viernes, 1 de junio de 2007

TLC y Literatura: Dos motivos más para alimentar mi insomnio

Por Miguel Antonio Chávez

Hay una visión caída en desuso y -lo peor- en el cliché, que subiste hoy en nuestro medio acerca del escritor o artista como el loco-borracho-irresponsable-marginal-incomprendido cuya supuesta genialidad lo justifica para portarse así. Como también una visión, por demás aciaga y lamentablemente cierta, del diplomático que heredó el cargo por su padre o gracias al palanqueo de su partido político y que en lugar de trabajar por el país, da rienda a su esnobismo. Juntemos a estos dos actores sociales y situémoslos en un hoy, en una Latinoamérica que ya no es solo Macondo, sino que cada vez más parece McOndo (mencionando aquel término posmoderno-literario-mediático que Alberto Fuguet y Sergio Gómez crearon satíricamente hace diez años). ¿Qué nos resulta?

TLC, POOR BASTARD?

Si bien a los literatos de cepa les es ajeno el mundo de la economía y las finanzas, nuestra época nos obliga a no ser tan indiferentes. Vivimos, nos movemos y existimos en un entorno mucho más complejo, signado por lo mediático y ciertas reglamentaciones del mercado, en el que, nos guste o no, hasta las almas más generosas tienen estómago. Sin embargo vender libros no es lo mismo que vender salchichas (aunque los infames libros de autoayuda sean la excepción, pero ese es otro tema).

Por lo que ahora, en buen romance, los conocemos como bienes y servicios culturales: aquellos que trascienden la categoría de simples productos de consumo, gracias a que intervienen activamente en la formación de contenidos culturales, valores, significados e identidades. Los contenidos culturales, a su vez, se refieren a la producción de creadores (como cualquiera de nosotros) y de las industrias culturales, que incluye: el teatro, cine y demás artes visuales, diseño, música, libros y publicaciones, transmisión y retransmisión de programas y otros medios como el internet. Y las industrias culturales, son aquellas actividades que crean, producen, publican, distribuyen, exhiben o venden contenidos culturales.

En este contexto, no pocos diarios (El Universo, El Comercio) y revistas (Vistazo, El Búho, Tintají) durante el 2005, notas y reportajes a propósito de la firma del Tratado de Libre Comercio (TLC) y sus efectos inmediatos en las industrias culturales locales. Como una forma de garantizar la protección de sus bienes culturales, cada país firmante ha conformado su Coalición para la Diversidad Cultural. Según datos publicados por la revista Vistazo (abril 2005), en el 2001 las industrias culturales en Estados Unidos facturaron 79,1 billones de dólares y su aporte al PIB fue de 7,8%. La participación del MERCOSUR está en el 4,5%; y en los países andinos y Chile, el 2,5%. Así entendemos lo que está en juego. Ante esto, el documento de la Coalición Colombiana para la Diversidad Cultural menciona en sus conclusiones:

“En algunas de esas negociaciones comerciales, las asimetrías del tema cultural han llevado a establecer Cláusulas de Excepción o Reservas en los tratados (...) para el acceso a los mercados (...) Otra opción es establecer una cláusula específica que garantice la autonomía de los Estados contratantes (...) para formular políticas que fomenten las industrias culturales”. Canadá, por su lado, obtuvo un gran logro: a través de la norma de “Excepción cultural” se garantizó a las minorías culturales en el idioma francés. ¿Nuestros negociadores, por ejemplo, están haciendo lo mismo por el quichua? ¿O eso de “Ecuador, estado pluricultural y multiétnico” es más verborrea de la Carta Magna? ¿De qué manera, por dar otro ejemplo, estamos protegiendo nuestra exclusividad para que los libros turísticos referentes a las islas Galápagos, escritos por ecuatorianos, gocen de la misma promoción y distribución, en comparación con los tantos textos de origen anglosajón que circulan por el mundo? Si las tortuguitas son, con justa razón, reservas naturales, también deberían ser nuestra reserva cultural.

