lunes, 18 de junio de 2007

EN UNA MANO: CINCO JÓVENES POETAS CHILENOS



Por Augusto Rodríguez

Chile siempre ha sido un país de grandes poetas. Creo que los mejores poetas de este lado del mundo, sin duda, están en el país del Sur. Nombres sobran: Pablo Neruda, Gabriela Mistral, Vicente Huidobro, Pablo de Rokha, Nicanor Parra, Jorge Teillier, Gonzalo Rojas, Enrique Lihn, Gonzalo Millán, Oscar Hahn, Raúl Zurita, Claudio Bertoni, Rodrigo Lira, etc.; aquí una breve muestra del talento y la obra de cinco destacados jóvenes poetas chilenos: Javier Bello con una poesía desencadenada, profunda y abrumadora. Julio Espinosa Guerra con textos fragmentados y punzantes que van directo a la vena. Héctor Hernández Montecinos con una obra madura y diversa que dialoga con la propia historia chilena. Paula Ilabaca Núñez con una poesía llena de humor, ternura y agresividad. Y para finalizar tenemos al más joven del grupo, Camilo Herrera, con una obra poética-matemática llena de creatividad, ironía y sardonismo.

Javier Bello (Concepción, Chile, 1972) Licenciado en Humanidades con Mención en Lengua y Literatura Hispánica, Universidad de Chile. Egresado de Doctorado en Literatura Española Moderna y Contemporánea, Universidad Complutense de Madrid. Obtuvo la beca para la Creación Poética Joven de la Fundación "Pablo Neruda", 1992. Primer Premio de Poesía compartido en los "Juegos Florales Gabriela Mistral", 1994, por el poemario La rosa del mundo. Entre sus publicaciones, los poemarios: La noche venenosa (1997), La huella del olvido (1989), Las jaulas, (Madrid, Visor, 1998; Jaula sin mí, Huelva, Diputación Provincial de Huelva, Hojas de Zenobia 19-20; El fulgor del vacío (2002) que reúne La rosa del mundo, Las jaulas y el entonces inédito Los pobladores del entresueño. Premio "Juan Ramón Jiménez" de poesía 2006, por su obra poética Letrero de Albergue.

yo era un equívoco letrero de albergue

Rimbaud

Detrás del pensamiento hay un palo quebrado. Un palo que arrastró la corriente hasta los pies de la cama. Los vidrios son retratos donde los muertos preguntan por sus manos. Detrás de los espejos hay otra plantación erizada. Hilos de fuego que pulsan las muchachas en coma. Un túnel lleno de semanas. Un túnel quiere decir túnel. Lo que quiere decir cáncer. Invernadero y sed. Bolsa marsupial. Leche de oído. El hígado habla en las esquinas. Un vino lleno de números. Un saco de hojas secas detrás de la mirada. Una bolsa de té. Un ataúd repleto de ramas. Debajo de la edad están los años muertos. Debajo de la luz los prismas resucitados. Un niño carga un puente que carga a otro niño que no carga nada. El vacío es una enfermedad a la sangre. Decanta como el óxido en las redes de pesca. En todos los armarios hay espectros. En los cajones manos desconsoladas. Las paredes las ha rayado nadie. El otoño tiene muchos nombres. Detrás del pensamiento yo sé quien es nadie.

*°*°*

Cómo será la mano que en los laboratorios reparte el peso de la muerte. Cómo será la mano que de día se escribe y de noche se borra. Un ataúd de plata donde cabe el maquillaje para desesperados. La mariposa del faro tiene hambre. El traje debe entrar a escena. Hay ruido en los nidos. Un pez que desemboca. Por los caminos botones de caballo dejan un caballo completo. Distribuyen el peso de una sombra que avanza. Los viajes tienen orejeras. Un viaje debe durar toda la noche. La caja de ajedrez con su crimen vacío. El transistor de niebla del hospital en llamas. Espejismo sin nombre. Alta perdiz del triángulo descalzo. La oficina desnuda. La central de operaciones de la seda. Silla parlante. Dialecto de cintura. Le puse nombre de morir al caballo.

