje de escribirse jamás, un libro que dé cuenta de un panorama, un libro abierto, como ese libro "Je me souviens" de Perec, en donde cada poeta que quiera agregue su poema y luego venga un giripollas –traducción anagrama- y diga este no es un libro verdadero, demasiado democrático el espacio, y vengan todos los poetas y le sacaran la cresta. Broma, no apelo a la violencia.

4-Tu poesía se nutre de una gran gama de imaginarios urbanos, idiomáticos, políticos, sociales, culturales muy diversos ¿qué me puedes decir al respecto sobre tu propia poética?

Mi poética tiene directa relación con lo político, lo social, la historia, lo literario, con las conductas de la tribu, aquí la imagen es todo el poema en sí,- -un golpe, declaro mi lenguaje como un golpe- es la acción misma en la palabra y su medida es la musicalidad, una musicalidad que entrando en ella se vuelve visceral a ratos, otras veces apenas audible más que para los ojos; es una mezcla entre identidades, espionajes y la saturación de lo evidente, dando respiración boca a boca a conceptos a veces añejos, otras veces renovados. Valorar el hecho de que los conceptos nos pertenecen a todos. Por ejemplo, yo hablo de pachas, concepto re-utilizado en el norte, como también en el canto popular, pero siempre me han dicho es como un pacha tecnológico, y claro, los Pachas, a veces tribu, son la involución –cohesionada, verticalizada- de la masa actual, los individuos que resignificara Marx, he ahí la construcción.
Por otro lado, la transculturización está en ella, porque no podría evitar las nomenclaturas que se dan entre tanto acento cosmopolita que juega al viaje aferrándose hasta la invasión. Cohesiones arbitrarias a ratos, pero que son un vil ejemplo de la sociedad contemporánea que vivimos. Es el rompimiento –táctil, a ratos- con el lenguaje español, de invasión; es romper el adjetivo y darle el lugar de referencia histórica. Lugares comunes. Es potencializar el mensaje, por sobre la típica imagen usaista. Es una visión dopada de la historia. Cito: "te hablaba por ejemplo que esta historia está dopada, manoseada desde siempre. Que esta historia ahora vamos a vivir está dopada desde antes del siempre incluso, mucho antes del antes". Quizá en esta cita se ejemplifique la imposición de la historia, el matiz burgués de su uso, la escritura irreal de los hechos.
Es por lo demás una poética del riesgo, no como modelo a seguir, sino como lenguaje a escuchar o leer. Una mezcla rara entre barro y blancura, es una opositora a lo que llamo el poema capitalista.

5-Sé que sigues escribiendo dOPING hISTÓRICO ¿qué me puedes decir de este libro?

Es un libro que está compuesto por cinco títulos, Tecnopacha, el primero, que fue publicado el año pasado –octubre- y que da cuenta de una sociedad amante de las vidrieras, neoliberal hasta en su humanismo, cuyo principal protagonista se llama Bolchevique Emotion, un joven fundador-dictador que quiere escribir el poema capitalista, haciendo una revolución consumista para llegar a ser, por ejemplo: un usaísta integral o un buen ejemplo del Eurorreinato; luego viene Pachas, un canto, que es la transmutación –a manera de Visnú -de Bolchevique Emotion a Pacha Hombre: un tirano venido del eurorreinto; enseguida Las Espunkas, una mezcla entre espuma y punk, que es como una lluvia, el lenguaje de estas Espunkas es la lluvia y dan una visión de lo que pasa en las sociedades actuales –desde el punto de vista del agua de mar- (este es uno de mis textos predilectos dentro del doping), Paíscidio es la cagada, de esto no hablaré, - y "Los Cinco Episodios Continentales" en donde dialogan los cinco continentes. Más una novela llamada Indivicultura que está en proceso todavía. –Es que siempre he pensando en escribir un solo libro (no una obra, sino un libro), y en mi caso se llama dOPING hISTORICO.

6-Sé que diriges y recorres tu país con el Proyecto Descentralización Poética y sé que has inaugurado la editorial Andesgraund, ¿qué me puedes decir de estos proyectos?

