Ir al contenido principal

La poesía y sus cuchillos


Por Aleyda Quevedo Rojas

Muerte. No, la muerte no es parte de la noche de un poeta. No revela el universo del poeta, el anhelo de la muerte. No es necesariamente huir. Ni siquiera dejarse llevar. Solo devela su sentir más hondo. Es su cuerpo. Muerte para invocarla en cada verso. Muerte como escape de una misma, verdad a medias.
Muerte. Sí, acercarse a la muerte desde el perímetro de un poema es una forma de ir muriendo. Sí, cerrarse al sol, perderse de todo y de todos. Llevar la muerte cada día como un puñal o un bolsillo repleto de pastillas. La muerte y sus múltiples posibilidades solo son certezas cuando una canta dulce y se muere luego.
Así en la vida como en la poesía Carolina Patiño (Guayaquil, Ecuador 1987-2007). Se fue a la muerte con 20 años. Se metió en la poesía con todo, como lo exigen la poesía y sus cuchillos. En Te suicida los vasos comunicantes y los túneles se extienden y se entrelazan con la misma fuerza poética de Atrapada en las costillas de Adán (2006), parecido ritmo, misma precisión en el lenguaje, imágenes de filigrana surrealista, dardos sangrientos que tocan la locura y la filosofía. Las constantes: erotismo, dolor, angustia y muerte.
Pero es en Te suicida donde está la poesía verdadera. Ahí se dibuja misteriosamente eso de nacer y vivir dolorosamente la infancia, para luego en la adolescencia apasionada y desencantadamente llegar a los puñales sangrientos de la desilusión total, la desidia que quema, el desamor que marca, la locura latente, y esperando en el ahogo de la cotidianeidad, llegar un día a la certeza de la muerte.
La muerte como una luz terrible que se ama y se busca con la misma intensidad que se busca el amor. La mejor manera de morir/ mostrarme con lágrimas /no fue buena idea/ alguien me dijo que debí notar que vendrías por más/ vendo mi alma solo por esconderme de ti. Amor asfixiante y desesperado, la muerte en el cuerpo y el dolor…siempre ahí, quemando y ardiendo en los versos…en la vida de esta voz cegada antes de tiempo. Pero hay que darle tiempo al tiempo porque la muerte no es necesariamente huir de la vida, de la poesía.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Los muertos siempre regresan del escritor Augusto Rodríguez

Velásquez & Velásquez Editores Colección Juvenalia, Serie Viva Quito, Ecuador, 2012   Por Santiago Páez Introducción Tal vez una de las caracterizaciones que podemos hacer del trabajo de un escritor es la de asegurar que su función en la sociedad y ante el mundo es la de devenir en un desapasionado relator de lo atroz. Hay escritores bonancibles e incluso algunos han redactado obras que alegran el espíritu y nos muestran el lado amable de las cosas. Y sus obras, sin dejar de merecer el respeto que debe otorgársele a toda producción humana, son menores, limitadas, no llegan a ser artísticas del todo. Es que esa tarea de reconciliarnos con el mundo no es la del arte, es la de los discursos memos de los medios de comunicación de masas: el cine de Hollywood, las telenovelas mexicanas o la música pop. El arte, el verdadero, está para que a partir de su apropiación, de su lectura, los humanos construyamos, en nuestras mentes, una simulación lúcida del mund...

“Pirata viejo” de Santiago Páez

Por Augusto Rodríguez Prolífico novelista La primera vez que escuché y supe sobre la existencia de este autor ecuatoriano fue a través de sus cuentos de ciencia ficción del libro Profundo en la galaxia , donde un muy animado y estimado profesor y posteriormente amigo llamado Erwin Buendía (+) -tal vez uno de sus mejores lectores- nos narraba en un curso especial sobre ciencia ficción ecuatoriana e internacional, las peripecias de estos relatos. Sobre sus alcances, sus búsquedas y aciertos, y como de algun modo u otro, Santiago Páez (Quito, 1958), era ya un autor de culto y de incesantes lecturas en pequeños grupos de lectores alrededor del país. Desde ese entonces siempre tuve curiosidad por saber y por conocer un poco más sobre la literatura y la vida de este autor ecuatoriano tan enigmático. Ya al conocerlo posteriormente me doy cuenta que estamos a un gran escritor pero humilde y trabajador; un hombre sin poses, sin máscaras y sin “laureles” estúpidos, t...

Los ganadores del concurso Ileana Espinel

Encuentros gratos entre los poetas, lecturas de sus creación literaria, lanzamiento de obras y reflexiones sobre el legado de la poeta guayaquileña Ileana Espinel fueron los matices de este festival, cuyo concurso de poesía obtuvo una destacada participación de obras de diferentes puntos del país. La obra ganadora se hizo acreedora a US$500. Citamos el veredicto del jurado, compuesto por los poetas Fernando Cazón Vera, Sonia Manzano Vela y Siomara España. "En la ciudad de Guayaquil, reunidos los jurados del I Festival de Poesía Joven Ileana Espinel Cedeño 2008 , organizado por la Casa de la Cultura Ecuatoriana, Núcleo del Guayas y el grupo cultural Buseta de papel, luego de analizar los trabajos enviados al certamen, se decidió otorgar el Premio Único, al conjunto de poemas titulado “Isadora”, firmado con el seudónimo Ed Kemper; en mérito a las imágenes, al ritmo y a la musicalidad de estos textos, y al buen uso de un personaje de ficción, creando unos versos altamente logrados ...