*°*°*

El excesivo equipaje no deja caminar a la sombra. El vagabundo visita la provincia otoñal, el silabario de tiza de las cantinas donde aprenden a leer los fantasmas. La sombra, por supuesto, es esta voz. Por supuesto, esta mano que esconde un alfiler de gancho en el bolsillo de un muchacho dormido. Un muchacho desnudo sobre la pelusa fértil del bosque. Llueve debajo de las mantas. Llueve una lluvia interminable. La sombra cuenta los días con los dedos. Un bote colorado cruza un río verde. La sombra se embarca, orina en la vertiente helada. Hace sombra, humo hace. Humo contra el tamiz de la luz. Así el día se abre, se corona de agua. De cadáver y viñedo de mar se fecunda la noche. Canta la voz su hueco sin voz. Los insectos se alían contra el miedo. Cruje el grillo de los espinos rojos. La luna hace lo que puede en abril. Le lima las uñas a los perros. La nariz se mece entre las ramas. Aletea como pez en la arena. Todo podría continuar así. La sombra me toma de la mano. Me lleva a un jardín con miedo. A un parque con estatuas vendadas. Dónde iremos mi poema y yo. La sombra sabe de qué hablo, del fuego que salta entre los álamos. La voz flota en el lago de caucho. Se escucha en los pozos sellados. Qué dice el caminante que visitó los puertos. Qué oyó de la boca del mar y sus milicianos húmedos. Lo que oyó apoyado en sus hondas rodillas, con la lengua en los odres. Lo que anduvo, lo que amó, el agua que dejó correr. Todas las cosas. La aldea y sus ciervos helados. El río con su pata de alma de molino viejo. La estrechez de la sombra. La más delgada voz. En fin, la voz.

*°*°*

dónde está la oreja noche. dónde está la noche oír y no temer. para qué tiene oreja la noche. oír qué. queda batalla. los collares exaltan un ave del montón y ese pájaro sufre. sufre su cáñamo azul. su madera de lince. su páramo. su puerta. quien se marcha no deja decir. su minuto no dice. oigo el pie del ladrón. qué se lleva pequeño asustado. pequeño quemado. lo lleva al sol. al mar. lo lleva al precipicio. un liquen santo. un manojo húmedo que da de comer. lámpara da de comer. artefacto de espuma y demonio no dice. para qué va a decir el pulmón. lo llena de rizos. lo riza su madre. yo llegaré hasta aquí. dormido seré el ilegible. cargo piedras de río. oreja de piedra. tuve sed y permiso de la sed. tuve sed y dominio. no la garganta. me sigue por la cuesta. algo me va diciendo. vi los pobres muertos. lejos de lavativa y vecindad. lejos de nadie. la cajita feroz. un párpado nupcial. otro de lepra. la noche se degüella de pie. cascabeles. circo de pus. muebles con tetas. a dónde va la oreja. la dejo de alguacil. la alejo entre sus pasos. como gran alacrán. como anzuelo que como. mi ojo sin ciudad. mi pez sin candelabro. oír y no temer. llevo la cuenta

*°*°*

la escritura que abre la boca qué preguntas le hace al incendio que se come las uñas tras el vendaval. o bien el río suena como piedra colgada y la arena en el pie mete ruido hasta despertar a los perros. vidrio que pestañea tras los pulmones vacíos del edificio de dios. quién es, boca sin nadie, el libro al que debes ceder todas tus cosas. la lengua tartamuda que viene a hablar a solas con el depredador de los hoteles de paso. allí, sobre la nieve, no puede amanecer el que canta. el faro pedagogo ilumina las tetas proscritas de su hermano. el mar de palestina donde el oro no sabe qué ponerse en los dedos. el rostro que me pongo como la inmensidad de blancos límites, como sombrero domado en el hombro tan difícil. lejos se oye el paso del gusano, viene a comerse el pan de los pies pasado mañana. la escritura que se abre en canal se compara con toda la noche que se pasa de largo. el peso de la luz, la prosa como media mentira donde duermen los pájaros en llamas. el padre paranoia, su falo contra el sol. voz de hombre y de tractor, de mujer y pantano