El primero no es un proyecto como tal, es una acción constante. Y si lo definimos como proyecto, desde la proyección misma, vendría a ser un encuentro –terminando con ese concepto de evento- de poetas en distintas regiones de Chile, interrelacionando diferentas artes: música, visual, teatro, danza, performance, etc; generando una red que vaya creciendo en la medida en que las partes se conozcan – que hasta el momento se mantiene a través de la amistad, honestidad, lealtad hacia la misma acción, una acción genuina-, podríamos decir que al irnos conociendo los diversos poetas de Chile, se puede dar cuenta de un panorama o un acercamiento. (Bueno también esto se pretende prolongar a través de Latinoamérica, hay bastante poetas que en sus respectivos países quieren seguir con esto).
Es democratizar los espacios, evidenciar la gran diversidad poética que hay en Chile. Un poeta de Copiapó me dijo la otra vez: "pareciera que en la poesía chilena el norte no existe, a excepciones, no existe. Las antologías están diseñadas de Santiago hacia arriba", y esa sensación real, la he escuchado en muchos lugares, incluso en las poblaciones del mismo Santiago.
También es no apostar porque todo tenga que pasar por el Estado; es volver a pensar en el concepto de la Autogestión, volver a enamorar a las personas con dicho concepto.
Es compartir la poesía, y reencantar – reencantarnos- a las personas desde las poblaciones de cemento hasta los desiertos nativos; desde el hielo hasta el creciente sol; desde los subterráneos a la lejanía de una cumbre, teniendo en cuenta que la literatura es para todos y que todos podemos escribirla, escucharla, leerla, que Chile es un país lleno de tradición poética, y que desde la política y la cultura, debe asumir un rol de y actuar, a través de la página-tierra o la tierra en constante acercamiento con la hoja de papel. La acción se puede prolongar a través de talleres, encuentros de poesía, conversaciones, generando movilidad cultural, intelectual, sensitiva, como la quieras llamar, entendiendo los conceptos.
No creo en el poeta –artista-, en estos tiempos, como el poeta burócrata, el poeta de escritorio que no tiene participación cultural, no tiene opinión política o no tiene incidencia en los cambios culturales ni sociales. Y si bien, se puede decir que en realidad no hay incidencia en lo anterior. Tenemos que saber que hay lecturas, hay pensamiento, hay opinión y éste debe escucharse, y no sólo quedarse en la ensoñación que el azar nos entrega, la que te deja como un individuo que piensa en él, en su sombra y lo brilloso de la sombra, por sobre la pluralidad de sus escritos.
Eso es lo que hay que cambiar, y quizá he ahí un lugar para la rebeldía, la con contenido y realmente opositora a los sistemas actuales. La que puede imponerse a través de pensamientos y acciones, la que puede pintar el sol con sus letras.
En resumen, y volviendo a lo primeramente señalado: descentralización encuentro de poesía y descentralización periférica, pretende compartir y llevar poesía a los lugares más inhóspitos, a los lugares en donde hay desconocimiento, porque pensemos una cosa: en las universidades – u otros lugares-, donde se hacen hartos eventos, hay literatura, hay guías espirituales y culturales, hay poesía escrita, no es necesaria tanta lluvia; por qué entonces seguir apostando ahí? ¿a las mismas instituciones? ¿ a los mismos lugares comunes de encuentro? ¿Sería posible cambiar un poco el switch, sintonizar un canal diferente? Poder escucharnos y leerlos en una plaza pública, por ejemplo, en donde por casualidad pasa un niño o una señora y escucha, y hasta se compran un helado y se sientan, y sigues escuchando y a veces llegan con un poema y nosotros escuchamos, y podemos hablar, regalar un libro; ahí también se pueden regalar libros, y no sólo enviarlo al sótano de la institución cultural. Es verdad, se necesita energía. Entonces: dejemos de ser flojos.
Y Andesgraud, quiere dar cuenta de la poesía que se está escribiendo en Chile –desde Arica a Punta Arenas-, y en otros países. Se vienen publicaciones que se están trabajando: Hlousek de Chillán; Eduado Leyton de Talca; Alberto Guzmán Rallimán, Gustavo Barrera –quien de un principio ha apoyado descentralización-, una muestra de poesía de Curicó-Talca; poetas del norte, de Santiago, de poblaciones de Santiago, entre otros.

7-He escuchado en numerosas ocasiones de que supuestamente la poesía solo la leen y la consumen los mismos poetas, ¿crees que es así? ¿Cómo crear mecanismos para que la poesía llegue a otros sectores de la sociedad, pero sin que pierda su parte radical o subversiva?

