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Ya circula el Quirófano 4


Por Alexis Cuzme

Un proyecto comunicacional bien planteado desde su inicio es imparable, así lo está confirmando El Quirófano, la revista del poeta guayaquileño Augusto Rodríguez que ya va por su cuarto número. En esta nueva edición se continúa con el esquema inicial: adecuada distribución de los espacios, un diseño sobrio y contenidos precisos para generar reflexión dentro de la selva citadina que intenta imponer argumentos. El editorial nos anuncia el libro póstumo que se prepara de la poeta Carolina Patiño (1987-2007), además de incluir una muestra de su poesía inédita. También una interesante entrevista al escritor quiteño Xavier Oquendo. Por otro lado Aleyda Quevedo ofrece un nostálgico testimonio de su acercamiento a la obra poética del peruano José Watanabe. Recomendable el escrito titulado Cantautores, trovadores ¿canción de autor? de Fabián Jarrín, y una muestra de la joven poesía mexicana, así como dos microrelatos de la autora guayaquileña Solange Rodríguez. Un medio impreso que de a poco va posicionándose en el país, más allá de los nichos subterráneos literarios de cada ciudad.

(del blog http://ciudadhecatombe.blogspot.com/)

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La poesía de Rodrigo Pesántez Rodas

Hacer pocos días en la ciudad de Quito, se presentó en la colección Poesía Junta (CCE, 2008) la antología del poeta, catedrático, ensayista y difusor cultural Rodrigo Pesántez Rodas (Azogues, provincia del Cañar 1937) Es doctor en Filosofía y Letras por la Universidad de Guayaquil donde ejerce la cátedra de Estilística y Literatura Ecuatoriana en la Facultad de Letras. Ha dictado cursos sobre literatura en prestigiosas Universidades Norteamericanas. Ha publicado: El espantajo y el río, Jugando a la pájara pinta, Los silencios del bosque, Atando cabos, Viñas de Orfeo, entre otros libros. Su obra poética es a ratos desconocida, pero sin duda, merece ser más leída y difundida a nivel nacional.


La dulce furia

A veces tengo ganas
de que cruces a pie
mi sangre.
Que dejes en la orilla
tu ropa y la vergüenza.
Que te sumerjas
desnuda
hasta tocarme
el hueso
y el aliento.
Que te bañes así,
cojas mis peces
y en el ombligo lleves
como un collar
la furia
de mis dientes.


Indisciplina

Con este mismo cráneo
que se viste …