Julio Espinosa Guerra (Santiago, Chile, 1974). Poeta y narrador, ha publicado los libros “Cuando la rosa aún no existía” (1996), “La soledad del encuentro” (1999), “Las metamorfosis de un animal sin paraíso” (Premio de Poesía “Villa de Leganés”, España, Editorial LF, 2004), “Antología: la poesía chilena del siglo XX” (Visor Editores, 2005) y “El día que fue ayer” (2006, novela). Además ha obtenido las becas de la Fundación Pablo Neruda (Santiago, 1998) y de creación del Consejo Nacional del Libro y la Lectura de Chile (Santiago, 2000). En la actualidad dicta diversos talleres de poesía y creación literaria para la Escuela de Escritores de Madrid y dirige la revista gratuita de poesía “Heterogénea”. Su nuevo libro de poemas: “NN”, donde lleva a cabo una reflexión sobre la relación entre palabra y realidad, acaba de ser galardonado con el IX Premio Hispanoamericano de Poesía Sor Juana Inés de la Cruz y será publicado en México. Desde el año 2001 reside en España.

I

Cachorros de chacal

aun antes de poder ver

con una gasa opaca pegada al iris

masticamos inseguros

las primeras palabras

pero el sabor de la tinta

derramada en nuestro hocico

que cubre de un barniz oleaginoso nuestra lengua

pronto

nos entusiasma

y más ciegos que antes

corremos tras las presas

para morderlas en la yugular.

II

En un extraño proceso de metamorfosis

la lengua nos momifica

llenándonos la boca de algodón

Taxidermistas de nosotros mismos

nuestros ojos son las presas

alfileres

las palabras.

III

No recordamos esos objetos

Han perdido el nombre

Son extraños animales extintos

que no tienen selva donde moverse

Sin que lo notáramos

fueron desangrándose

tras las rejas que les construimos

Y ahora

para decirlos

nombramos la nada

Limpia las cosas del desván.

Deja esa cosa ahí.

Increíble capacidad exterminadora

Terrible náusea la de caminar

en medio de tanta cosa muerta

Tremenda sorpresa la de descubrir

toda una realidad

pudriéndose en los armarios.

IX

Te acercas a la caja

con tremenda devoción

a sus insectos

Los miras e inspeccionas

sin atreverte a librarlos

de sus alfileres

Pero cuando nadie te ve

a la hora de la siesta

por fin te decides

Levantas el cristal

y te das cuenta

de que tanta muerte

también cabe en una página

Para quitarles el polvo

soplas sobre sus caparazones

Sin querer

se tocan sus membranas

se funden sus barrigas

y otro animal

inclasificado

deja su rastro en el poema.

X

No hay suficientes páginas

para calmar el ruego de los insectos

que día tras día

encuentro arrodillados en mi lengua

ni tantos alfileres

para mutilar la mirada de las moscas

en mis ojos

Tú lo sabes

aquí dentro

en la mitad de mi garganta

nace la palabra río

y la palabra tiempo

Y no hay enjambre ni herida

que puedan detener su zumbido.

Héctor Hernández Montecinos (Santiago, Chile, 1979) Lic. en Literatura. Doctor en Filosofía mención Teoría del Arte. Ha escrito en poesía No! (2001), Este libro se llama como el que yo una vez escribí (2002), El barro lírico de los mundos interiores más oscuros que la luz (2003) y Coma y que cierra la serie llamada Las categorías visuales de la gloria trágica. También ha participado en los libros colectivos Objeto/Reflejo (Balmaceda 1215 Ediciones, 2000), que recibió el Premio Mustakis a Jóvenes Talentos 1999, y Desencanto Personal: Reescritura del Canto General de Pablo Neruda (Cuarto propio, 2004). Ha sido becario del Consejo Nacional del Libro y la Lectura, del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, de la Fundación Pablo Neruda y de la Fundación Andes. Algunos de sus textos han sido traducidos al alemán, inglés, catalán y vasco. Su obra aparece en varias antologías y revistas de Latinoamérica.

