jueves, 27 de diciembre de 2007

CAMINOS PARA LA LITERATURA FANTÁSTICA EN NUESTRO PAÍS


Por Santiago Páez

¿Podemos hablar en nuestro país de Literatura Fantástica sin que esta sea una copia de lo producido por los anglosajones, de Tolkien o de Bram Stocker?

Para hacerlo, deberíamos remitirnos a un antecesor ineludible: el Realismo Mágico, un producto estético de Latinoamérica que mixtura el Realismo Fantástico europeo, proveniente del surrealismo, y el Realismo Maravilloso –el de los Cronistas de Indias-, generado por el descubrimiento de la realidad hispanoamericana, funda una peculiar forma expresiva, intensa y barroca en la que, sin solución de continuidad, coexisten lo real y lo mágico. Quien intente hacer Fantasía en Sudamérica, debe saber que trabaja sobre el terreno que desbrozaron los autores del Realismo Mágico.

Señalemos, también, que al hablar de Literatura Fantástica, estamos refiriéndonos a uno de los géneros de la narrativa; José I. Ferreras, afirma que lo que permite definir los géneros es la mediación que los constituye. En el Realismo, media la idea de la sociedad, sus procesos y luchas, en la novela de Aventura median lo lejano y lo exótico. En la Fantasía (como en los Realismos Mágico y Maravilloso) media con todo su poder el mito.

Los autores ecuatorianos de la última generación consolidada (por ejemplo Leonardo Wild, Gabriela Alemán, Edgar A. García o J.D. Santibáñez) nacidos entre 1955/1970 han seguido, a veces, el derrotero de la Literatura Fantástica, que trazara Jorge Dávila con sus Historias breves y fantásticas (y que inaugurara en nuestro país, con algunos de sus cuentos, César Dávila). Wild, Alemán, Santibáñez y los otros hacen ciencia ficción, fantasía, aún thrillers ecológicos, y ubican sus relatos, siempre irónicamente, en campos cercanos al cómic, la narrativa policial o la de aventuras. Luego, parece claro que en nuestro país se hace una literatura cercana al género de la Fantasía.

Reformulando a la pregunta que inicia este artículo, nos podríamos inquirir: ¿Puede una literatura como la Fantástica participar, incidir en el proceso de construcción de nuestra identidad?

Sí. Y esta incidencia tendría al menos tres proyecciones.

Podremos usar los mitos ajenos liberadoramente si nos apropiamos de ellos y los modelamos a nuestra imagen. Aún podemos apropiarnos de ellos impugnadoramente, cabría, por ejemplo, una parodia de Superman viviendo en nuestros barrios miseria… Este camino –con mitos como el del hombre lobo- lo ha seguido Gabriela Alemán dentro de una poética muy propia y brillante. J. D. Santibáñez con su superhéroe urbano Pedestrian logra historias muy divertidas e intensas.
Podemos, también usar para nuestras invenciones narrativas nuestra mítica que es tan rica y sugerente como cualquier otra: historias sobre los seres fabulosos de la Sierras y la Amazonia, sobre el Riviel en Esmeraldas o los caminos de los Yumbos en el subtrópico… Esta senda la ha seguido Edgar A. García, en su literatura infantil.

Finalmente, una de las vías que parece más interesante implica regresar al Realismo Maravilloso, de los cronistas y primeros historiadores, y construir historias. Basta tomar, como universos para fabular, los presentados por el padre Juan de Velasco; en su Historia coexisten animales fantásticos como el Quimsa ñahui una especie de cánido con tres ojos cuyo tercer ojo brillaba en la noche y que los indios usaban para alumbrar los caminos, personajes fabulosos como los famosos “gigantes sodomitas”, o plantas imposibles como aquellas cuyos frutos se transforman, con el paso de las estaciones, en insectos de patitas temblorosas…




jueves, 20 de diciembre de 2007

Augusto Rodríguez, finalista del III PREMIO INTERNACIONAL DE POESÍA MÀRIUS SAMPERE 2007


Augusto Rodríguez, poeta e integrante del grupo cultural Buseta de papel quedó finalista del III PREMIO INTERNACIONAL DE POESÍA MÀRIUS SAMPERE 2007 que organiza la editorial La Garúa y el Ayuntamiento de Santa Coloma de Gramenet. El fallo final se hizo público en el Auditorio Can Roig i Torres de esta localidad barcelonesa, España; dando como ganador al cubano Luis Manuel Pérez Boitel con su poemario “Las naves que la ausencia nombra”. Rodríguez fue uno de los finalistas con su poemario inédito “Manuscritos del mar muerto, 1947”. Los integrantes de la revista El Quirófano se enorgullecen por este importante logro alcanzado por Augusto Rodríguez, su Director-Editor. Salud.


Finalistas:

1. Libro de cuentos (España)
2. Bóveda (España)
3. Las naves que la ausencia nombra (Cuba)
4. Concierto de esperanzas (España)
5. Ensayando una mueca (España)
6. Manuscritos del mar muerto, 1947 (Ecuador)
7. Porque todo no puede ser dolor (Cuba)
8. Verde de moho es la casa. (Venezuela)
9. Trampas para cazar silencios (España)
10. Catálogo de incesantes (España)
11. De vuelta a Florencia (El Salvador)
12. Secreto desencanto (Argentina)
13. Antes de que la luz se dignifique (España)
14. A lomos de un deseo equivocado (España)
15. Diccionario de dudas (España)
16. Perfiles de niebla (España)
17. El carnaval de los hombres grises (España)
18. Rictus del ganador (España)
19. El estanque colmado (El Salvador)

En esa ocasión, participaron un total de 357 trabajos en castellano y 22 en catalán. Los originales en lengua castellana procedieron de España (126), Argentina (64), Chile (28), México (26), Cuba (22), Venezuela (18), Colombia (15), Estados Unidos y Perú (9), Ecuador (6), Uruguay y Costa Rica (5), El Salvador (4), Guatemala (3), Francia, Israel, República Dominicana y Nicaragua (2), y 1 trabajo procedente de Suecia, Suiza, República Checa, Inglaterra, Brasil, Italia, Bolivia, Honduras y Portugal.



martes, 18 de diciembre de 2007

Dos destacados poetas de Latinoamérica (Segunda Parte)



Por Augusto Rodríguez


MAURIZIO MEDO:

“RESPECTO AL ÁMBITO CONTINENTAL, EL PROBLEMA NO ESTÁ EN LAS POÉTICAS. SÍ EN SU FALTA DE LEGITIMIDAD ANTE EL APARATO CRÍTICO”


Maurizio, vamos al principio, cuéntame ¿cómo entras a la literatura, a la escritura, a la poesía?

