miércoles, 30 de abril de 2008

Siomara España ganó el Primer Concurso de Poesía de la Universidad de Guayaquil


Nuestra amiga y colega Siomara España, poeta manabita, radicada en Guayaquil, ha sido la ganadora del Primer Concurso de Poesía de la Universidad de Guayaquil. La ganadora presentó tres textos de su libro inédito Lolita.

Ella es a su vez, integrante del grupo literario Re-verso. Actualmente estudia literatura en la Universidad de Guayaquil. Ha participado y ha organizado varios eventos culturales. Ha publicado el poemario Concupiscencia (2007). Está por publicar su segundo libro.

¡Felicitaciones!

martes, 29 de abril de 2008

Antología del humor de la Alianza Francesa de Guayaquil, 2007


Por Paolo Astorga
Revista Remolinos, Lima, Perú


Nos llega desde Ecuador, la obra antológica titulada “Antología del humor” (Alianza francesa de Guayaquil 2007), en este breve pero interesantísima publicación nos veremos inmersos en una serie de autores ecuatorianos tanto poeta como narradores, donde el eje central es “el humor”, la ironía del ser y a la vez ese absurdo que casi siempre refleja nuestra amada imperfección humana, que no sólo nos deja un certero conocimiento de nuestra esencia, sino que a través de ese concepto humorístico o de entretenimiento, se esconde una profundidad mayor, un conocimiento que sólo el lector acucioso y desenfadado podrá decodificar y por qué no, soltar una carcajada.

Esta pequeña obra no sólo nos muestra y demuestra el tesón por sacar adelante proyectos creativos de calidad y originales, sino que nos invita desde sus primeras líneas a la lectura:

“Esta pequeña y breve antología poética-narrativa nació con motivo de la celebración de la Fiesta de la Lectura que organiza cada año la Alianza Francesa de Guayaquil. Sus textos breves y de humor, son perfectos para una lectura fresca, dinámica y divertida.”

La antología corre a cargo de Miguel Antonio Chávez y del poeta Augusto Rodríguez y entre sus páginas reúne a más de 29 autores tanto en poesía como en narrativa. Un proyecto valiente y pulcro, donde no sólo la palabra es y debe ser deleitada, sino también reconocida como una trinchera de lucha, contra la indiferencia ante los nuevos tiempos y devenires de la literatura ecuatoriana actual.

lunes, 28 de abril de 2008

El caos de vivir


Por Alexis Cuzme

Indiferencia hacia la vida. Subyugación a la muerte. Es lo que se encuentra en Te suicida (CEN publicaciones, 2008), el libro póstumo de la guayaquileña Carolina Patiño (1987-2007). Poemas para desangrar temores, sacrificar a la sensibilidad y sobre todo saber que más allá de la ausencia física de su autora, perdurará su obra, aquella corrosiva poética, tan suya, tan lúgubre y casi siempre esperanzadora ante el caos de vivir.

La portada de esta obra ya dice bastante. Ella (Caro) y de fondo Medardo Ángel Silva (otro poeta y suicida ecuatoriano), hermanos de muerte pero también de talento, vates que se negaron a envejecer, a continuar escribiendo para sobrevivir en sus tristezas. Si este símbolo (duro, dándole potentes golpes a los recuerdos) no logra comunicar lo que contiene este manual de sobrevivencia titulado Te suicida, entonces estamos mal. Algo se nos ha dislocado de la sensibilidad y de la vida.

Mi padre ya me dio con quien hablar
mis pastillas cada día funcionan menos
y necesito que me atrapen más a menudo
en las recaídas.
Dice en el poema Psiquiatra, desprendiéndose de lo que fue, de su realidad vista desde el laberinto de la vida que frustraba las salidas llamadas muerte (múltiples, dolorosas, liberadoras…). Porque cada verso es una rendición (“ya sangré, respiré lloré suficiente / ¿me puedo rendir ahora sin mi sombra?”), un alto al sufrimiento (“ya no me cazan / ya no corre mi sangre por las noches”) y una aceptación, en el fondo, sin vergüenza (“Mi masoquismo ha llegado lejos”).