YAZGO

Chile es el nombre de mi padre
Piensa en él
¿qué ves?
¿me ves a mí?
¿te ves tú?
Piensa en tu lengua que es también mi lengua
muérdela
está llena de horrores ortográficos
está llena de precipicios y cuerpos
sagrados y heridos
anoche te oí decir que hoy seríamos un sueño
así lo oí
así será

LIBRO DESIERTO

El Desierto de la Ceniza son millones de libros que han sido quemados por el Sol Negro Cuando los ojos iluminan y encienden es el Fuego Paralelo el que convierte los árboles árboles árboles en una blanca tierra sembrada con olvidos y recuerdos sabiendo que tanto el recuerdo y el olvido son una misma flor con la que sacian la sed los que no saben la diferencia entre un ojo y una mano y que se convertirán en la misma ceniza que guarda este lugar desde la noche de la invención de la escritura Este es el Desierto de la Ceniza habitado por nadie pero lleno de toda la literatura Digo esto y escucho un susurro de algo que ya había imaginado Una mujer luminosa y gigante se nos aparece “Mi nombre es Santa Rosa de los Vientos del Norte y en mis manos están los siete vientos que matan y resucitan” Nos acercamos a ella y entre sus dedos sólo veíamos unas serpientes púrpuras que se enroscaban como si fueran de fuego y hélice Mi niño dio un paso atrás y cayó “No temas -le dije- es sólo viento” y una de esas bichas se le voló a la mujer y cuando estaba sobre nuestras cabezas comenzó a devorar el aire con una quijada más grande que el mismo cielo y el sol y las nubes fueron despedazadas en sus fauces y sólo quedaron miles de pedacitos desperdigados allá arriba que se veían como amatistas de cobre esmeraldas de plata y perlas de hierro Luego se devolvió el animal hacia nosotros y nos apretó en su boca para llevarnos a la Luna desde donde la Tierra es un caserío y la gravedad una canción de cuna para dejar que los ojos caigan

AGUA UNIVERSAL

Seguimos esa fresca agua que nos llevó a la más alta de esas montañas pero estaba cubierta de ángeles que lloraban dormidos “¿Qué están soñando?” me preguntó mi niño mientras él también lloraba “Recuerdan las millones de flores que habían y que fueron arrancadas Recuerdan a la más hermosa de todas Recuerdan a la flor de boca de dragón que anunciaba infortunios e interrogantes” Uno de los ángeles se nos acercó y nos dio un trébol de siete hojas Mi niño extendió sus manos y sus palmas eran más blancas que las del ángel Sus líneas se movían como relámpagos y el trébol repentinamente dio cien mil hojas más Todos los que antes dormían abrieron sus ojos y dejó de nevar Los ángeles nos llevaron a una caverna hacia el interior de la montaña donde la luz y el calor existían como recuerdo de las primeras palabras de la humanidad Una vez dentro vimos como las piedras y los minerales se evaporaban y ese vaho era el alimento de hermosas garzas que parecían libros jamás escritos A uno de los ángeles le pedimos volver y abrió su boca y nos puso en su lengua Adentro estaba oscuro y afuera se escuchaba como las olas del mar golpeaban nuestro bote por el que llegábamos al océano al Océano Dormido

CUANDO TERMINE LA POSMODERNIDAD

Mi niño no quiso más estar allí y nos fuimos donde las aguas son reales y utópicas “Conozco ciudades elementales donde yo no tendría ningún nombre” le decía al acariciar su hermoso cabello “He respirado en casas pequeñas y estornudado en grandes ciudades” pero él me preguntó “¿de qué sirve una letra que no suena?” y entendí que toda mi vida había vivido de noche y más aún que todas mis noches estaban llenas de sueños Caminábamos sin decirnos nada pero nuestros corazones derribaban todos los árboles que los hombres habían plantado para creerse en tierra firme hasta que llegamos a una ciudad donde una vez vivió el hombre de agua Estaba llena de impulsos y comerciantes y entre cada casa había tantos pasos como para alejarse dándose la espalda sin volver a mirar jamás el calendario Unas mujeres tejían algodones y lanas de hidrógeno Otras hacían juguetes con oxígeno y nitrógeno La ciudad era hermosa y en medio había un río que arrastraba radios tristes computadores desolados teléfonos deprimidos Ese río tenía un nombre y ese nombre tenía el inicio y el final de una época Esta es la primera vez que el libro y quien lo lee son uno y mismo Arrojados en una soledad que es más grande que todos los habitantes del mundo Una soledad llena de aire muerto que se mete por la nariz como una mano cadavérica con un reloj de arena quebrado por la mitad