La única conclusión a la que podido llegar es que, en realidad, mi familia era un poema. Se hablaba en español, se gritaba en italiano y se insultaba en croata. Nací sin saber bien a qué lugar pertenecía. Como Westphalen “me sentía como en cuarentena permanente, reo de no estar integrado y no compartir las tradiciones”. Esto me llevó a buscar un territorio personal, que reflejara las realidades a las que pertenecía en simultáneo. Nací en el Perú, es cierto, pero también me emociono al oír Lijepa naša domovino (el himno croata) o el: Uniamoci, amiamoci/ L’unione e l’amore/ Rivelano ai popoli, del himno italiano. Sus territorios están dentro de mi poesía. Crecí rodeado de libros (la biblioteca de mi abuelo; la de mi padre, quien estudió filosofía y siempre estuvo cerca de la poesía; la de mi madre, psicóloga clínica...) Entonces leer (o escribir) era un premio, no una sanción (como ocurre ahora, debido fundamentalmente a la pésima educación escolar). Desde muy joven disfruté con Verne y Salgari, luego con Walter Scott, Jonathan Swift, Herman Melville... No sé cómo llegaron luego Charles Baudelaire, César Vallejo y Ezra Pound hasta el velador. La poesía fue su consecuencia.

¿Qué poetas son tus referentes y cuáles son tus autores de cabecera?

Demasiados. Están los filmes de Kusturica junto a La divina comedia. Los surrealistas con Patti Smith. Sarduy y Góngora con David Lynch. Los beatniks, Wim Wenders con Tom Waits. Los referentes no son específicamente literarios, varían. Pero los autores a los que vuelvo siempre son César Vallejo, San Juan de la Cruz y Sthépan Mallarmé.

He leído tu libro más conocido que es tal vez Manicomio cuéntame de este trabajo poético ¿Quién o quiénes viven en este Manicomio? ¿Qué es Manicomio?

Cuando me preguntan por Manicomio insisto en que no se puede leer como una “isla”. Manicomio, como El hábito elemental, La trovata, Urba et orbis, Dolosa hereda (por citar los últimos libros) forman parte de un mismo proyecto donde el lenguaje es el único y el gran protagonista. En Manicomio lo que vive son ideas ante las cuales la voz pierde su identidad y el autor, como sostiene Barthes, entra en su propia muerte. En Manicomio lo que acontece es la escritura. No creo que haya antinomia entre creación y crítica. Como dice Milán lo que varía es la “atracción material” o la “temperatura estética” (parafraseando a Jakobson). Toda escritura implica una interrogación desde la perspectiva que tenemos de la realidad y de la tradición. No creo que uno deba escribir con la conciencia lineal de un espacio o de un tiempo sino, como lo reclamaba Eliot, con la sensación de que la totalidad de la literatura tiene una existencia simultánea y compone un orden simultáneo". Esto implica obrar tanto con el lenguaje como con la conciencia. We must be still and still moving. Lo que verá el lector es este desplazamiento.

Hablando de este mismo libro Manicomio creo que este trabajo arrojó una serie de seguidores o imitadores de distintos niveles y talentos que de algún modo son tus propios epígonos ¿qué opinas de esto?

Eso implicaría asumir a Manicomio como un libro “diádoco”. Desde el momento en que hay una búsqueda por una existencia y un orden simultáneos es natural que la obra (no el autor) encuentre interlocutores. A veces me dicen: “Encuentro en tal autor varias cosas del Manicomio”. Un momentito, ¡esas cosas ya estaban antes que apareciera el libro! Si posibilita que los nuevos autores dialoguen con Juan Luis Martínez, Héctor Viel Temperley con los neobarrosos o con los concretistas (cabría un largo etcétera) eso es bueno. El resto no importa.


Sé que se debate por ejemplo el tema del barroco en la poesía actual de nuestra América, pero tengo la impresión de que, especialmente en los encuentros y festivales, se están imponiendo otras visiones y proyectos poéticos que quisieran aparecer como oficiales.

Para empezar, la poesía latinoamericana actual no puede simplificarse en la dualidad conversacional-neobarroso. Eso es algo ramplón. Si fuera así, tan simple, ¿dónde situamos a Juan Luis Martínez y a Diego Maquieira? ¿Zurita es neobarroso, visual o concreto? ¿Hasta qué punto es válida para escrituras como las de Marosa Di Giorgio o Wilson Bueno la visión taxonómica prosa- poesía? Ojo que todos los autores que menciono son “de culto” y de gran influencia en muchas las poéticas que están en un proceso germinativo. Lo que quiero decir, en primer lugar es que desde hace mucho, entre lo conversacional y lo neobarroso, se extienden zonas intermedias de lenguaje. También entre los géneros. Podría decir: “Rulfo es un gran poeta” o, ¿por qué, no? “Paradiso es la obra poética más importante de Lezama”. Desde las vanguardias se abrió un diálogo, aún inconcluso. Entonces, ¿la novísima latinoamericana (que más parece el nombre de una “orquesta tropical”) lo que hace no es atar los cabos que quedaron sueltos? Esto viene desde atrás. Aunque, a veces, como dice Elitis, algunos no perciben el espejo y se rompen la cara. Kozer me comentaba que, hoy, en vez de “neobarroco”, él utilizaría el término “poesía de la dificultad”, pues, todos nos expresamos desde “una densidad, desde índoles de ocultamiento, de pliegues y repliegues, de recodos y revueltas de caminos”. Me gusta la idea. La “dificultad” no está sólo en la expresión sino que también entra en juego en la asimilación de una nueva realidad (sensibilidad global, pragmatismo mediático, informatización y shows perfomáticos) que más que asombrarnos puede llegar incluso a cohibirnos. Lo oficial es lo plural, la dispersión, lo babélico. No creo que nadie pretenda, mucho menos sugiera, tal o cual línea discursiva como la “oficial”. Lo he dicho antes: la poesía se escribe desde la ausencia de un centro.