Hay poemas tan arremetedores, por la carga emocional que contienen, como este íntimo Fe en ti:
Noto que me alejo y se me olvida
tener fe en ti
y son tantos los milagros
que veo que te hacen estar
dentro de mí.
Porque la autora huye se sí, de ese monstruo que la ha carcomido desde la edad en que su mundo ya no fue el mismo; la bestia que reclama sangre y una vida, la suya; ese ente deforme que la habita, y que en el fondo es ella misma. Pero la autora no huye solamente de sí, si no también de todos aquellos que conforman su entorno familiar o sentimental, porque resultan ser la retención a su necro propósito. Leamos Adiós:

Tan cansada de estar aquí
con todos estos miedos sin infancia
me voy sin perdurar
sin lograr que voltees por mí
sin lograr que enciendas la luz
sin lograr que abras tus ojos
el dolor tan limpio
no sostendrá tu mano
demasiados espejos
descuelgan tambores en mi funeral.

Te suicida, un libro recomendado para corazones fuertes, aquellos lectores que han dejado la sensiblería de lo irreal por la realidad, la cruda y cada vez menos soportable realidad, donde la poesía escrita con sangre (literalmente o no) y sobre todo talento es al final del camino llamado vida, lo único que perdurará después de la ausencia física de su autor.


miércoles, 23 de abril de 2008

Breve entrevista al poeta chileno Óscar Hahn


Por Augusto Rodríguez

Óscar Hahn nació en
1938 en la ciudad de Iquique, Chile. Reconocido como uno de los escritores de la Generación del 60 en Chile, también llamada Generación Trilce. En 1959 obtuvo el Premio Poesía de la Federación de Estudiantes de Chile. El año 1961 obtuvo el Premio Alerce de la Sociedad de Escritores de Chile por la obra Esta rosa negra. En 1967 obtuvo el Premio Único del Primer Certamen Zonal de Poesía Nortina de la Universidad de Chile, ex sede Antofagasta. Estudió y ejerció la carrera de Pedagogía en Literatura en la Universidad de Chile, sede Arica. En 1972 obtuvo el grado de Master of Arts en la Universidad de Iowa. Volvió a Chile, donde ejerció el cargo de docente en la Universidad de Chile sede Arica. Fue Doctor en Filosofía en la Universidad de Maryland, Estados Unidos. Entre 1978 y 1988 fue colaborador de Handbook of Latin American Studies de la Biblioteca del Congreso de Washington D.C. Es miembro de la Academia Chilena de la Lengua. Obtuvo el Premio Alerce de la Sociedad de Escritores de Chile, el Premio Municipal de Santiago y el Premio Altazor (2003). Premio Casa de América de Poesía Americana, por su obra En un abrir y cerrar de ojos. Actualmente es Profesor de Literatura Hispanoamericana en la Universidad de Iowa.


Óscar, ¿cuándo y por qué empiezas a escribir poesía? ¿Qué poetas son tus referentes o tus autores de cabecera?
Empecé a escribir poemas a los 16 años, pero no me gustaron, así que literalmente los tire a un río que pasaba cerca de mi casa y empecé de nuevo. Desde el principio le di prioridad a la poesía escrita en nuestra lengua. Recuerdo que discutía con mis amigos sobre este asunto. Ellos preferían a los poetas de otros idiomas, pero yo les decía: "Si yo leo a Vallejo, leo a Vallejo; pero si leo a Cavafis, en realidad leo al traductor de Cavafis, a menos que ustedes sepan griego, cosa que dudo". Solo he podido leer plenamente a los poetas de idiomas que entiendo: Rimbaud, T. S. Eliot, Apollinaire, Eluard, Ungaretti, Pessoa. Lo bueno de leer en la lengua materna es que uno puede ver las diferentes técnicas y estrategias que usa el poeta. Esto es casi imposible de hacer en poemas traducidos. Por eso leía poesía medieval española, barroca, modernista, del siglo XX; es decir, todo lo que caía en mis manos escrito en castellano, más los poetas de las lenguas que conozco.
He leído tu poemario En un abrir y cerrar de ojos. ¿Cuéntame de este trabajo poético? Hablemos de tus posteriores libros ¿Qué rumbos han tomado?
Ese es un libro muy especial para mí, por las circunstancias en que fue escrito. Me operaron del ojo derecho y por milagro no quede ciego de ese ojo. La convalecencia duro seis meses. Me pusieron una burbuja adentro del ojo, más un parche encima que se llenaba de sangre de vez en cuando. En esas penosas circunstancias, en las que apenas podía ver las letras, fueron surgiendo los poemas. Después, en condiciones normales, escribí un libro que se llama "Pena de vida". Son reflexiones sobre la muerte, el amor y la naturaleza, con algunas incursiones en la literatura fantástica.
Tu poesía circula en las aguas del humor y la ironía, ¿qué es para ti el humor?
Uno de los problemas de los críticos es que tienden a usar conceptos, como el humor, en términos demasiado vagos y generales. No es lo mismo el humor de Quevedo que el de Cantinflas, creo yo. No se ha determinado todavía que clase de humor es el que hay en mis poemas y no me incorporarlos a mi poesía.
¿Actualmente en qué proyectos literarios está Óscar Hahn?
En realidad lo que hay son proyectos terminados, que se están concretando en estos mismos momentos. Por ejemplo, mi antología "Poemas de la era nuclear" acaba de ser publicada por Bartleby de España, y mis poesías completas están por salir en Visor de Madrid, con el título de "Archivo expiatorio". Además, mi libro inédito "Pena de vida" esta en prensa en LOM Ediciones de Santiago. También hay unas obras completas que van a aparecer en Lima. Preparar todo esto ha sido muy agotador, así que ahora me dedico solamente a escuchar música clásica y jazz, y a ver pelíccorresponde a mí hacerlo. Lo mismo con respecto a la ironía. En todo caso, no es algo que yo me proponga realizar conscientemente. Lo que si me queda claro es que se ha exagerado la presencia del humor o de la ironía en mi poesía. Por ejemplo, mis poemas contra la guerra no tienen nada de humorístico.