MI HIJO MI PADRE MI HERMANO

Pero el cielo se llenó de luces y el polvo cósmico brillaba como si estuviera hecho de sueños Entonces me saqué toda la ropa porque sólo un hombre desnudo puede tener la cabeza llena de cosas y no sentir vergüenza La noche cerraba mis ojos de puro placer y yo sentía que mis signos estaban regidos por todas las estrellas del universo Pensé en mi amor tan lejos de aquí y pensé que también sus signos estaban regidos por todas las estrellas del universo Algo me dice que esta noche es única porque es tuya Verás que bella y triste será Lo verás con tus propios ojos y tus propios ojos exclamarán que bella y triste es la noche Entonces me doy cuenta que cada cosa nueva es también una nueva palabra El amor será un recuerdo del futuro Tuyo y mío Iluminaré la luz para vernos

Paula Ilabaca Núñez (Santiago, Chile, 1979) es Licenciada en Letras con mención en Lengua y Literaturas hispanoamericanas de la Universidad Católica y Profesora de Castellano de la Universidad Católica. Publica su libro “Completa” en la Editorial del Contrabando del bando en contra, en el año 2003. El movimiento de sus poemas en diversas revistas literarias y antologías como “Círculo infinito” de Editorial Al margen, en el año 2002 o “Cantares, nuevas voces de la poesía chilena”, Editorial LOM en el año 2004, permite que su trabajo se conozca entre los jóvenes poetas de su generación. En el año 2006 recibe la Beca de Creación Literaria entregada por el Consejo Nacional de la Cultura y de las Artes, la que le permite publicar en Editorial Mantra su libro “la ciudad lucía” en conjunto con su disco homónimo.

lucía
canta


“She makes me wanna die”
Tricky.

bésalo por mí mamá
cuando se duerma
para que no tenga más pesadillas no
para que tenga un poco más de
compasión
bésalo en la boca mamá
cuando se duerma para que le saques mi corazón
de entre sus dientes
para que se lo saques
y todo quede sellado mamá
lucía di y que todo quede sellado
en la forma mamá
en esa manera que tiene de morder
incluso mientras duerme

***

por ejemplo al momento de la partida
por ejemplo al momento de querer proteger
me por ejemplo cuando escucho su respiración
bésalo por mí mamá mientras yo escucho
que hay una turba esperando por su contorno mamá
una turba
que no deja de chillar qué es un ángel? qué es un ángel marrón?

***

al momento de ceder mamá al
momento de apretar
cuando bate las alas escupe
y me llena la cara de barro
cuando bate las alas y no puedo respirar
o como cuando se queda
en un rincón de la ciudad
y hostiga
por ejemplo mamá esa es su nueva forma de
joder
lucía dice se queda en un rincón
con los ojos cerrados y dice mientras duermes
y dice se supone que esta noche no debes
dormir
mi niña mi
pedacito carmesí
se supone que esta noche no debes
siquiera pensar en poder dormir
porque mientras yo pateo y jodo en el barro
la ciudad no
la ciudad no descansa no
la ciudad solo debe padecer
lucía di
la ciudad solo debe padecer

***


(recuérdame como si fuera la última gota que cayó
sobre tu hombro
recuérdame como cuando la sangre y el barro
no me dejaban respirar
recuérdame como esa arista desnuda de la ciénaga
ángel ángel
recuérdame como cuando rezaba para poder acabar
junto a ti
se apagan los rezos
se apagan las luces de la ciudad se apagan
se apagan los violentos
las violentas heces que sacaste de mí
se apagan los llamados el sonido de tus alas se apagan
se apagan ya no sé más de mí
ángel ángel
ya no sé más de mí)