Pienso que tu generación (peruana y del continente) todavía no goza de la apertura y del conocimiento real que debería tener sus poéticas ¿A qué se debe esto?

Recuerda que en el Perú, entre 1980 y el 2000 el conflicto armado entre las fuerzas del orden y los grupos terroristas dejó como saldo casi 70,000 víctimas. Esto, sin mencionar la corrupción durante el fujimorato y el aumento vertiginoso en la extrema pobreza. Haber sobrevivido ya es en sí meritorio. Respecto al ámbito continental, el problema no está en las poéticas. Sí en su falta de legitimidad ante el aparato crítico.


Si tuvieras que dar un mapa poético actual para tratar de entender los procesos y la poesía contemporánea de tu país, ¿quiénes serían y por qué?

Para responderte debo referirme nuevamente al mismo punto. Creo que la heterogeneidad, que caracteriza a la poesía peruana de los últimos veinte años, rebasó la capacidad analítica de un aparato crítico, cada vez más precario. Establecer el mapa peruano, así como lo sugieres, implicaría una aceptación tácita de lo que aquí, y aquí es el Perú, se asume como generación, esto es un ciclo vital que muere y reinicia cada diez años. Como sea, creo que desde los ochenta hasta hoy, la poesía peruana ha sido capaz de responder a su tradición, quizá la más rica del continente, y eso es bastante.

¿Actualmente en qué proyectos literarios está Maurizio Medo?

Concretamente reiniciar los talleres que dirigí hasta el 2006 en Arequipa; realizar algunos viajes, que venía postergando; la edición final de Manicomio con una editorial mexicana y ya se verá. El único proyecto constante es la escritura.


NOCTURNO


las sombras se alborotan al desmirar la atrofia de la urbe
(donde no existimos en realidad)

gira la esfera azul (oh tercero de los mundos)
reacomodando el fin en lo que acaba de culminar

de ahí los lenguajes con rictus de terror
de ahí las manchas de sed
en plena garganta ecuatorial
(lo gris en lo gris)

de ahí que amor nos deja solos para dar cuenta de sí

negro trajín de muerte en oh baile de rosas

no ves los esmaltes tornasolados de la flor
sólo espinas contra opacos firmamentos

de ahí también el hierro al rojo que
se aproxima un paso
y en el otro fija
fuego en el carbunclo

ardes en fiebres multicolores
prendida desde los vientos de tu sueño
y en mitad de la noche te tiendes hacia arriba/ volátil e intocable
y en mitad de la noche te tiendes hacia abajo/
calibrando el logos en luchas intestinas

yo callé al oír tu voz en mi canción

siempre vi en ti el mar
-y no al tiempo-
sonriente como el amor

no me preguntes cómo dorar el corazón de rojo alquímico
cómo percibir su música operática dando una o varias veces la vuelta

vamosel cielo tiene playas dónde quebrar esta falsa verdad.
¿ dónde sino el loco yeats adulteró la alegoría platónica?
¿y prufrock dónde quedó boquiabierto
ante la dama del columpio
y alucinó con fragilión y príapo?

es la misma costa donde saltan las aguas sopladas por lezama
y los rumores se desconocen del origen

vamos, no sabrás de otra eternidad


DOLOSA HEREDA
(Fragmento)

2.

dejémosla alelada con la trama de la novelita “tradición”

aromas noctívagos de absenta revelan la imagen
de una rosa que seda en creciente encarnación
-atrás música el funk improvisado del flanneur-
en perfectos claroscuros el piano cimbra un tango
que rampa ingüinal por las sombras del bulín

en otra altura la musa rumba ciega ante el denuedo
de quien escorza un pálpito de amor contra su piel
más allá los poetas hipan rimas contumaces
el deseo cuaja en el rouge salival en alquiler

“dolosa hereda” es una impronta del capítulo final
ahora ella lee aquel de la bohemia como un limbo
que infatúa entre el véspero y un agraz amanecer
por eso insiste – colónidas con tilde-

los niños copian coma aquí apóstrofe acá y fisgan
mientras ríen de las fotos retocadas: líridas estáticos en poses baladí
como si la poesía modelara entre piezas de murano
flores muertas tatamis y jarrones marroquíes
los poemas ahí son vistos como petos y lanzones
como si los poetas muertos hubieran absuelto las histerias
para modelar cum laude con la gloria negada de raíz

pero ella busca con qué hacer soñar los pizarrones
y con vanos leitmotivs para el taller