Vivir lejos de tu país, ¿en qué ha beneficiado a tu poesía?
Se ha beneficiado en lo obvio. Uno esta inmerso en otra cultura, en otro idioma y hasta en otro paisaje. Imagínate, yo pase del desierto del norte de Chile a las nieves de Iowa. Lo interesante es que este hecho provoca un distanciamiento, y entonces hay ciertas cosas de tu país que las puedes ver desde otra perspectiva. Yo percibo mejor los matices y rasgos distintivos del español de Chile y puedo ulas de los años 40.
¿POR QUÉ ESCRIBE USTED?
Porque el fantasma porque ayer porque hoy:
porque mañana porque sí porque no
Porque el principio porque la bestia porque el fin:
porque la bomba porque el medio porque el jardín
Porque Góngora porque la tierra porque el sol:
porque San Juan porque la luna porque Rimbaud
Porque el claro porque la sangre porque el papel:
porque la carne porque la tinta porque la piel
Porque la noche porque me odio porque la luz:
porque el infierno porque el cielo porque tú
Porque casi porque nada porque la sed
porque el amor porque el grito porque no sé
Porque la muerte porque apenas porque más
porque algún día porque todos porque quizás


ESCRITO CON TIZA
Uno le dice a Cero que la nada existe
Cero replica que uno tampoco existe
porque el amor nos da la misma naturaleza
Cero mas Unos somos Dos le dice
y se van por el pizarrón tomados de la mano
Dos se besan debajo de los pupitres
Dos son Uno cerca del borrador agazapado
y Uno es Cero mi vida
Detrás de todo gran amor la nada acecha.


TELEVIDENTE

Aquí estoy otra vez de vuelta
en mi cuarto de Iowa City
Tomo a sorbos mi plato de sopa Campbell
frente al televisor apagado
La pantalla refleja la imagen
de la cuchara entrando en mi boca
Y soy el aviso comercial de mi mismo
que anuncia nada a nadie.