Sé que muchos dicen "la poesía es para pocos, para los que se interesen y sepan leerla, y no nos interesa tener tantos lectores ni nada". Yo pienso lo contrario, pienso que la poesía es del gusto de las personas. Todos en algún momento han escrito un poema. Y en Chile la poesía tiene fuerza. No es casualidad que haya llegado a niveles políticos decisivos, hecho revoluciones o ser partícipe de revoluciones, encantar a las personas y que todavía tenga ese encuentro o reencuentro.
Sé que hubo un tiempo largo llamado dictadura en donde la poesía era un peligro, ahora muchos dicen que lo es, pero en realidad el estado los pulveriza con sus cariñitos mediáticos y de migajas. Y como palomas, corren a recoger las migas, y se pelean por las migas, y se escupen por las migas y hasta se enemistan por las migas que tienen algo ahí en su masa: estancamiento.
Pienso que hay muchos jóvenes o niños con potencialidades enormes, que simplemente no han tenido la oportunidad de leer a un poeta que no sea la Mistral o Neruda, si es que – el del 20 poemas de amor y una canción…-, y que tienen talentos enormes, a los cuales les llamo "talentos quebrados" en muchos casos. Hay personas sedientas de poesía. Pero cómo hacerlo, si los poetas se centran en un lugar y dejan ese espacio vacío? ¿Si muchos poetas lo único que quieren es tener un papá institución que los lleve al estrellato hermético de la poiesis? Pero hay otros, los reales, que saben que la poesía tiene pies.
He ido a varios colegios, he trabajado en colegios –incluso hice un taller de teatro que se fusionó con poesía-, a distintas poblaciones de Santiago y de regiones y la reacción frente a la poesía es positiva. No hay lectores porque el sistema no deja que existan, es un oscurantismo, así de trágico, potencializado por miles de distractores, porque el vacío de la televisión es un distractor, el capitalismo neoliberal, abuelitos con pinta de loli pop –todavía-, papás compra-udis, patrullas oligarquicas de piel y hueso; amantes de la cultura, pero a la primera se van a pedir limosnas a Los Providencias; aulladores beat como los papás de Flanders, todos ellos esclavizan y anulan, y si no los anulan el estado entonces los anula, el mismo poeta burócrata-soldado oficial del sistema- amante de su escritorio, el que sabe menear las influencias, hacer una lambara con el banco mundial de su ciudad: anula. Y el posible lector, más que reencantarse, se va por lo vacuo, por la risa superflua de lo mediático.
Creo en el poeta como un actor social – a manera de Marx- no como un ser que no hace más que engominarse con versos. Un poeta que tenga opinión política, opinión en relación a la Educación: acción en ambas direcciones. Un mecanismo basado en lo que llamo Individualismo (poética) plural (acción, diálogo, red), en donde el actor social, pueda generar su escritura –en el caso de la literatura- y compartirla, hacerla un acto, ponerle pies a los libros –los libros parecen están inválidos- y que caminen, que sepan llegar a los ojos, al pensamiento, a la sensibilidad. Y no dejarlos ahí, vegetando, observando al zapato salir y llegar, como una escena trabada, repetida en el televisor-.
Entonces un gran mecanismo son los talleres. Los talleres en las poblaciones los hacen en las escuelas y son profesores que poco saben de poesía. Hace poco hablaba con una profesora que ha hecho un gran trabajo con niños, me dijo: "yo no soy una gran conocedora de poesía, pero he visto que los chicos les gusta y quieren saber más". Los poetas o las poetas deberían estar ahí, enseñando, dando a conocer su arte, su escritura, la escritura de otros, aportando al gran mecanismo: La Educación. Hay lectores, pero están ocultos o los ocultan. Por ejemplo hay muchos poetas adolescentes en poblaciones que no conocen Balmaceda 1215. Y sí conocen el taller de la tía Juana. La tía Juana es un amor, tiene muchas buenas intenciones, pero le faltan herramientas. Si hay potencialidades ahí, capacidades a veces innatas, por qué no energizarlas, a través del conocedor de aquello, el que ha vivido su vida leyéndola, sitiándola, conociéndola: un poeta o un escritor más genéricamente.
La otra vez fui a un lanzamiento de un libro de poesía en la Florida, una comuna de Santiago, una antología con cinco poetas, y me llevé una gran impresión, estaba repleto, más que cualquiera institución, y las personas gozaban con la poesía, muchos subieron y leyeron sus textos. Hasta bailamos escuchando poesía.
Hay que atreverse a cambiar el engranaje neoliberal del pensador vegetal. Hay que encontrar medios para que las personas se reencanten con las palabras, o el arte, o la expresión, la política por ejemplo.
Es que yo escribo meta-poesía, podrían decir, solamente escribo sobre el lenguaje, y es que yo cito a los norteamericanos, incluso pongo frases en ruso, es que mi poesía es mayor, no la puede leer cualquiera, no es para muchos, ese flaite qué va a leerme, es que primero tendrían que leer biología, historia, ilustrarse, es que tendrían que haber leído a Elliot, es que sin teoría, etc.
Ya basta, basta con ese despotismo ilustrado porno-dernista. Y basta de no creer en las potencialidades lecturas de las personas. A veces pienso que muchos son concertación o derechistas al máximo. Lo único que hacen es llegar a un sector de la sociedad. La misma que luego criticarán. Porque muchos escriben sobre la pobreza, sobre la rebeldía poblacional, sobre las niñas-araña, y es como en la televisión, utilizan la pobreza para fines lucrativos, o de burla. Maldición: si somos seres sensibles y pensantes, o no?
Creo en la lectura. Creo que la lectura genera movilidad intelectual, social y de pensamiento. Y creo que hay que buscar fórmulas. Formulas que son muchas, pero requieren un mínimo de transpiración.
Ya estoy escuchando a alguien decir por ahí: es que yo soy escritor solamente.
Pico.