Maurizio Medo (Lima, Perú, 1965) Premio Nacional de Poesía, Martín Adán, 1986. Premio de Poesía José María Eguren 2005. Reciente finalista para el premio Poesía Hispanoamericana “Festival de la Lira”. Ha publicado los siguientes libros de poesía: Travesía en la calle del silencio (E.A, Lima, 1988), Cábalas (Jaime Campodónico/Editor, Lima, 1988), En la edad de la memoria (Jaime Campodónico/Editor, Lima, 1990), Contemplación a través de los espejos (Jaime Campodónico /Editor, Lima, 1992), Caos de corazones (Luna azul, Colección de Luxe, Lima, 1996), Trance (Colección del Sol Blanco, Lima, 1998), Limbo para Sofía (Serie Ficciones, Fondo editorial de la PUCP, Lima, 2003), El hábito (ASALTOALCIELO, Arequipa, 2004), El Hábito elemental ( Latino Press, Nueva York, 2004), Manicomio (Calabaza del diablo, Santiago de Chile, 2005, 1era edición), La trovata (ASALTOALCIELO, Boston, 2006) En coautoría con Raúl Zurita publicó La letra en que nació la pena, muestra de poesía peruana 1970-2004 (Ediciones del Santo Oficio, Lima, 2004) y con Eduardo Milán, Escribir contra la pobreza (Ediciones de Monte Carmelo, Tabasco, 2005). Es autor también de No nos hemos perdido: lectura personal de la obra de Raúl Zurita (Tranvía editores, Lima, 2007). Ha sido distinguido con el Premio Nacional de Poesía “Martín Adán” 1986 y el Premio de Poesía José María Eguren 2005. Su obra ha sido antologada en diversas publicaciones hispanoamericanas, donde destaca Pulir huesos: Veintitrés poetas latinoamericanos.

lunes, 17 de diciembre de 2007

Dos destacados poetas de Latinoamérica (Primera Parte)


Por Augusto Rodríguez


En un interesante reportaje escrito por el estudioso y crítico peruano Julio Ortega nos dice:“Tomás Segovia, Juan Gelman, Antonio Cisneros, Enrique Fierro, Jesús Urzagasti, Raúl Zurita, Reina María Rodríguez, Coral Bracho, Tamara Kamenszain, Juan Gustavo Cobo Borda, Daniel Samoilovich, Yolanda Pantin, Malú Urreola, cuyos libros son estancias del diálogo caminante, han liberado a la poesía del archivo y el museo, proyectándola en el devenir de la lectura, en ese territorio del español mundial, cuya libertad es una larga orilla actual. Se puede decir, por eso, que la nueva poesía latinoamericana se escribe en el futuro, en esa lectura por venir, donde anticipa la intimidad de su turno en el diálogo. Lo nuevo, al final como al comienzo, es materia del porvenir”.
El mismo Ortega recalca: “Con la poesía hispanoamericana es imposible equivocarse. Hay tanto bueno de donde escoger que sólo con poca fe o pobre información se puede hacer una mala antología. Treinta años atrás, los poetas disputaban con entusiasmo su lugar en las antologías nacionales, quizá porque no tenían suficientes pruebas de su identidad. Hoy hay tantas antologías, foros, congresos, becas y premios, multiplicados además por Internet, que sería anacrónico el poeta que se defina por su inclusión en cualquier repertorio. Y una antología que presuma de su capacidad de excluir sería una suerte de parque juriásico. Más casuales y provisorias, las antologías ya no prometen la posteridad. Documentan la fugacidad, donde los poemas viven más plenamente”.
Dentro de la gran variedad de talentosos poetas que día a día crean nuevos dilemas y discursos en este cielo americano, tenemos a Rafael Courtoisie (Montevideo, 1958) quien es considerado como uno de los escritores uruguayos de mayor reconocimiento internacional. Y a Maurizio Medo (Lima, 1965) quien es uno de los poetas peruanos más valiosos de la última década y un destacado crítico contemporáneo de las nuevas corrientes literarias de su país y de América.
En este espacio están reunidos virtualmente para hablarnos de sus respectivos trabajos poéticos, la poesía actual y las últimas novedades literarias de sus países natales:



RAFAEL COURTOISIE:

“CREO QUE EN URUGUAY LO MÁS IMPORTANTE SE CONSTATA SOBRE TODO EN LAS MÁS RECIENTES GENERACIONES, EN LOS NOVÍSIMOS”


Rafael, vamos al principio, cuéntame ¿cómo entras a la literatura, a la escritura, a la poesía?

Las primeras lecturas tienen que ver con libros de aventuras: Jules Verne, Emilio Salgari, etc. Esos y otros autores me acercaron al mundo virtual pero maravilloso, a veces más real que el mundo real, de la palabra escrita. Luego fue un sin número de libros que encontraba en a biblioteca de la casa de mis padres: desde Voltaire a Dotoiesvky, de Maupassant a Sartre...En la poesía comencé leyendo de todo, sin orden, contemporáneos y autores del siglo de Oro, Quevedo, Góngora...En todo caso fue un amor temprano con el arte de la palabra.

¿Qué poetas son tus referentes y cuáles son tus autores de cabecera?

Hay un referente inevitable que es César Vallejo, en literatura hispanoamericana. Vallejo hizo estallar el lenguaje para que significara, y su poesía es vigente. Paul Celan, José Ángel Valente, Vasko Poppa....

He leído tu poemario más reconocido que es tal vez Estado sólido, ganador del VIII Premio Fundación Loewe ¿cuéntame de este trabajo poético?

Es un libro que surge de un proyecto muy pensado, muy diseñado de antemano como libro unitario, no como colección de textos. Un proyecto que intencionalmente trata de reunir elementos de la poesía y del ensayo, del texto connotativo poético y del texto reflexivo. Por otra parte, es un libro que trata de apropiarse y a la vez de ironizar sobre las certezas del discurso científico, y llevarlas al plano humano de la duda, de la vacilación, pero buscando en esa duda, en esa vacilación, la producción de un objeto estético y de un objeto de saber...aunque se trata de un saber poético...

Por ejemplo veo que este libro en particular está totalmente escrito en prosa poética ¿qué piensas en particular de la prosa poética más allá del clásico verso libre?

Creo que la prosa poética brinda muchas posibilidades de exploración semántica, sin por eso dejar de lado el ritmo, la masa sonora del texto. En Estado Sólido me propuse una prosa rítmica y sonora que a la vez contemplara las exploraciones de la reflexión poética, una exploración racional que por intuitiva puede alcanzar a veces el concepto de una "iluminación" en el sentido que Arthur Rimbaud dio a esta palabra.