En dicho reportaje de Vistazo, Cristian Espinoza, el entonces jefe del equipo negociador ecuatoriano, mencionó estar abierto a recibir cualquier propuesta por parte de artistas y gestores de la cultura. Sin embargo, ¿por qué lo dijo, a pocas semanas de empezar las negociaciones? Un documento publicado en la web del Ministerio de Cultura de Colombia, redactado por la ministra María Consuelo Araújo, cuenta que en las primeras rondas de conversación (Lima, julio 2004), la primera versión de la propuesta de “reserva cultural” tuvo una fuerte resistencia por parte de Estados Unidos, “señalando que con una reserva de esas características, no habría TLC” Entonces Colombia comprendió que si bien es vital una reserva cultural en el TLC, tenía que llegar a un acuerdo con el tío Sam, sin tener -claro está- que regalar el trasero.

La propuesta colombiana, inspirada en la chilena y australiana, consistió audazmente en unificar en una sola reserva todas las industrias culturales, incluyendo la televisión, que hasta ese momento se encontraba en una reserva independiente. Estas condiciones pasaron ya los filtros gringos y se prevé un desenlace favorable para nuestra república hermana. Pero en un país como el nuestro, ¿qué reservas televisivas vamos a proteger? ¿Los plagios que hacemos de teleseries y programas de chismes? Leyes, señores, leyes. Ante la ausencia de leyes que reglamenten estos procesos, habrá que prender velas a los santos para que los cantantes, locutores y ex atletas dejen de fungir como diputados y le den paso a gente que de verdad conozca de leyes.

Pueden tener (los pocos que la tengan) la mejor voluntad del mundo, pero solo quien es médico puede operar en un quirófano. El único legislador (este sí, conocedor de las leyes) que recientemente ha gestionado la aprobación de leyes en favor de la cultura ha sido el Dr. Marco Proaño Maya. El reto ahora es que sepan ponerlas en práctica. Seamos menos indiferentes, más abiertos, como decíamos en un principio. El escritor y editorialista Javier Ponce, en un solo titular condensó una nueva propuesta: “¿Privatizar también la cultura?” (En: El Universo, miércoles 23 marzo, 2005, p. 10A, Guayaquil).

¿ALGUIEN SABE LO QUE ES UN AGREGADO CULTURAL?

Trato de ponerme en los zapatos de un asesor gubernamental mientras está pensando una estrategia para contrarrestar rumores negativos que amenazan el status quo. Pienso en las vergüenzas por satélite que pasamos durante los últimos derrocamientos presidenciales. Gracias a Dios (válido tanto para ateos como creyentes), existen el Dúo Paganini y la Orquesta Sinfónica de Guayaquil. Le debemos a la maestría y pasión del violinista Jorge Saade Scaff y al guitarrista Julio Almeida (Dúo Paganini) y de la Orquesta Sinfónica -con sus exitosas giras por Europa del Este y Centroamérica, respectivamente-, que la imagen de nuestro país haya mejorado, justo en estos tiempos de inestabilidad política, cuando Lucio Gutiérrez intentaba huir del país en su avioneta al puro estilo de Duro de matar.

Explicó el dúo a la agencia EFE que se trata de su sexta gira internacional desde el 2002 “que estamos organizando a través de las embajadas del Ecuador”. “A veces es mejor establecerte fuera para luego tocar en casa”, opinó Saade. La reflexión de Saade es también aplicable a quienes escribimos. Gracias a mi amigo italiano Freddy Russo, he venido a enterarme de que un casi desconocido Leonardo Ribadeneira Checa ha formado parte de la legendaria Orquesta Sinfónica de Viena y que encima es autor de cuatro poemarios. Y asimismo que el gran Mesías Maiguashca, tocó junto a Stockhausen en Alemania y que revolucionó anónimamente la música. ¿Por qué coño no nos enseñan eso en las clases de música de la escuela? Las embajadas y consulados deberían ser la herramienta principal de la difusión de nuestra cultura en todo el mundo, para promocionar a artistas y creadores, reflejando así pluralidad y riqueza.

