martes, 2 de diciembre de 2008

13 poetas ecuatorianos, antología publicada en Venezuela



Ya circula la antología 13 poetas ecuatorianos publicada por la editorial El Perro y la Rana, en Caracas, Venezuela. La reconocida poeta y periodista quiteña Aleyda Quevedo Rojas escribió el prólogo, hizo la selección y las notas. Los poetas ecuatorianos seleccionados son: Cachivache (Quito, 1979-2000), Augusto Rodríguez (Guayaquil, 1979), Ernesto Carrión (Guayaquil, 1977), Javier Cevallos Perugachi (Quito, 1976), Carlos Vallejo Moncayo (Quito, 1973), Franklin Ordóñez Luna (Loja, 1973), Enver Carrillo (Quito, 1973), Ángel Emilio Hidalgo (Guayaquil, 1973), Paúl Puma (Quito, 1972), Carlos Garzón Noboa (Quito, 1972), Marialuz Albuja Bayas (Quito, 1972), Pedro Gil (Manta, 1971) y Luis Carlos Mussó (Guayaquil, 1970).


Por
Aleyda Quevedo Rojas


La tradición poética del Ecuador resulta imposible sin puntos de fuerza y resonancia fundacional como Jorge Carrera Andrade, Alfredo Gangotena, César Dávila Andrade, Lydia Dávila, Medardo Ángel Silva, Hugo Mayo, Gonzalo Escudero, Jorge Enrique Adoum, Efraín Jara e Ileana Espinel. Partiendo de estos poetas se podría trazar el mapa de la poesía contemporánea del Ecuador, poco editada y difundida en nuestro continente pero que está a la altura de la mejor poesía escrita en Perú, Chile, Argentina, México, Venezuela o Nicaragua. Y es partir de esa rica tradición, que me propuse armar una antología de poetas nacidos a partir de 1970, es decir, en la década en que yo nací, y que hoy configuran una interesante tela que pinta la poesía que se escribe en el país megabiodiverso y pluricultural que somos; Ecuador amalgama de aires urbanos y rurales; el Ecuador de múltiples sensibilidades e imaginarios como se intenta plasmar en esta lectura de estos 13 de la mitad del mundo. 13, número cabalístico, no por lo de viernes 13, sino porque con él apuesto a la poesía futura, convencida de que la mayoría sobrevivirá para contarnos cómo era los que escribían cuando fueron antologados para El Perro y la Rana y publicados en Venezuela.

Si bien toda antología es solo una muestra estructurada desde el gusto, la sensibilidad, el conocimiento y los contactos de la antologadora, toda antología también implica riesgos necesarios, retos esenciales y nuevos detractores, pero para mí es la única posibilidad de difundir diferentes revelaciones de paisajes reales y oníricos. Por ello, aquí está mi antología de 13 autores nacidos en los 80, que sin temor a equivocarme retoman una potente tradición poética, aún desconocida en gran parte del continente y del mundo. Es, como todas las muestras, creada a partir del gusto personal, íntimo y subjetivo pero también ha sido construida a partir de múltiples lecturas críticas, análisis de trayectorias y acercamientos personales, en muchos casos. Es que no es posible trabajar una antología desde la lejanía…pues una antología, tal y como yo la pienso y siento, encierra afectividades, afinidades selectivas, acercamientos cuestionadores y sobre todo, lecturas honestas, por ello, debo confesar que me faltaron tres poetas a lo que no pude incluir porque dos de ellos viven fuera del Ecuador, y el otro, simplemente no tuvo el tiempo para atender mi solicitud.

Siento que, de alguna manera, estos 13 poetas nos muestran una parte del presente y futuro poético del Ecuador. Es la poesía que hoy se escribe en Guayaquil, Quito, Manta, Loja…son poetas apegados a la tradición y poetas que rompen el canon, poetas de enorme rigor en el lenguaje como Ángel Emilio Hidalgo y Luis Carlos Mussó; o de inagotable vitalidad y pureza como Enver Carrillo, Franklin Ordóñez Luna y Carlos Vallejo Moncayo; también están poetas como Marialuz Albuja Bayas, Javier Cevallos Perugachi, Augusto Rodríguez y Carlos Garzón Noboa que se mueven por las aguas de las imágenes, las ciudades y su rico mundo interior; Pedro Gil, Paúl Puma, Ernesto Carrión, son poetas de rupturas y tradiciones, de submundos y ficciones; y Cachivache, rarísimo poeta que nos dejó una de las más singulares poéticas ecuatorianas, un mundo propio y una voz inconfundible. Todos ellos, tras la herencia y la ruptura de sus más inmediatos como Paco Benavides (1964), María Fernanda Espinoza (1963), Margarita Laso (1963), Edwin Madrid (1961), Jorge Martillo (1957), Roy Sigüenza (1958), Carmen Váscones (1958), Mario Campaña (1958), quienes ya han dado significativos aportes a la nueva lírica del Ecuador.

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