Sé que has publicado varios libros de relatos ¿Qué me puedes decir sobre tu narrativa?

He trabajado el cuento y la novela, como dos vertientes complementarias y la vez, en cierto modo, antagónicas. El cuento es la consición y la necesidad imperiosa de una resolución en la historia, aun cuando el final sea abierto. Mi más reciente libro de cuentos se titula "Sabores del país" y desde el titulo se plantea una ironía: solo el primer cuento tiene que ver con Uruguay, los demás relatos recorren desde la selva amazónica hasta el desierto del Neguev, desde New Jersey hasta la ciudad de Ambato, en Ecuador. Titularlo "Sabores del país" es una ironía que tiene que ver con esta aldea global en que vivimos, a la vez hiper comunicada y balcanizada. Mis novelas plantean universos diferentes. Se dice que la novela es el horizonte de la absoluta libertad narrativa. En "Santo remedio" mi ultima novela publicada el ano pasado en España, exploro la cuestión de la eutanasia y la desolación de un joven en este universo virtualizado y mediático. El protagonista, Pablo Green, se ve obligado a matar a su madre que sufre una enfermedad terminal, irreversible, pero a partir de allise convierte en una especie de psyco killer, sigue matando por incomprensión y en cierto modo por "necesidad", hay mucho humor negro, mucha velocidad, y también se plantea una parodia del cine y de ciertos thrillers. La narrativa, tanto en cuento como en novela, permite una expansión y la posibilidad de crear un espectáculo literario y que a veces también esconde una cuota reflexiva...La poesía en cambio, tiende a la consición, a la concentración, y creo que la poesía lograda siempre incluye una estatización de lo reflexivo...

Si tuvieras que salvar de la hoguera a uno de tus libros, ¿cuál sería y por qué?

Tal vez salvaría "Palabras de la noche" una antología de poesía en prosa que acaba de publicar en Venezuela la editorial Monte Ávila, pues creo que ese libro resume una zona intensa de mi obra, aunque tal vez no refleje todos los registros, sino tan solo el poético...

Pienso que tu generación (uruguaya y del continente) todavía no goza de la apertura y del conocimiento real que debería tener sus poéticas ¿A qué se debe esto?

Es una paradoja de la era de la información: dentromismo de América Latina la aislación de los creadores contemporáneos tal vez sea mayor que en los anos 60, a pesar de que vivimos en un momento de espectacular crecimiento de las comunicaciones, Internet, por ejemplo. Creo que hay una crisis no de la poesía ni de las poéticas, que se desarrollan en ocasiones de manera formidable en el continente, la crisis esta en los sistemas de legitimación, en los aparatos críticos, entre la tensión entre los campos literario y los campos de poder, para decirlo en palabras del pensador francés Pierre Bourdieu. Pero en forma incipiente, con esfuerzo algunos proyectos de creación poética se van distinguiendo y abriendo paso, afortunadamente.

Si tuvieras que dar un mapa poético actual para tratar de entender los procesos y la poesía contemporánea de tu país, ¿quiénes serían y por qué?

Creo que en Uruguay lo más importante que se constata sobre todo en las más recientes generaciones, en los novísimos, es una conquista de la heteroxia y una apertura al mundo. Por otra parte, coexisten representantes del neobarroco o neobarroso, post Perlongher, con otros que tienen a una poesía intimista o esencialista. Hay autores muy valiosos como Mariella Nigro, Gabriel Peveroni, Susana Duran, Alex Piperno...

He escuchado en numerosas ocasiones de que supuestamente la poesía solo la leen y la consumen los mismos poetas, ¿crees que es así? ¿Cómo crear mecanismos para que la poesía llegue a otros sectores de la sociedad, pero sin que pierda su parte radical o subversiva?

Imaginar es el primer paso. Los poetas somos los primeros responsables de una situación de endogamia. No esta mal que haya poetas que escriban para poetas y poetas que aspiren a un público general. El asunto es que debe evitarse la polarización maniquea entre elitismo y populismo. Esa división es simplista negativa. Sin renunciar al libro como objeto cultural, que tiene vigencia, hay que trabajar la poesía en los múltiples medios que se presentan, y hay que incentivar la necesidad poética, esto es: que la poesía no solo se escriba y se lea, sino que se resignifique en los campos de poder literario. La poesía es un artículo de primera necesidad. Su valor simbólico va mucho mas allá de lo ornamental, esta en la raíz de un tipo de bienestar al que nuestras sociedades no deben renunciar.

¿Actualmente en qué proyectos literarios está Rafael Courtoisie?

Preparo un libro de ensayos, y estoy haciendo la revisión de una nueva novela. En términos críticos acabo de entregar una antología de la novísima poesía uruguaya y me aboco a la preparación de otra más amplia, que cubre el siglo veinte. Por otra parte, estoy trabajando en términos académicos en el área de la más reciente narrativa urbana hispanoamericana....Muchas cosas, con intensidad. Trabajo mucho, pero trato de no perder el sentido de goce que brinda la palabra.

CANTO DEL MUNDO

(Fragmento)

1. Yo demoro la esperanza. Es una carrera de obstáculos. Pongo piedras en el camino en el que voy a andar. Después, cuando tropiezo con ellas, miro hacia atrás y las quito y pienso que el que vendrá luego notará una ausencia inexplicable. Añorará no haber tropezado y quizás una fría nostalgia por la caída que no ocurrió sea, al cabo, su piedra en el camino.

2. No tendrás país aunque te acuses ante los jueces. Cualquier bandera que dibujes caducará. Cuando recuerdes el nombre de una patria, olvídalo antes que sea tarde. Olvida recordarlo. Inventa un himno que sólo pueden cantar los pájaros caídos. Pónle tu nombre a la derrota. Esa será la patria.