***

me merezco la cara llena de barro?
lucía se pregunta en la manía de su comisura en esa manera que tiene de
me lo merezco me lo merezco
el corazón que chorrea tanto barro mamá me lo merezco?
me lo he lavado me
lo he sacado sin compasión
por las noches mamá cuando nadie ve
cuando se supone que debo dormir
cuando el ángel me mira desde el barro
cuando el ángel se me acerca volando
yo no sé mamá yo no sé
cómo vuela con el barro pegado a las alas
yo no sé cómo
se puede volar
pero se acerca mira cómo se acerca
bésalo por mí mamá
cuando lo veas dormir
antes de que vuele mientras duerme
y sácale mi corazón de entre los dientes
para lavarlo
para sacarle el barro que chorrea
hasta que mi pobre corazón me diga que no
lucía dice
hasta que me quede limpio
me merezco todo este barro mamá en mi
me merezco todo este barro en mi corazón?

Camilo Herrera (Santiago, Chile, 1986) Estudiante de 3º año en Ingeniería Civil en la Universidad Católica de Chile. Ha participado en varios talleres como “Oh, Poesía” de la poeta Teresa Calderón, Taller a Ojo Desnudo de Kurt Folch, Panorama de Poesía Femenina Chilena de Paz Molina y el Taller en Ruinas de Héctor Hernández Montecinos. Recibió el Premio Creación Literaria Joven Roberto Bolaño categoría poesía (2006) del Consejo Nacional del Cultura. Participa como editor en la revista matemapoética “Meiosis”. Entre sus obras, aún inéditas, se encuentran “Janine la Sensacional”, “Houston 5000” y “Rocco”. Su email es: enfervo@gmail.com

BASTARÍAN COMO TRES DÍAS PARA RECUPERAR LA CABEZA

Y yo tan solo. Salvaje y letrado comiéndome las uñas como en un exacto entrópico. Me imagino eran sólo supersticiones mías, pero equivocaba. Tú: con el único sostén blanco y el agua tendida. Me dijiste alguna vez que te quisiera. Ebria. Debe ser muy rico acostarse contigo, ni pensé: Bastaría despertar en la mañana para saber que la cabeza había sido extraviada y donde daban a parar esas lágrimas, quién sabe en que lozas sucias se están enjuagando ahora.

EN NUESTRO MUNDO CABÍAN DOS: FABULOSOS O CALAVERAS

Nos llenamos la cabeza de malos pensamientos y tablas de ouija. Queríamos charlar con los poetas que se asesinan solos poetas valientísimos, calientes de la sangre y el vapor. Solíamos tomarnos de las orejas, uno frente al otro hasta convencernos que éramos golosos o por lo menos insaciables. Cada uno saliendo de su colegio nacional-socialista en el mejor sentido de la palabra y por qué no, mirando la pasta y la base con otros ojos: siempre coqueteando. Pero, habría que decirlo, siempre unos amigos del barrio eso sí: muy dignos, derechos y así hasta el olvido. En estas condiciones procedimos a intimarnos, chocamos uno contra el otro en la peor oscuridad, pinchando como niños o como baldes sin un rastro de sentido común. De frentes rapadas y vueltas peligrosas que jamás, pero jamás nos tomamos la molestia de detenernos a mirar. Cadaveras, he aquí un consejo gratis: sólo la verdad sale de nuestras jetas hediondas y les digo: No importa cuántas torres gemelas construyan en su honor nosotros seguiremos derribándolas.

Mi nombre es Chile, soy analfabeto de corazón.

TODO COMENZÓ CON UNA ENORME PILA DE MUERTOS

Bernarda O’Higgins, con 8 meses de embarazo, se está preparando para darle la bienvenida a su bebé mientras come puños de arena todos los días.