martes, 22 de abril de 2008

Poeta guayaquileño Augusto Rodríguez presentó sus libros en Quito


El miércoles pasado, en el Centro Cultural Benjamín Carrión, el poeta guayaquileño Augusto Rodríguez (28 años), presentó sus libros ‘Matar a la bestia’ (México) y ‘Cantos contra un dinosaurio ebrio’ (España). Las personas ingresaron y también el frío de la noche.
Xavier Michelena encuentra en Rodríguez innovación del lenguaje y versos nada convencionales. Bruno Sáenz presentó ‘Matar a la bestia’ e Iván Oñate analizó ‘Cantos contra un dinosaurio ebrio’. Oñate además de comentar el libro, reflexionó sobre qué es la poesía: “Es subversiva, está para decirnos que hay otros mundos, rompe con la realidad…Tratar de conceptualizarla es esclavizarla al enemigo”.
En los versos de Rodríguez, dijo, encontró una pregunta sobre cómo confirmarse, cómo identificarse. El autor, según Oñate, lo hace mediante el pecado, los excesos, los vicios. Mediante el rencor.
Tanto Sáenz como Oñate subrayaron el diálogo entre Rodríguez y su padre muerto: “Mi padre murió en invierno/solo sé que al fin descansó en la estrecha/ cama de todos los días”. “Merezco ser la enfermedad que te está matando”. “Padre/ bastante tengo con ser yo/ para encima cargar tu cruz”. Sáenz reconoció en Rodríguez a un promotor de su voz y de otras que intentan ingresar en la literatura ecuatoriana.
En el lanzamiento, también mostró al público la revista El Quirófano y el poemario póstumo de Carolina Patiño, ‘Te suicida’. En el texto de la poeta, fallecida tempranamente el 2007 a los 20 años, se leen versos como estos: “Creen que estoy rota/ pues lo estoy/ como esa muñeca de porcelana/ a la que le arranqué los ojos”.

(Fuente: Diario Comercio)

lunes, 21 de abril de 2008

El blog de la poeta quiteña Aleyda Quevedo Rojas



La destacada poeta quiteña Aleyda Quevedo Rojas inauguró su propio blog. Los invitamos a que lo visiten. Allí encontrarán artículos periodísticos, textos interesantes y hasta polémicos, reseñas de sus libros, poesía, actividades, etc.

http://www.aleydaquevedo.com/

viernes, 4 de abril de 2008

Quinta intervención de El Quirófano


Por Alexis Cuzme

Si habría que apuntar a un medio que ha sabido darle espacios alternativos a la literatura ecuatoriana (y también a la extranjera), ese sería la revista El Quirófano, del poeta guayaquileño Augusto Rodríguez.

Para quienes le hayan seguido la pista hasta este quinto número, sabrán a lo que me refiero. No se trata de un medio que surgió para figurar en el entorno literario -como equivocadamente pensé en un comienzo-, si no que ha sido y es, la revista que ha llegado para quedarse, para ofrecer otros registros literarios, nuevos nombres y propuestas a los voraces lectores del país y de otros lares (gracias a su blog).

Esta quinta edición contiene interesantes muestras poéticas de Chile y México; un relato de Juan Fernando Andrade con su ya característico estilo de contar situaciones; parte de la poesía de Carlos Vallejo, ganador del Premio Nacional de Poesía Aurelio Espinoza Polit; el aporte del poeta Iván Oñate con su texto Borges: el impostor inverosímil; también una absorbente entrevista al escritor Bruno Sáenz; por otro lado Fernando Nieto Cadena escribe sobre el libro Cantos contra un dinosaurio ebrio de Rodríguez; reseñas de las últimas publicaciones nacionales; y por último el editorial, que se enfoca en la valía poética del autor guayaquileño Rafael Díaz Icaza.

jueves, 3 de abril de 2008

Ya circula el libro Te suicida de Carolina Patiño

Ya circula el libro póstumo Te suicida de Carolina Patiño. Va con 4 interesantes análisis y estudios de su obra literaria, por parte de los escritores ecuatorianos Sonia Manzano, Fernando Cazón Vera, Fernando Nieto Cadena y Aleyda Quevedo. Es el primer número del CEN publicaciones. Lugares de venta: Librerías Científica, El Ángel Guardián del Policentro, La Librería del Malecón y Mr. Books (Guayaquil) y próximamente en Libri Mundi (Quito).


Dos fragmentos:

En Te suicida donde está la poesía verdadera. Ahí se dibuja misteriosamente eso de nacer y vivir dolorosamente la infancia, para luego en la adolescencia apasionada y desencantadamente llegar a los puñales sangrientos de la desilusión total, la desidia que quema, el desamor que marca, la locura latente, y esperando en el ahogo de la cotidianeidad, llegar un día a la certeza de la muerte. La muerte como una luz terrible que se ama y se busca con la misma intensidad que se busca el amor.