3. Yo soy del pan que como y lo que queda no es mío. El resto está del lado al que no llega el agua, del trigo del abismo.

4. Todos somos víctimas. Hasta los asesinos.Las peores víctimas son las que ocultan por orgullo o ignorancia su condición, porque esas se vuelven tigres al tenderles la mano y no quieren el agua de la alegría. Se esconden para lamentar la pérdida de una comarca cuando lo que estaba en juego era el Reino. Se lo juegan al mínimo rencor. Y lo pierden.

Rafael Courtoisie es uno de los escritores uruguayos de mayor reconocimiento internacional. Ha sido Profesor invitado en Florida State University (USA), Birmingham University (England), entre otras. La Universidad de Iowa (USA) lo ha invitado especialmente para formar parte de su International Writing Program. Profesor de Narrativa y Guión Cinematográfico en la Universidad Católica del Uruguay y en la Escuela de Cine del Uruguay. Ha sido Profesor de Literatura Iberoamericana en el Centro de Formación de Profesores del Uruguay. Es autor de varios volúmenes de cuentos y de tres novelas. Ha recibido numerosos premios nacionales e internacionales. En 1998, por su trayectoria literaria nacional e internacional, la organización B’nai B’rith le otorgó el premio FRATERNIDAD. Su libro “Cadáveres exquisitos” fue Premio de la Crítica. Su novela “Vida de Perro” obtuvo el Premio Nacional de Narrativa del Ministerio de Cultura y fue nominada al Premio Rómulo Gallegos, de Venezuela. “Tajos”, “Caras extrañas” y “Santo remedio” son sus últimas novelas publicadas en España. “Sabores del país” (Buenos Aires, 2006) es su más reciente libro de relatos. Las versiones italianas de “Tajos” (“Sfregi”) y de “Caras extrañas” (“Facce sconosciute”) acaban de ser presentadas en Italia. Una adaptación teatral de “Tajos” fue estrenada en Buenos Aires en 2002 y otra en Santiago de Chile en el 2005. “Amador”, un libro de prosa erótica, acaba de aparecer en Barcelona, España. La editorial Monte Ávila acaba de publicar “Palabras de la noche” (Caracas, 2006), una extensa antología de su obra poética. Ha recibido, entre otros, el Premio Fundación Loewe de Poesía (España, Editorial Visor), el Premio de Poesía del Ministerio de Cultura del Uruguay, el Premio Internacional Jaime Sabines (México) y el Premio Blas de Otero (España).

“Rafael Courtoisie es uno de los escritores latinoamericanos más descollantes y de más merecido prestigio. Sus rasgos predominantes son el rigor y la ironía siempre reveladora”

Mario Benedetti
(Uruguayo, Premio Reina Sofía de España)

“En la obra de Courtoisie se destacan la gran precisión y a la vez una sorprendente libertad en el manejo del lenguaje”.

Octavio Paz
(Mexicano, Premio Nobel de Literatura)

martes, 11 de diciembre de 2007

Miguel Antonio Chávez, finalista del PREMIO INTERNACIONAL JUAN RULFO 2007


Miguel Antonio Chávez, escritor e integrante del grupo cultural Buseta de papel quedó finalista del PREMIO INTERNACIONAL JUAN RULFO 2007 RFI - Instituto de México en París – Instituto Cervantes - Casa de América Latina - Unión Latina – Colegio de España en París y Le Monde Diplomatique (España) que se falla cada año en Francia. En esa 24a edición, se recibieron 6215 candidaturas (178 de fotografía, 5596 de cuento y 441 de novela corta), procedentes de América Latina, España, Francia, Estados Unidos y otros países. El ganador del Primer Premio en el género de Cuento fue el español Ignacio Ferrando Pérez por su obra “Trato hecho”. Los integrantes de la revista El Quirófano felicitan y se enorgullecen por este importante logro alcanzado por Miguel Antonio Chávez, miembro del Consejo Editorial de nuestra revista. Salud.


Finalistas en cuento:

Julio César Parissi ( Uruguay )
Felipe André González Alfonso ( Francia )
Miguel Antonio Chávez ( Ecuador )
Augusto Effio Ordóñez ( Perú )
Juan Arturo Sahagún Campos ( México )
Crisanto Pérez Esáin ( Perú )
Josefina Estrada ( México )
Iván Marcos Pelicaric ( Argentina )
Patricio Viteri Paredes ( Ecuador )
Pedro Enrique Rodríguez ( Venezuela )
Enric Puig Punyet ( España )
Luis Marcelino Gómez ( Estados Unidos de América )
Guillermo Arroyo Jiménez ( México )
Cristián Ulloa ( Argentina )

lunes, 10 de diciembre de 2007

Excusas para exorcizarse a sí mismo


Por Alexis Cuzme

"Soy su herencia enferma, que asesinará sin piedad a sus verdugos"
Augusto Rodríguez