8-¿Actualmente en qué proyectos literarios estás?

Mira estoy escribiendo una novela llamada Indivicultura. Novela que cerraría el dOPING hISTORICO y que tiene que ver con la acción, la anotación y el ensayo. Por otro lado estoy escribiendo un libro llamado Asia. Asia es una chica que tiene los ojos tajeados por pirámides, pero quiere operárselos para hacerlos globales. También un texto llamado Poema Capitalista, que es simplemente encender la televisión mental de la literatura que me ha llegado, y hacerla dialogar con ese texto hollywoodense, sigo escribiendo y corrigiendo constantemente. También tengo proyectado hacer algunos videos poemas con textos de poetas amigos. Algo que hice hace tiempo, pero con VHS, un equipo y cables bien piratas. Ahora me encuentro con programas computacionales buenísimos como el After Effects y el Sony Vegas, con los cuales edito los videos.
También quiero aportar a la revista Panorama Literario que será presentada en Talca a fines de Julio posiblemente.
Desde el punto de vista de la organización, sigo en esto de la descentralización, algo que me hace volar y soñar, soñar con una política cultural basada en la autogestión, divorciada con el baboseo estatal. Y cercana a la ética, la ética de una historia presente y un mundo de amistad poética.

jueves, 18 de junio de 2009

Un autor underground


Por Alexis Cuzme

A José Núñez del Arco de la Cuadra, el tipo de los apellidos largos, de caminar pausado, rostro zanahoria, palabras sarcásticas y medio con pinta de gótico, más se lo conoce en su ciudad (Guayaquil) como fotógrafo y poco como narrador. Para muchos resultará asombroso saber que este personaje que ronda las calles de esta ciudad con su cámara en mano es autor de aquel descomplicado y cien por ciento libro de terror titulado El aullido de las moscas. Sí, El aullido de las moscas, un título llamativo que esperemos los lectores sepan encontrarle aquella chispa que le encontré la primera, segunda y décima vez que lo leí. No son historias convencionales, nada de situaciones cotidianas, lo que se encierra aquí es la confabulación increíble de la tradición del horror en la línea de autores que han hecho escuela.Lo suyo es la sangre, personajes lorenzos, escenarios lúgubres, y tramas que hasta nos resultarán recordables en nuestra travesía por apreciar películas de terror. Así se presenta El aullido de las moscas, como un referente, un punto en donde algún momento vimos y temblamos.