¿Podemos decir que se ha hecho algo significativo en todos estos años, cuando aún hay millones que nos confunden con Guinea Ecuatorial y por eso nos dicen que estamos ubicados en África? ¿Por qué un escritor peruano como Bryce Echenique (peruano; no ucraniano ni pakistaní) admite ante la agencia literaria Librusa su casi total desconocimiento de nuestra producción literaria, exceptuando a La Linares, de Iván Egüez? Sin duda, un halago para el señor Egüez, pero todo lo contrario para la cantidad de escritores y escritoras que se enfrentan a un mercado editorial muy limitado, ni qué se diga del nivel de demanda. Cuántas veces hemos escuchado el ya cansón “aquí nadie lee”.

En la página web de la Acción Cultural Exterior de España, podemos ver que este país no se toma en lo absoluto a la ligera los temas de cooperación, promoción y difusión cultural en el exterior: cuenta para el 2005 con un presupuesto de 98,7 millones de euros. A través de la Red de Centros y Oficinas de Cooperación Cultural funcionan 36 Centros y Oficinas Culturales en los países de Iberoamérica y Guinea Ecuatorial, que ofrecen espacios para exposiciones, jornadas literarias, muestras de cine y de videoarte, obras de teatro y danza, conciertos, etc.

En estos encuentros se fomenta el debate entre profesionales y capacita a jóvenes en sectores vinculados a la producción y la gestión cultural y las industrias culturales. De este modo, articulado con la gestión de las embajadas ibéricas en cada país se persigue “la difusión de una imagen contemporánea de España” Adicionalmente, dicho sitio web, informa las actividades que realiza en los demás países de Europa, Asia, África y Oceanía. Una labor abrumadora: 1500 actividades al año, en más de 100 países. Salvo algunas dianas más lanzadas a uno u otro rincón del mundo, la pregunta es:

¿Se está haciendo lo suficiente? ¿Ha existido un proyecto de difusión cultural hacia el exterior que haya sobrevivido a los cambios de presidente? ¿Por qué en la web del Ministerio de Relaciones Exteriores del Ecuador, en la nómina de nuestro personal diplomático (tomando como muestra países tan estratégicos como Estados Unidos, Argentina y España) no consta un solo Agregado Cultural, pero sí Agregados Militares a raudales? ¿Qué más podríamos hacer para que así como el Dúo Paganini se va de gira, también lo hagan nuestros escritores? ¿Por qué Ecuador aún no ha hecho presencia en ferias internacionales del libro tan importantes como la de Buenos Aires? (No fue sino a través de una gestión privada de Xavier Michelena, de Editorial Paradiso, que estuvimos en la Feria de Libro de Miami, donde llevó obras de Miguel Donoso Pareja y Alicia Yánez Cossío) La sola nominación de Jorge Enrique Adoum y de Efraín Jara Idrovo al premio Cervantes y al Reina Sofía, respectivamente, le confieren importante exposición mediática a Ecuador en el ámbito de las letras.

Todo nos conduce hacia la asimilación de la importancia de la imagen país, a través de los gestores culturales. Ámbito que actualmente no puede ser subestimado porque hoy, ahora produce beneficios económicos. ¿Pablo Neruda es el autor de Canto General, premio Nobel de Literatura, o también es aquel que factura un millón de dólares al año, producto de las visitas a sus casa-museos como Isla Negra? En la era de la información, es inconcebible ignorar herramientas de relaciones públicas para llevar a más autores por el mundo y que se saquen de una buena vez que solo sabemos escribir Huasipungo (usando la jerga MTV, nuestro one hit wonder). El mismo Ernesto Sábato en El escritor y sus fantasmas (1963) se preguntaba sobre la ausencia de una importante literatura lúdica en Ecuador, en comparación con otros países latinoamericanos.

¿Hoy podemos hablar de ausencia aunque exista? Solo si no nos promocionamos afuera: lo que no se promociona no existe. Es así. Necesitamos otros Jorge Carrera Andrade, escritores y diplomáticos, que sientan desde sus entrañas esta necesidad de ahondar tanto en el mundo interior de la creación y como en el exterior, para ir a conquistar el mundo. Para enviarle por valija diplomática al autor de Un mundo para Julius, don Bryce, un libro que aún está por escribirse.

1 comentario:

XBZ dijo...