Matar a la bestia (Mantis editores, 2007) es el nuevo libro de Augusto Rodríguez que ha sido editado en México. Esta especie de antología (que en sí no recopila toda su obra poética hasta el momento escrita) recoge varios poemas de sus libros Mientras ella mata mosquitos, Animales salvajes, La bestia que me habita, Cantos contra un dinosaurio ebrio (que fue editado en España, y hace varios meses comenté) y un adelanto de su nuevo trabajo titulado El beso de los dementes, que es en suma el trabajo que más compete comentar, en vista de que de los otros poemarios ya tengo conceptos claros e individuales.El beso de los dementes -trabajo aún incompleto con el que se cierra el libro- es un adelanto que supera muchos de los otros trabajos de Rodríguez. Se trata de prosas poéticas escritas con madurez, seguridad y sobre todo denotando peso en cada oración que es un verso comprimiendo dolor y rabia.
Hay fuerza e intensidad en este adelanto que desde hace varios meses ya se podía leer en una revista virtual.Hay quienes dicen que el publicar demasiado no hace ningún bien a un autor, menos a un poeta. Quizás se tenga razón cuando se repite interminablemente la obra, pero no cuando a partir de una estética poética se logra traspasar los niveles a los que se creía había llegado el autor. Rodríguez no es un poeta repetitivo.
Tiene sus temas recurrentes porque son parte de su universo poético, en ellos transitan y habitan sus fantasmas -que en el fondo solamente es uno- a manera de grito, los cuales le es imposible dejar a un lado: su vida pertenece a ellos y ellos son su poesía.En El beso de los dementes encuentro una ligadura con su último libro Cantos contra un dinosaurio ebrio (por lo menos los fragmentos que aparecen así lo vinculan): el padre. No se trata de un canto paternalista de toques fúnebres, no. El padre y la muerte son excusas para exorcizarse a sí mismo. Es el látigo con el que se flagela una e interminables veces hasta sentir que la melancolía se vuelve materia prima sobre la cual escribir: “Te confieso, padre, que en ese lugar habita el poema que nunca escribiremos”. Más allá de que la obra poética de Rodríguez esté llegando a otros países de Latinoamérica y a Europa (España, sobre todo), es la obra de toda una generación de autores ecuatorianos menores de treinta (poetas y narradores) que va ganado terreno fuera de Ecuador, logrando arribar a lugares que hace mucho parecían imposibles.Desde este espacio felicito a Augusto por esta nueva obra, ahora toca esperar a que se publique en su totalidad El beso de los dementes, que seguro augurará excelentes comentarios de quienes comprueben el nivel a que el autor cada vez se afianza más.

miércoles, 5 de diciembre de 2007

Entrevista al poeta chileno Gonzalo Rojas


“Yo soy herida, yo soy un poeta fisiológico”


Por Augusto Rodríguez

Gonzalo Rojas nació en Lebú (Chile) en el año 1917. Ha recibido numerosos premios internacionales entre los que se cuentan: Premio Sociedad de Escritores de Chile por «Poesía Inédita» 1946, Premio Reina Sofía de poesía de España, Premio Octavio Paz de México y José Hernández de Argentina, además del Premio Nacional de Literatura de Chile en 1992 y del Premio Cervantes de Literatura 2003. Basta con leerlo para acercarnos a este poeta que es todos los poetas a la vez. A la iluminación de su poesía y a su discurso inagotable. Esta entrevista pretende conocer un poco más a este autor chileno que es uno de los poetas pilares de nuestra lengua:

Gonzalo, ¿Cuénteme de su infancia y cómo empieza a escribir poesía?

Cuando era niño era asmático y de paso tartamudo, así que se me dificultaba hablar. No hablaba pero la palabra la sentía muy dentro mío (esto lo digo sin ánimo de pretensión). Soy un animal esdrujulario. Todo empieza por una dinámica personal. Me estimulaba los sonidos, la iluminación. Estaban allí, en mí. Yo me considero un poeta pasable nada más. Yo solo vivo la vida y la poesía. Es decir, esta relación vida y poesía. Sólo que la transfiguro nada más. Como dice Goethe: un poeta de circunstancias. La palabra se me encendía, se me mostraba desafiante, me transportaba. Mire amigo mío, yo no creo que la palabra tenga que nacer de mentes sórdidas o confundidas que solo confundan la poesía. Y los que estén confundidos que no escriban y vayan al doctor o al psiquiatra, igual ellos no te ayudan a solucionar tu problema, me entiende. La palabra debe ser un ente vivo y solo escribir desde la sinceridad y de lo que te fue dado. No busquen otras cosas. Hay que ser honesto, sincero, verdadero con uno mismo, me entiende, real. Yo creo eso, yo no soy brujo ni nada que se le parezca.

¿Qué me puede decir de su paso por el grupo Mandrágora?

El año 1938 unos jóvenes liderados por Braulio Arenas, pensaron que era importante un ejercicio literario que tuviera como centro el surrealismo. Y a partir de ellos expusieron y dieron conferencias en el Salón de Honor de la Universidad de Chile, esto fue en el año 1938. Yo entré en este grupo en el mes de septiembre de ese año. Sin ningún interés surrealista, mas bien por curiosidad y porque había leído en serio a los dadaístas. En el año 1941, es decir años después me retiré de ese grupo. No me interesó. No tengo ninguna reserva contra ellos. Me fui porque nada tenían que ver con los movimientos surrealistas de Perú con César Moro o Emilio Adolfo Westphalen a la cabeza o de los argentinos, que era liderado por un médico y poeta argentino Aldo Pellegrini que sí tenían un pensamiento surrealista de verdad.


¿Cómo fue su relación con Teillier, Lihn, Anguita y con los poetas chilenos de su época?

Teillier y Lihn son más jóvenes que yo. Anguita que era del 1914 y yo del 1917, es decir somos más cercanos. Anguita realmente tenía talento. Su obra es a ratos cercana a la mía, pero a la vez distante. Mire en la poesía chilena sólo hay tres grandes poetas que son: Vicente Huidobro que conocí y lo quise bastante. Fue el único que en verdad nos liberó. Puso libertad en nuestras cabezas de jóvenes principiantes de 20 años. El segundo fue Pablo de Rokha, pueden decir lo que sea de él que era rudo, cruel, desmedido pero fue el único que puso en marcha los istmos, la vanguardia y sobre todo la ruralidad como lo hizo el mexicano Rulfo pero en prosa. El otro poeta es por supuesto Pablo Neruda que a los quince años escribía con una cierta madurez, es el más precoz de todos; él leyó bien a los poetas franceses, no hay duda. Su gran libro es Residencia de la tierra, pero escribió cien libros más muy malos. ¿A quién se le ocurre escribir 140 libros por Dios? Lo que pasa amigo, es que acá los chilenos somos muy generosos. Todo lo que es nuestro lo alabamos. Decimos que toda la poesía de este lado del Continente es decisiva pero no es así, somos pasables no más. Pasables nada más, repito, amigo mío. Sólo hemos tenido tres grandes poetas y nada más.