Tiene 17 años de edad y afortunadamente vive cerca de la playa en la pequeña isla de Loma, XII y única región. Bernarda se encuentra esperando un hijo y dice que curiosamente descubrió su extraño gusto el mismo día que fue concebido, a pocos metros de su casa y en aquella misma playa. Estaba sacando la arena de sus zapatos, cuando probó un puñado y no pudo resistirse al sabor. Llenó su bolso y se lo llevó a su casa para comérsela como si fuesen porotos. Bernarda hirvió la arena para desinfectarla y ahora se sirve una taza esterilizada diaria para satisfacer sus ansias. Un destacado ginecólogo comenta “yo sabía de mujeres que comían fósforos o carbón, pero nunca arena”. Bernarda ya había tenido antojos extraños con anterioridad. Antes de estar embarazada de Chile solía masticar elásticos.

“Es cierto que ha muerto, pero no me resigno a perderlo”, exclama

HASTA QUE LA MUERTE NO NOS PUEDA SEPARAR

Un cariñoso novio se acaba de meter en un problema fenomenal por amar tanto a su novio. Sus vecinos se enteraron de que ¡lo tenía metido en el congelador!

Los vecinos de la isla de Loma, quieren que las autoridades obliguen a Chile O’Higgins O’Higgins de 55 años de edad, a enterrar a su difunto novio, de 21, en el cementerio de la localidad; sin embargo, Chile comenta que pase lo que pase, él lo seguirá conservando en el congelador instalado dentro de su casa.

Los tórtolos se conocieron cuando el joven ya estaba muerto. Chile todavía recuerda el momento en que se paseaba por la playa que queda justo a metros de su casa, cuando sintió una fuerza (que él explica como un “llamado ultradivino”) que le hizo escarbar en la arena. Así fue como encontró el cuerpo del difunto enamorado. “Fue amor a primera vista” comentó Chile en su declaración a la policía. “No me puedo imaginar qué pasaría si dejo de ver su lindo rostro. Él permanecerá en el congelador hasta el día en que yo me muera. Después de eso, ya no me importa dónde descansen sus restos, porque nos reuniremos en el cielo”.

Según la policía, Chile también habría construido un altar al lado del refrigerador donde deposita flores de eucalipto todos los días.

“En la mañana siempre le llevo flores y charlo con él; por la tarde verifico la temperatura para asegurarme de que el refrigerador está trabajando correctamente. En nuestros aniversarios y cumpleaños, abro la puerta del refrigerador para ver su lindo rostro. Si no pudiese verlo de vez en cuando, creo que me volvería loco”.

Pero no todo es tristeza y nostalgia para los O’Higgins O’Higgins: Chile acaba de anunciar que la pareja planea casarse a fines de este año ¡y toda la isla está invitada!

LO ESCRITO EN LA ARENA ES BORRADO POR EL MAR

a) La arena es un hoyo en la playa b) Increíbles peces que trepan por los árboles c) Vida & muerte de Pancho Villa a) Ofrecen partes de su cuerpo a cambio de trabajos estables v) La fatalidad persigue a Superman a) Después de un accidente automovilístico acabó escribiendo al revés r) Embaraza mujeres con el poder de la mente a) Tiene los pelos de las axilas más largos del mundo s) Aeromoza tenía 3 maridos: uno en Londres, uno en Roma y el otro en Nueva York h) Se prendió fuego porque golearon a su equipo u) Apostó su reino contra 3 guajalotes e) Mujeres violadas por extraterrestres s) Es astronauta y todo lo hace con los pies o) John Merrick es un supermodelo al lado de mi marido h) Se salvó de la muerte en dos ocasiones y el mismo día u) Fingió su muerte y fue descubierto por su esposa 15 años después e) Embalsamó a su padre sin saberlo s) Mujeres chinas condenadas a ocho semanas en la picota por chismosas o) Hace millones de millones de años atrás existió en la Tierra una comunidad autótrofa conocida como Los Magníficos s) Niña sin piernas avanza por la vida a pasos agigantados t) La gente ya puede enterrar a su mascota como un ser humano u) Las últimas modas en chocolate v) Nunca se acuestan, ni para morir w) Lo nuevo de hoy es acampar colgado de los árboles x) Los venados matan más gente que los mismos tiburones y) La misteriosa mano que derribó al Titanic z) Chile tiene un hoyo en el corazón:

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