Aleyda Quevedo
Quito, Ecuador


En los versos de Carolina, apenas arribada a los veinte años, hay una conciencia de sí misma que confirma la conseja nietzscheana de lo demasiado humano que podemos llegar a ser los poetas aunque no estemos preparados o dispuestos para asumirlo y soportarlo. El mejor recuerdo, la mejor memoria que podemos guardar de ella es leerla. Compartir su voz en desasosiego que nos restriega la intensidad de su insaciable amor por la vida, amor que la condujo a la prueba mayor para no comprometerse con nuestra diaria desintegración y descomposición de la muerte que vivimos tan desolada y convulsivamente. Que su precoz adiós no haya sido en vano.
Fernando Nieto Cadena
Villahermosa, Tabasco, México

miércoles, 2 de abril de 2008

Matar a la bestia en Lima, Perú


Por Paolo Astorga

Revista Remolinos, Lima, Perú


Para intentar una aproximación al mundo, el poeta es casi siempre un ser doliente, imbuido en esa oscura atmósfera nocturna y caótica que no sólo nos refiere una desolada eternidad, sino que nos increpa una respuesta, una “decisión” ante la nada, que se ve reflejada íntimamente con todo acto de frustración o deseo de lograr conciencia partiendo desde una individualidad que casi siempre esta ligada a dos entes primordiales: el Eros y el Thánatos, que al ser integrados de una manera irónica y sagaz al discurso poético, logran una aproximación casi fanática por la obtención de ese concepto tan esquivo que todos llamamos felicidad.

Matar a la bestia (Mantis Editores, México, 2007) del poeta ecuatoriano Augusto Rodríguez (Guayaquil, 1979), desde sus primeros versos acusa (irónicamente) el falaz hecho de ser poeta, interpretando al otro en base a sus deseos y pasiones (las bestias que nos habitan eternamente), no simplemente como un mero objeto, sino que el discurso es morosamente interceptado por referencias carnales con relación directa al acto erótico-carnívoro. Este concepto contradictorio se resuelve en el discurso con la derrota del yo poético (y por consiguiente la frustración traumática de sus deseos), con la intención certera de crear un nuevo acto comunicativo que tendrá concertación con el lector de manera inmediata y que será en todo caso mostrarle las profundas incoscecuencias que existen entre los humanos, pero inmersos en su inhumanidad, logrando así que sus poemas no solamente integren un corpus estético dentro del libro, sino que su intensión fundamental sea la de denuncia, denuncia que no simplemente se da criticando las acciones erradas o absurdas del otro, sino también convirtiendo al poeta en "el otro" y sus inconsecuencias; el paria eterno:

“a los judíos en la época nazilos revisaron de pies hasta el alma fueron golpeados física y sicológicamente lo último que supe es que los devolvíancomo paquetes extraviados, a su lugar de origen a su Ecuador imaginario a su Ecuador querido y lejano que de seguro no los espera.”
[1]

Augusto Rodríguez nos entrega en este libro antológico todo una etapa de su poesía. En él podemos encontrar algunos poemas de los libros anteriormente publicados: Mientras ella mata mosquitos; Animales salvajes; La bestia que me habita; Cantos contra un dinosaurio ebrio; y un último no publicado anteriormente llamado: El beso de los dementes. En la poesía de Rodríguez no sólo disfrutamos de un poeta decantado y directo sino que en esta última publicación podemos observar quizás lo más poderoso que mueve toda su poética: La ironía, el dolor, la nada, que son temas recurrentes en toda su veta creativa que tomará matices distintivos y muy personales desgarrando heridas, recuerdos, fantasías que inconscientemente estructurarán un solo cuerpo, que es la poesía, un solo devenir, el ser poeta:

“Al final, el lector (des)preocupado aplaudirá de pie hacia el vacío las sombras de la nada porque un poeta más de este mundo ha sido decapitado entre los espectadores.”
[2]

Los poemas de Augusto son explosivamente intensos. Su interacción con el dolor visto desde una perspectiva cognoscitiva, es en sí esa herramienta que el vate tiene no sólo para desnudar una cruda realidad, sino también para interpretarse así mismo. Los actos cotidianos revelan la lucha eterna y constante del hombre por conseguir su “identidad”, pero que al ser distorsionada por profundas contradicciones, sólo se logra una sentencia concreta, la condena inevitable:

“Cada día me sumerjo en sus enfermedades incurables, irreversibles virus en sus cólicos renales. Maldigo el día que me sellaron el pasaporte intransferible y el policía me dio una prórroga indefinida en este país llamado dolor. En este lugar estamos todos condenados.”
[3]