Para los lectores de la línea del terror y horror será la obra que les hacía falta en su biblioteca, a la que se volverá una y otra vez hasta que las páginas queden manchadas de sudor, la pasta rajada de tanto releer y las historias impregnadas dentro de uno hasta que transferidas en pesadilla se apoderen del todo de cada valiente enfrentado a estas páginas.La obra se presentará oficialmente en la Feria Internacional del Libro que empezará el 10 de julio (aún no sé la fecha, pero cuando lo sepa seré el primero en compartirla) y a partir de la próxima semana empezará a circular en Guayaquil. Desde ya felicitaciones a José por la publicación de su ópera prima.

martes, 16 de junio de 2009

Entrevista a Jorge Boccanera


Por Augusto Rodríguez
Jorge Boccanera (Argentina, 1952). Publicó en poesía: Los espantapájaros suicidas (1973); Noticias de una mujer cualquiera (1976); Contraseña (1976); Música de fagot y piernas de Victoria (1979); Poemas del tamaño de una naranja (1979); Los ojos del pájaro quemado (1980); Polvo para morder (1986); Sordomuda (1991); Bestias en un hotel de paso (2002) y Palma Real (2008). Sus poemas fueron reunidos en las antologías: Marimba (1986); Antología poética (1996); Zona de tolerancia (1998); Antología personal (2001); Poemas (2002) Servicios de insomnio (2005), Libro del errante (2008) y Tambor de jadeo (2008). En México el sello Pentagrama editó el CD Jadeo del viaje: el poeta en su voz. Es autor de los ensayos: Confiar en el misterio/ Viaje por la poesía de Juan Gelman (1994), Sólo venimos a soñar. La poesía de Luis Cardoza y Aragón (1999) y Voces tatuadas. Crónica de la poesía costarricense 1970-2004 (2004). Escribió además libros de historias de vida, crónicas y testimonios, entre ellos: Ángeles trotamundos (1993); Malas compañías (1997); Tierra que anda/ el exilio de los escritores (1999) y Redes de la memoria/ Escritoras ex detenidas de la dictadura (2000). En 2002 salió su libro de relatos La pasión de los poetas. Como periodista fue jefe de redacción de las revistas Plural (México), Crisis (Argentina) y Aportes (Costa Rica). Actualmente dirige en Argentina nómada, la revista de la UNSAM (Universidad Nacional de San Martín). Entre otros premios obtuvo el Premio Casa de las Américas (Cuba, 1976), el Premio Nacional de Poesía Joven (México, 1977), el Premio Internacional Camaiore (Italia, 2008) y el Premio Casa de América (España, 2008).

1-Jorge, ¿cuándo y por qué empiezas a escribir poesía? ¿Qué poetas son tus referentes o tus autores de cabecera?

-Al inicio de sus memorias Neruda dice que el personaje de su infancia es la lluvia. En mi caso el personaje fue el viento en un puerto del Atlántico: Ingeniero White, que antes se llamó Puerto de la Esperanza y hoy es un lugar bastante olvidado, tras haber sido el puerto de mayor calado del cono sur. Allí, entre inundaciones y ese viento que parecía querer desbaratarlo todo transcurrió mi infancia, por cierto rica en personajes: marineros de muchos lugares, vitroleras, estibadores, anarquistas, pescadores. Seguro me marcó esa atmósfera con sus carnavales, el ambiente de cabaret, las grescas entre parroquianos, gente con la errancia a cuestas. Mi abuelo tenía una peluquería de tres sillones con una mesita con diarios y revistas que fue mi biblioteca. En una revista de historietas leí un poema de E. A. Poe que me impactó; y comencé a imitarlo. Ese fue creo mi primer texto, a los 8 años, unas líneas con un ingenuo aire espectral, sepulcral. Ya a los 14 más o menos leo a Walt Whitman, Bécquer, Neruda, García Lorca y sigo con las revistas de historietas de las cuales era adicto e incluso marcaron mi poesía. De ahí a hoy ha corrido mucha piel bajo el puente, son muchos los autores que sigo leyendo con delectación: Quevedo, Vallejo, la poesía china, el griego Yanis Ritsos, el guatemalteco Luis Cardoza y Aragón, los argentinos Olga Orozco, Enrique Molina, Juan Gelman, en fin, la lista sería muy larga.

