jueves, 16 de agosto de 2007

Historia verdadera de Hojas de Hierba en Visor


Por Edwin Madrid


A propósito de la nota HOJAS DE HIERBA DE FRANCISCO ALEXANDER aparecida en www.vivito.blogspot.com que dirige el ecuatoriano Víctor Vallejo desde Zürich-Suiza, en la que cuenta el agasajo que tuvimos en el Café Jijón de Madrid, con ocasión del recibimiento del Premio de Poesía Casa de América, y la clara alusión que hace sobre dónde, cómo y por qué, el editor de Visor se interesó en la publicación de la traducción de Hojas de hierba de Francisco Alexander, puedo aportar lo siguiente:

El último día de febrero, me llegó la impecable edición de Hojas de hierba que publicó la Colección Visor de Poesía en su Serie Maior. Estoy tan contento de tenerla entre mis manos porque creía que era un libro que tal vez nunca lo volvería a ver. Y, además, porque como mencioné en el pequeño prólogo que escribí para la edición de Tu bata flotante de seda roja y oro (2002): “Algún momento se le tendrá que hacer un justo reconocimiento a Francisco Alexander y a su admirable obra de traductor que fue capaz de entregarnos no solo la versión castellana total de Hojas de hierba de Whitman, sino también la ejemplar traducción del Conquistador de Archibald MacLeish, así como estos Cincuenta poemas asiáticos de amor”. Este justo reconocimiento para Alexander, llegó el año pasado que Visor reeditó su versión íntegra de Hojas de hierba. Así que: ¿Qué mejor homenaje puede recibir un traductor que la reedición de sus obras? Efectivamente, el libro apareció el año pasado, mas hace unos días, del 6 al 11 de febrero, coincidimos con Chus Visor en Nicaragua, en el III Festival Internacional de Poesía de Granada, y hablamos de las cosas pendientes que tenemos; entonces le recordé su edición de Whitman. Y me dijo: no puede ser que no te haya enviado, pues te la envio apenas regrese a España, así lo ha hecho.

Es una publicación bilingüe de 1136 páginas que como dice L.A. DE V: es la única completa que existe en nuestra lengua, y se editó en Ecuador en 1953 (por la minoritaria Casa de la Cultura Ecuatoriana, Quito), es decir, tuvo una difusión mínima y hace mucho tiempo que está agotada. Es mérito de la editorial Visor publicarla de nuevo (por vez primera entre nosotros) bilingüe además y con la bibliografía renovada.

El ejemplar de la edición príncipe que Víctor Vallejo vio aquella noche del Café Jijón en Madrid, que tan bien la relata; yo lo llevé como obsequio a Luis García Montero, con tal puntería que Chus se interesó porque hasta entonces no tenía a Whitman en su catálogo. Luego, Chus me escribió diciéndome de su interés por publicar, y yo quise animarle contándole la poca o mucha información que tenía al respecto: mi edición de Tu bata flotante de seda roja y oro, la mención que hace Borges de Alexander, en su traducción, las traducciones que tiene el ecuatoriano y también las citas del El Canon Occidental de Harold Bloom, con las traducciones del Whitman de Alexander; y el 20 de marzo del 2005, Chus me volvió a escribir diciéndome: “Voy a editar con toda seguridad "Hojas de Hierba", lo único que estoy pensando es si hacerlo bilingüe o sólo en castellano. Tengo dudas por el tamaño del libro. Ya te contaré lo que al final decido”. Así que, esa noche del Café Jijón, el premio que recibió la poesía ecuatoriana fue doble: la edición de mi libro Mordiendo el frío, y el sembrado interés por el trabajo de Alexander, que hoy es una maravillosa publicación que honra, no solo a ecuatorianos, sino a la poesía inglesa y española, porque lo que suena bien en la lengua de Whitman suena bien en la lengua de Cervantes.

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