Es un hecho pues que el poeta no sólo tratará de mostrarnos “su mundo”. En la poesía de Augusto la realidad humana se transforma y desarrolla tomando e integrando elementos próximos a lo grotesco, la superficialidad posmoderna en la que estamos inmersos y tomamos como verdad, como algo normal e invariable. Cabe resaltar que el poeta es un “ser que embellece lo absurdo”, es decir que al exponer motivos grotescos, inconsecuentes o irónicos, él nos deja en sí la esencia de una somera esperanza y por ende una patente preocupación por hacer que la humanidad tome una posición ante su mundo. En ese caso el poeta se comporta como un develador, un desenmascarador desenfadado que escribe desde su única fe posible: La palabra, la poesía que no sirve, que no llega, pero intenta e intenta en su devenir un arte de insurrección:

“El día del fin del mundo tú y yo estaremos bailando un bolero del año de la pera (...)
El día en que acabe este relajo haremos el amor hasta oscurecernos (...)
Alguien por ahí se llevará las llaves y nos dejarán esperando una eternidad en largos pasillos.”
[4]

El tema de la ausencia desborda sentimientos de angustia y frustración en la mayoría de los poemas que conforman este libro. La tentativa del poeta por obtener su objetivo desnuda su tendencia al orden, su deseo inherente por adaptarse a un medio tan hostil como la realidad en que se vive, ese día a día que es contradictorio, desequilibrado, esa frustrada nostalgia que nos regresa al llanto triste de los sin lágrimas:

“(...) le sonrío temblando de miedo aunque de a poco se convierta en polvo fugaz.”
[5]

“Mi madre es un río caudaloso que no tendrá nunca salida al mar.”
[6]

Como hemos podido notar no sólo la ausencia femenina crea en el poeta una actitud de frustración y próxima resignación. Esa ausencia es en todo caso de una categoría mayor a la ausencia de la amada, ya que la evocación de sentimientos empieza desde la infancia, esa indefinible y caótica realidad siempre latente en el discurso poético que nos canta Rodríguez: “En compañía de mis fantasmas / beberé mi infancia.”
[7]

La idea de desprotección se fundamenta concretamente en la figura del padre. La falta de una identidad paterna crea en el ser un estado de vacío, un resentimiento que cuestiona el orden impuesto, aquella “normalidad” a la que se enfrenta todo ser que haya experimentado cierto tipo de abandono o agresión, que en todo caso versará en base a una repetición de las mismas inconsecuencias adquiridas de una generación a otra:

“(...) mi padre es la copa rota donde yo bebo sus vicios. Soy su vicio más profundo, su herencia vegetativa, la carne miserable que no teme dividir el aire para conquistar lo que desea.”
[8]

Todo madura en el irreversible final. Augusto Rodríguez nos atropella deliberadamente con nuestra propia realidad, nuestra absurda forma de vivir, lo absurdo del ser que trata de sobrellevar sus estados, sus actitudes, su “ética” que perdura sólo en un estado ideal. El poeta nos deja su vida, se entrega atrozmente a la venganza neurótica de la sociedad por lograr su propia destrucción. ¿Es acaso la poesía un arma tan potente? El cuchillo ha de repartir el mundo, la sangre derramada, un recuerdo, una canción difusa, un eco interminable: “Mátame, padre, de una vez. Mátame. Yo soy el cordero de tus pesadillas.”
[9]

[1] Aeropuerto de barajas; Pág. 14
[2] Decapitado en el circo; Pág. 15
[3] País del dolor; Pág. 24
[4] El fin del mundo; Pág. 35
[5] Mi padre; Pág. 52
[6] Mi madre; Pág. 53
[7] Infancia; Pág. 59
[8] I; Pág. 65
[9] XVII; Pág. 82

martes, 1 de abril de 2008

Presentación de nuevos libros del Grupo de Creación Literaria La.Kbzuhela


Este viernes, en Guayaquil, 4 de abril a las 19:00 en la Casa de la Cultura, Núcleo del Guayas. Drugos de la Naranja Editorial y el Grupo de Creación Literaria La.Kbzuhela invitan al lanzamiento de los libros:

CERTEZAS HÍBRIDAS por Johanna López Santos
PRAVDA por Andrea Samaniego
ZARATANA por Freddy Ayala Plazarte

De la Colección poética: “Generación Fractal”

CUENTOS INVOLUNTARIOS por Paúl Miño Armijos
KALEIDOSCOPIO: Iris y Retina por Juan Pablo Mogrovejo

De la Colección narrativa: “Entre Lunas y Naipes”