2-Leí alguna vez tu poemario Contraseña, ganador del Premio Casa de las Américas en el año 1976. Cuéntame de este trabajo poético. Hablemos de tus posteriores libros. ¿Qué rumbos han tomado?

-Mi primer libro publicado, Los espantapájaros suicidas, es de 1973; con poemas que habían quedado por fuera del libro armé Contraseña, que obtuvo el Premio Casa de las Américas tres años después. Fue un susto haberlo ganado apenas pasados los 20 años, pero debo decir que me abrió puertas para denunciar las atrocidades de la dictadura militar de los 70, en los países que visitaba como exiliado. A meses del golpe militar fui a Lima y un buen día tomé un bus para Guayaquil; tengo gratos recuerdos de la solidaridad que encontré en la gente; conocí por esos días a Cazón Vera, Jaramillo, Salazar Tamaríz, Velazco Makenzie y entre otros a Nieto Cadena, con quienes me reencontraría luego en México. También vi esa vez a Adoúm, que presentaba en un teatro de Guayaquil su obra de teatro El sol bajo las patas de los caballos; con él también forjamos un vínculo férreo. Mi trabajo en materia de poesía diría que iba con el jadeo del viaje, nutriéndose de las vivencias de esa "navegación" que siguió por países varios hasta que recalé por fin en México, donde viví 8 años. Pienso que mi lenguaje le debe mucho a esa respiración, al traqueteo del viaje, a todo lo nuevo que cada día tenía enfrente; así se fue organizando mi poesía. Aún creo que sigue por sos rumbos; el último libro publicado, Palma Real, es mi paso por la selva centroamericana. Claro que no soy el más indicado para hablar esto; si hay que decir algo lo dirán los críticos y los lectores. Tengo pocas certezas respecto a mí poesía, apenas que se va organizando con estupores, vivencias, dudas, intuiciones, percepciones; o a la inversa, el proceso es desarmar todo para encontrar los huesitos de una imagen que late calladamente en la lengua. Te diría que la poesía se construye tallando una gran roca de silencio.

3-Hace poco ganaste el Premio Casa de América de Poesía Americana ¿Qué me puedes decir de este nuevo libro?

-Este premio de España recayó en Palma real, que como te decía tiene a la selva y más que la selva a la palmera –"la esbelta"- como eje. Alrededor giran mis obsesiones: el exilio, el nomadismo, el anhelo, la lucha entre el movimiento y lo rígido, la pasión, la muerte. Yo viví en Costa Rica de 1989 a 1997 y empecé a escribirlo allí en 1995 y lo terminé en Buenos Aires doce años después tras un extenso trabajo de corrección, que es la parte que más disfruto del trabajo. Aunque suene raro, yo corrijo aquello que veo que está bien, lo voy afinando.
El inicio de Palma real está en los vagabundeos por esa zonas pero también el origen podría situarlo en un gesto de mi amigo Norberto Salinas, poeta "tico" que me regaló en la montaña un tronco, un laurel negro. Cansado de verlo en el suelo, bajo la lluvia, un día lo corté en tablas y me puse a armar una biblioteca. Fue así como entró a mi casa con su olor, su rugosidad, sus vetas, su experiencia de lluvias. Quizá también me habló al oído. En el libro dialogan pájaros y reptiles con personajes como Rimbaud, Frida Kalho, Pablo de Rokha y Ana Frank, entre otros. Seguro el libro es un cuerpo extraño en medio de la poesía mayormente urbana que se viene escribiendo. Palma real es un viaje hacia lo que desconozco -como todo viaje exploratorio- con la palmera en el centro de una selva que en lugar de crecer, imagina; es esa su manera de multiplicarse: imaginar. De allí la sensualidad, el silbido de la memoria, los árboles talados de mi generación, los insectos que devoran con sus mandíbulas las hojas crepitantes, la selva con las vísceras al aire. En ese territorio cada paso es una pregunta.

4-Tu poesía circula en las aguas del humor y la ironía, ¿qué es para ti el humor? para vos el humor una puerta de entrada a la poesía?