Amigos, les reenvío este mail que nos llegó de parte del señor Xavier Bazanta (xavierbaz@gmail.com) donde constan una serie de denuncias muy graves. No es nuestra intención encender ningún fuego regionalista porque este caso va más allá de eso. De ser ciertas estas afirmaciones, estamos ante un nuevo caso del enquistamiento de personas que no tienen ningún criterio técnico para dirigir una propuesta cultural, peor para hacerla crecer. Para seguir opinando los invito a participar en el foro que creé en buscabanda.com en Critica!
Saludos,
DanyFreire
Luciérnaga

EPILOGO DE LOS DIVERTIMENTOS
TRAGICOMEDIA

• Cuando nos comentaron la sarcástica apreciación de la señora Mariana
Andrade dueña de OCHO Y MEDIO, quien afirma que "en la ciudad de
Guayaquil no existen personas con la capacidad ni preparación para la
conducción de una sala de Cine Arte", nos parecía un desplante de
regionalismo e ignorancia absurdo, pero nuestra molestia se convirtió
en asombro al comprobar que el Gerente del Banco Central del Ecuador
sucursal Guayaquil Dr. Tomás Pluas y la Arqueóloga Mariela García
Caputti directora del MAAC comparten este inaceptable criterio.
Pretender o aventurar propuestas culturales partiendo de un prejuicio
tan enorme, es por demás un despropósito que carece de sentido y ha
creado una brecha, que cada vez es más evidente.

• Hemos confirmado que la dueña de OCHO Y MEDIO, la señora Mariana
Andrade ex-secretaria de la cinemateca de la Casa de la Cultura de
Quito y el señor Rafael Barriga que se encarga de la programación no
tienen ninguna formación, ni título profesional académico en
cinematografía o algo parecido.

• Llama poderosamente la atención que la señora Mariana Andrade haya
firmado dos contratos simultaneos y para el mismo trabajo con el Banco
Central del Ecuador, ¿uno para administración y otro para
programación? contratos que han sido renovados y acomodados
convenientemente para que reciba desde el 2003, $ 336.000, es decir $
84.000 anuales, lo que significan $ 7.000 dólares mensuales, hay que
felicitarle porque, como la señora dice, gana más que el presidente de
la República. En el rol presentado por OCHO Y MEDIO como parte de la
propuesta para el contrato, firmado con el banco, establece una
disposición de tiempo del 50% medio tiempo (que no se puede comprobar,
porque aunque parezca de RYPLEY, no trabaja en el cine que administra
y se la ve de vez en cuando de visita). Cabe destacar que los 12
empleados, que si trabajan en el cine, reciben sueldos del Banco
Central para lo cual hay una partida adicional de $ 3.800 mensuales
(entre todos).

• En una atmósfera fértil como la de la ciudad de Guayaquil, ávida de
una cultura cinematográfica, es contradictoria la percepción que el 98
% del público tiene del MAAC CINE que se ha posicionado como una sala
elitista destinada a pocos intelectuales y a escasos grupos de
interés; las estadísticas de ocupación que han seguido una espiral
descendente lo confirman, la ocupación real en funciones de cine tiene
un promedio inferior al 5.16%, la cual esta muy por debajo de los
estándares del 65 a 80% de las 66 salas de la ciudad de Guayaquil, y
refleja un verdadero descalabro administrativo, aunque de acuerdo con
los contratos, el compromiso de esta señora era incrementar la
ocupación de la sala hasta el 80 % en un periodo de cuatro años. Es
solo cuestión de mirar las propuestas que sustentan estos documentos,
se habla de un incremento anual de 20 puntos, para lo cual se ha hecho
una importante inversion en publicaciones pagadas por el Banco Central
en los medios de comunicación, pero del 2003 a la fecha ha caído la
ocupación a la mitad, han mentido sistemáticamente con complicidad de
las autoridades que debían regularles.