En su poema Carbón se abarca la relación padre-hijo, que a mí personalmente me interesa mucho ¿Qué me puede decir de esto?

Es un poema que habla de la distancia. Mi padre muere cuando yo tenía 4 años. Él vive en mi mente. Y hasta acá sigo oliendo la mina de carbón bajo el mar. Lo oigo en vilo. Lo oigo a mi padre y por eso escribí ese poema sobre mi padre, desde la distancia.

¿Se considera un poeta que escriba sobre erotismo?

Yo no soy un poeta erótico. Yo escribo desde la palabra para exaltar el cuerpo. El poeta español Cernuda escribió una vez: Hay cuerpo, y eso es lo que hay: Cuerpo. Para mí el placer es algo sagrado. El parto es algo sagrado. El orgasmo es algo sagrado. Pero hay necios que creen otras cosas sobre el orgasmo, ese minuto bello y hermoso es para mí algo sagrado, repito. Hay otros poetas que escriben sobre erotismo, yo soy un poeta que escribe sobre el cuerpo.

En uno de sus poemas se repite el mismo verso todo es herida; Gonzalo ¿El mundo sigue siendo una herida?

No es para tanto, amigo mío. Eso lo escribí hace mucho. La vida no es tan completa es verdad. Ella es mutilación y de ahí se abre la herida. Yo soy herida, yo soy un poeta incompleto, como tú seguramente, somos incompletos, aprendices, inconclusos como el resto de los seres humanos.

Usted ha ganado el Premio Cervantes y es eterno aspirante al Premio Nobel ¿Qué opina de eso?


Pues que los premios son tonterías, no sirven para nada. No significan ni deben significar nada, me entiende. Por qué no le dieron el Premio a Kafka o a Fiódor Mijáilovich Dostoievski. Debería haber un premio que se llame Premio Kafka o Premio Fiódor Mijáilovich Dostoievski pero no lo hay. Son tonterías que la gente se inventa. Y lo que es peor es un riesgo porque confunden al lector o al resto. Ya se cree que por ganarlo tal escritor se es más importante…eso es mentira. Y claro, a los que no ganan no se los ve igual, puras tonterías que no sirven para NADA.

¿En qué proyectos literarios se encuentra Gonzalo Rojas?

Mi último libro se llama Esquizo, que acaba de ser publicado hace pocas semanas. Yo no soy esquizofrénico ni mucho menos. Aunque sí creo que el poeta escribe como dice Baudelaire para un hipócrita lector. Para mí el poeta es todos los hombres a la vez. Cuando nace tiene esa universalidad. Después es maltratado, humillado, descompuesto, desbaratado por eso que llamamos colegios o liceos que lo echan a perder. Pierde su gracia, que le fue dada desde del inicio. Por eso yo afirmo que soy un poeta fisiológico.


Gonzalo Rojas, uno de los grandes poetas chilenos del siglo XX, nació en Lebú en 1917. Estudió derecho y literatura en el Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile, desempeñándose más tarde como académico en Valparaíso y Concepción. En esta última ciudad, a la que lo une un profundo vínculo, dictó clases de estética literaria en la Universidad de Concepción, casa de estudios donde más tarde asumió la Dirección del Departamento de Castellano. Además, ha ejercido la docencia (como profesor y conferencista) en diversas universidades del extranjero, entre ellas la Universidad de Utah, en Estados Unidos. Gonzalo Rojas es, junto a Nicanor Parra, uno de los poetas chilenos vivos de mayor relevancia e influencia, tanto a nivel nacional como internacional, hecho que puede ser constatado en las numerosas críticas y artículos de prensa que se le han dedicado a su persona y a su obra y en los numerosos premios que ha recibido, entre ellos, el Premio Reina Sofía de España y el Premio Nacional de Literatura en Chile, obtenido en 1992. Miembro de la Generación Literaria de 1938 y cercano, en sus comienzos, al grupo de la Mandrágora, Rojas ha dejado en más de un texto indicios de su cercanía con la estética surrealista, situándose su obra en una línea de continuidad con las vanguardias chilenas y latinoamericanas del siglo XX. Su primer libro, La miseria del hombre (1948), ya da cuenta de una poesía vital, con una enorme carga existencial que, junto al erotismo, el compromiso social y el poder sonoro de la palabra, aspectos que se han convertido en elementos permanentemente presentes en la obra poética de Gonzalo Rojas, así como en sus diversos recitales, entrevistas y artículos. Autor fragmentario, Rojas sólo publicó tres libros entre 1948 y 1977, lo que no le impidió, sin embargo, ser considerado ya desde sus comienzos una de las voces de mayor importancia para la poesía chilena del siglo XX. Además se distinguió por su constante labor de difusión literaria, en la que destaca la organización, a partir de 1958 y hasta 1962, de los Congresos de Escritores en Concepción, en los que participaron autores tales como Allen Ginsberg, Ernesto Sábato, Mario Vargas Llosa y Vicente Gerbasi, entre otros. Luego del golpe de Estado de 1973, y debido a su simpatía por el gobierno de Salvador Allende, Rojas debió partir a un largo exilio. De esta época datan poemas como “Cifrado en octubre”, dedicado a la muerte del dirigente del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), Miguel Enríquez, en cuyos versos expresa su visión sobre esos tiempos: “Son los peores días, los más amargos, aquéllos/ sobre los cuales no querremos volver”. La Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos realizó una trilogía con lo mejor de la obra de Gonzalo Rojas, dentro de la cual se enmarca la publicación de ¿Qué se ama cuando se ama? (2000) y Réquiem de la mariposa (2001), y Al Silencio (2002). El 10 de diciembre del 2003, la ministra de Educación, Cultura y Deporte del gobierno español, dio a conocer que, Gonzalo Rojas había sido ganador del Premio Miguel de Cervantes de Literatura 2003.