-Bueno, sin humor no se podría vivir. Pienso que ayuda a expresar el absurdo diario que nos toca. En la poesía, a ratos el elemento lírico convive con el trazo grueso del sarcasmo. Creo que la ironía y aún una figura de pensamiento como la paradoja, ayudan a conformar una visión de los fenómenos, calan a fondo en el tratamiento de la realidad, le hablan de tú al tú a la sinrazón. En la poesía el humor llega de la mano de lo lúdico, la ambigüedad, la perspicacia, y eso trato de que esté en mis textos. Pienso en el libro Sordomuda, que a ratos descarga lo desgarrador con un tono mordaz. Tal vez humor sirva para equilibrar ese desamparo.

5-Pienso que tu generación (argentina y del continente) todavía no goza de la apertura y del conocimiento real que debería tener sus poéticas ¿A qué se debe esto?

-Bueno, justamente en estas épocas de terrible trivialización, de preminencia de lo mediático y lo efímero, la cultura no está en la agenda de aquello que habría que priorizar. Y cuando hablo de cultura hablo también de educación. Por eso creo que la marginación va más allá de lo generacional, del país y de un género como la poesía. Podría hablarte de generaciones de narradores de México o Colombia que no han tenido la trascendencia esperada más allá de sus respectivos países. Por otro lado la poesía tiene sus tiempos, que son otros. En el 2000 la poeta húngara Eva Toth, me contó que muchos años atrás había traducido uno de mis poemas dedicado a Attila Jószef, que alguien había transformado el texto en canción y que el tema llegó a tener cierta consideración en su país.

6-¿Qué conoces o sabes de la poesía actual del Ecuador?

-Creo que la buena poesía siempre es actual. Antes de pasar por Guayaqui en 1976 sólo conocía textos sueltos de Adoum. Allí me pasaron, los poetas con los que me topé, muchos libros, no sólo sus libros sino de Gangotena, Carrera Andrade y otras voces mayores. Recuerdo esto por gratitud a esos amigos que me desasnaron- Luego leí a Medardo Ángel Silva -cronista sagaz, poeta precoz y suicida- a un poeta de la ruptura como Hugo Mayo; pero también a César Dávila Andrade. Poetas vivos e importantes: Jara Hidrovo, Julio Pazos, Ulises Estrella, Humberto Vinueza (es uno de mis preferidos). Más acá en el tiempo Fernando Balseca, María Fernanda Espinosa, Iván Carvajal, Cristian Avecillas, Jorge Martillo. De los más jóvenes conozco a poetas de Guayaquil (acabo de prologar una antología) que me han impresionado gratamente, pero lo que uno conoce es insuficiente. Sé que hay mucha producción en grupos de Quito, Guayaquil, Cuenca, Riobamba…

7-He escuchado en numerosas ocasiones de que supuestamente la poesía solo la leen y la consumen los mismos poetas, ¿crees que es así? ¿Cómo crear mecanismos para que la poesía llegue a otros sectores de la sociedad, pero sin que pierda su parte radical o subversiva?

-Es un tema muy debatido. Hay poetas con una obra que ha llegado a mucha gente –el caso de García Lorca, de Neruda, de Jaime Sabines- y otras importantes que han quedad relegadas. En una visión pesimista te diría que a ratos creo que ni los poetas leen poesía; ahora ¿Cómo pretender que la gente no haya abandonado las lecturas cuando vemos que se ha abandonado a sí misma? En el marco de la alienación, la pobreza, la educación deficiente y las aspiraciones postergadas, deberíamos colocar este debate que va más allá de la poesía. Concuerdo contigo en que la poesía –vale decir: la imaginación que es siempre movilizadota- tiene un carácter de subversión que no debe perder.

8-¿Actualmente en qué proyectos literarios estás?
-Estoy en un momento en que siento que debo optar entre el periodismo –que me apasiona y me lleva mucho tiempo- y libros postergados que están en borrador hace años, entre ellos uno de poesía, dos novelas y dos libros de ensayo. Eso, me divide la mano.

ALEJANDRA PIZARNIK ABRE SU CUADERNO DE APUNTES
A Jorge Arturo
El hombre que saca la cabeza del agua,
es un pez y se asfixia.
El pez que mete la cabeza en el agua,
es un hombre y se ahoga.
El poeta escribe en la línea del agua,
y se asfixia,
y se ahoga.

AUTOPLAGIO

Latigazos de sombra desordenan tu cuerpo,
en la fotografía donde te estoy pensando,
y soy el extranjero que descubrió tu rostro
y se animó a escribirlo, que era como besarlo.