• En los informes que presenta la Sra. Andrade al Banco Central
manipula las cifras para confundir a los funcionarios, por ejemplo
habla de un porcentaje de ocupación del 9.17%, claro incluyendo en el
cálculo las actividades que no son organizadas por ella y que tienen
llenos totales, pero su audacia llega al extremo cuando afirma que
desde el año 2003 al 2006 hubo 50.000 asistentes, parece que es una
tomadura de pelo, pero así son los negocios torcidos que nos tienen
sumidos en el subdesarrollo, se debe auditar y fiscalizar,
rigurosamente el MAAC CINE. Solicitamos la intervención de la
Contraloría General del Estado para detener este abuso.

• A pesar de su ubicación estratégica y de constituirse en uno de los
proyectos culturales más importantes de la ciudad, el público no
concurre a la sala del MAAC Cine como debería, y es que la gente ha
sufrido el desencanto de esta actitud arrogante con que se maneja la
programación, todos saben que se dan el lujo de realizar funciones
para dos o tres personas, constituyéndose en uno de los cines más
caros del mundo, si tomamos en cuenta el alto costo operativo
promedio, por espectador, pues este cine posee los mejores equipos de
proyección y de video digital, sus instalaciones son las más costosas,
sus empleados los mejor pagados, que cualquier otro cine comercial del
país, claro con el dinero de los ecuatorianos; mientras la
administradora recibe sus ingresos del Banco Central y bien gracias,
le da lo mismo si van una, dos, tres, diez o cien personas.

• Manejar un proyecto cultural como el MAAC CINE no es solo poner
películas y publicar un informativo, es en términos de comunicación,
una propuesta cultural, los modelos culturales jerárquicos dominantes
proponen la estructuración de sus propuestas a criterio del emisor,
estableciendo barreras entre los interlocutores, imponiendo el
concepto de permeabilidad de la cultura (o cultura del goteo). "Los
grandes eventos que forman parte de sus propuestas", permiten que algo
se filtre y gotee para el pueblo miserable que no entiende su
concepto de cultura. En el caso que nos compete, tenemos un
programador ajeno a las particularidades y requerimientos del entorno,
desconocedor del medio, sin ningún compromiso con la gente de la
ciudad, porque no forma parte de ella y que tiene una actitud
omnisapiente, que estructura desde su altar en el Olimpo una
programación a su buen gusto y criterio, para que los pobres "monos"
ignorantes se entretengan y culturicen gracias a su benevolencia.

• Importantes ciudades de América y el mundo cuentan con cinematecas
que son memorias fílmicas universales, construídas pacientemente
mediante la recopilación y reproducción de los documentos
cinematográficos que son patrimonio de la humanidad, mediante
convenios y donaciones de gobiernos amigos, de fundaciones culturales
y mediante la compra de derechos de obras en mercados alternativos,
que al no cumplir objetivos comerciales, ofrecen la posibilidad de
adquirirlos a bajo costo o a precios simbólicos, pero que se ha hecho
al respecto en el MAAC CINE de Guayaquil, ¿Cual es el beneficio de
inventario si dentro de dos meses se termina el contrato con OCHO Y
MEDIO, Dónde está el fondo de películas del MAAC CINE Guayaquil…
• Adicionalmente, hay una creciente crítica de parte de los escasos
cinéfilos que asisten a la sala porque un altísimo porcentaje del
material programado es video, y el hecho es tan evidente porque
algunas veces aparcen hasta los menus. Este es un asunto ético muy
serio y delicado, que podría envolver al MAAC Cine en una demanda por
derechos de autor y propiedad, además, se debe tener la honestidad
suficiente como para prevenir al público sobre el formato en que se
realiza la proyección si es con material fílmico en 35mm, 16mm, video
digital o Video DVD, "negocio redondo, de vez en cuando una película
de cartelera alquilada y el resto de la bahía, o del centro comercial
espiral donde venden cine arte pirata".

En estas circunstancias, ¿es ético que el MAAC CINE continúe en manos
de estas personas que han dado suficientes pruebas de regionalismo,
ineficacia, arrogancia y mala fé?, Si bien este acto de pillería no
reviste la espectacularidad de los casos que la prensa está
acostumbrada a mostrarnos todos los días, vale la pena que inviertan
algo de su tiempo en investigar, porque por esto causa el
estancamiento de una enorme posibilidad de crecimiento cultural para
nuestra región.