EL ÁNGEL DE LA MUERTE
Oigo pasos ¿será la boca de tiznar y el navajazo
en pleno rostro?
Así te acechan como ¿será la antorcha de otra voz
que va sobre la tuya?
Escucho pasos y ¿será el escupitajo en la tela de
araña de tu infancia?
Así te azuzan como ¿será la cruz al rojo en tu
mejilla?
Oigo pasos cerca de ¿será como esos guantes
rozando tu estación?
En la memoria hay una puerta rota.
Los sueños son distintos y el final es el mismo:
el asesino que te besa.

lunes, 15 de junio de 2009

La antología de Bruno Sáenz Andrade (1963-2005)


Si tuvieramos que hacer una lista de los poetas vivos más importantes del Ecuador, en esa lista debería estar el quiteño Bruno Sáenz Andrade (1944). La CCE publicó una muy justa antología, que nos da una amplia visión de su poesía (1963-2005). Vale la pena leer este libro y darnos cuenta que estamos ante un poeta realmente valioso.
Sáenz ha publicado cinco libros de poesía (El Aprendiz y la Palabra; La Palabra se Mira en el Espejo; De la Boca que, abriéndose, manda al Silencio que se ponga a un Lado; ¡Oh, Palabra otra Vez pronunciada; Escribe la Inicial de tu Nombre en el Umbral del Sueño -el último editado en Quito y en Mérida, Venezuela), entre otros poemarios y dos de teatro (Comedia del Cuerpo; Biografía Ejemplar del Doctor Fausto). Algunos de sus textos constan en antologías colectivas. Tiene también dos antologías personales (Cuenca y México). Es miembro de la Sección de Literatura de la matriz de la Casa de la Cultura Ecuatoriana. Abogado de profesión, graduado en la Universidad Católica de Quito, con estudios en la Universidad de Toulouse, Francia, se ha desempeñado como Secretario General del Consejo Nacional de Cultura, Director de Asesoría Jurídica del Tribunal de Garantías Constitucionales, Subsecretario (Viceministro) de Cultura y Director Nacional de la Escuela de Capacitación de Fiscales del Ministerio Público.
Respecto a la obra de Sáenz, el poeta brasileño Marcio Catunda dijo: “¡Cuánta belleza en tu libro De la boca que, abriéndose, manda al silencio que se ponga a un lado! Se trata de un compromiso definitivo del poeta, viajero entre los instantes de la poesía, y la naturaleza. En el aire arrebatado, con versos recogidos por la sombra, cantas la naturaleza que está dentro y fuera de nosotros.” AR


NATURALEZA MUERTA CON FRESAS

En pleno tráfago de las seis de la tarde, moviéndose como una mancha de vivos colores entre los vehículos, las luminarias tempranas y los andares grises de los transeúntes, se acerca a mí el vendedor de fresas. Se ha cubierto, para protegerse del sol moribundo, con un sombrero de ala ancha. De sus brazos largos, morenos, de sus manos de prestidigitador parece desprenderse el cajón colmado de frutillas rojas, carnosas, de la promesa de la dulzura y la leve acidez tan parecidas a las de la esperanza. Una mujer exhibe en su bandeja la redondez de las cerezas, el don aromático del agua, la fruta atada aún al brevísimo tallo. Otros voceadores pregonan la excelencia de una tarjeta telefónica, la potencia de una linterna, los méritos de tal o cual dminículo. Sus voces se suman al elogio de nuestra era de plástico y de papel. Una cifra, un diagrama de barras, un trocito cuadrado de cartulina endurecida designan a la persona, reemplazan a sus señas más íntimas, borran los nombres de las cosas. Una niña, asomada a la ventana de una máquina de lujo, un feo cilindro de metal resplandeciente, sopla sobre la calzada, arroja al aire una pompa de jabón, una invisible esfera a la luz casi tangible del cielo vespertino.

UN POETA EN UNA ANTOLOGÍA
Un nombre descarnado,
igual al hueso limpio, a la piedra porosa;
las fechas –dos-, abajo, entre paréntesis:
algo muy parecido a una esquela mortuoria,
a lápida esculpida
en la inmortalidad de un trozo de papel,
a un epitafio escrito sobre la nada, sobre casi nada.
¡Voltea ya el sudario, la hoja amarillenta!