lunes, 2 de junio de 2008

Te suicida de Carolina Patiño


Por Paolo Astorga
Director de la Revista Literaria Remolinos
Lima, Perú

Escribir, crear un mundo donde apenas cabe el dolor, la muerte, la desesperanza es a su vez crear un universo donde todos los elementos intiman entre sí, evocando luminiscencias que nos remiten a la infancia. Esa infancia donde las apariencias son lo mismo que los objetos reales. Esa infancia donde la realidad es tan trágica como un juego improvisado, la marca, el lastre del no-poder, el mito de un deseo que sangra hasta formar la cicatriz que volverá a abrirse violentamente, sin más posesión que un deseo frustrado, el silencio verdadero acompañando pasos sin sosiego. La muerte, otra vez en una lucha eterna entre nuestros fantasmas, pesadillas, el mismo espejo del destino.

Te suicida (CEN publicaciones, 2008) libro póstumo de la poeta ecuatoriana Carolina Patiño (Guayaquil – Ecuador, 1987-2007) nos presenta desde sus versos iniciales, el doloroso retrato del ser enlodado de miseria y soledad en un mundo donde contemplar la podredumbre de nuestras inconsecuencias (esas heridas profundas en el alma) es tan normal como respirar, mientras el yo poético se envuelve de toda esa atmósfera y se desdobla logrando ser una entidad dual y a la vez tan difusa como la muerte misma hecha promesa, una redención infinita, inútil, pero eterna:

y se dan cuenta que ya no respiro.
Pienso que despertaré de esta pesadilla,
mientras lloro;
pero mis almohadas no aparecen
y yo aquí muriendo.”

Al contemplar esta creación casi confesional, espasmódica, agónica a tal punto de lograr una catarsis, podemos afirmar que este viaje lírico y abrupto por la poesía de Patiño, tiende a descubrir muchas de nuestras caretas a través de la aceptación deshumanizada del ser, pero también para lograr mostrar esas manos ensangrentadas por la ausencia, por la indiferencia en la que sumerge la poeta para estallar su arte o envolverlo en una máscara, hacer posible el sueño o volverlo pesadilla:

“suenan infernales campanas de escuela
y yo entre viva y muerta me tambaleo. (...)
Creen que estoy rota,
pues lo estoy;
como esa muñeca de porcelana
a la que arranque los ojos”.


La veta del dolor surge a raíz de una asimilación tormentosa en lo que respecta a la relación con el padre. Aquí la poeta revela su odio-deseo ante la imagen paternal, pero a lo largo de su discurso va más allá de un simple alejamiento afectivo, vemos cómo el ser que anuncia su tristeza, nos desnuda también su anomalía, su daño interior tratando de acercarse a nuestra alma para gritar que está prisionera de todos esos traumas, de la violenta soledad, del funesto destierro espiritual, el quiebre de todo lenguaje afectivo hasta irónicamente llegar al único camino, también traumático y funesto:

“Mi padre ya me dio con quien hablar
mis pastillas cada día funcionan menos (...)
Me acuesto en el suelo a llorar
y golpeo mi rostro más y más
para que se deformea un punto inimaginable.”

A lo largo del libro el discurso cobra mayor fuerza e intensidad. La voz poética se afianza en sus elementos primordiales, para luego mostrarnos una obsesión por querer tomar conciencia ante la muerte (un deseo irreductible). Esa conciencia que partirá de la ausencia más profunda, será en todo caso un acercamiento hacia la evocación tan frágil a perderse como las caricias “que me mantenían a distancia de la locura”:

“dulce caja de recuerdos
que me mantenía a distancia de la locura
ahora que he mirado al espejo por horas
ruego que se corte mi pacto con la vida
yo sangré, respiré, lloré suficiente.

¿me puedo rendir ahora sin mi sombra?”


La imagen dual (el yo y el “otro yo”) se transforman en un solo ser indefiniéndolo y apartándolo lentamente de su identidad como ser humano. Las máscaras, las dobles personalidades nos hacen referencia a la idea de posesión. La posesión que comienza con la toma de conciencia de que existe algo que es independiente de nosotros e incontrolable. La idea concreta del otro yo (término explícito en el libro) nos refleja la personalidad de la poeta y el desconocimiento hacia algunos de sus sentimientos más profundos y aciagos que parten de un acto de culpabilidad, pero a la vez de un deseo por argumentar su desequilibrio tan trágico como inevitable:

“No tan conmovedor
como mi otro yo sangriento,
y peor su dolor en la transformación
a un monstruo hipersensible
y lleno de ganas de matar de a poco
a todo aquel que se atreva a mostrar
un mínimo de cariño hacia él.”

Ya en los últimos poemas la voz poética toma un matiz diferente. Se apropia de la identidad maternal, pero desde su óptica desencantada, violenta, que desembocará en un acto abrupto por querer desaparecer los traumas del pasado que retumban como martillos imperantes, la desprotección, la falta de conciencia se vuelve transforma en una acción deshumanizadora, grotesca, pero real muy real:

“Alimente a mis hijos de mis entrañas
llenos de anticonceptivos drogas alcohol (...)
Mi masoquismo ha llegado lejos
los quiero en mi vida
pero los mato de a poco.
Y yo solo

lo siento...”

No podemos negar en este libro, el elemento erótico. El sentimiento hacia el otro no nace como un deseo, sino como una prueba, como una invitación al acto emotivo del encuentro. Pero hay una realidad descarnada, un gélido dolor implícito en esta marcha, el dolor refleja sus elementos discordantes, para luego mostrarnos una escena “dolorosamente erótica”:

“Arranca lo que queda de piel
úntame tu caramelo blanco en la espalda
gánate mis entrañas otra vez.”

Al final de esta larguísima confesión, la poeta nos entrega su cuerpo último, esa esencia infinitamente frustrada que acrecienta el desánimo del ser ante su partida, pero a la vez hay un halo de esperanza en todo: El haber soñado, el haber abierto los ojos, visto la luz, apropiarse del deseo y quizás, haber podido acariciar más que un reflejo distante a medianoche; la tentativa eterna:

“me voy sin perdurar
sin lograr que voltees
sin lograr que enciendas la luz
sin lograr que abras tus ojos
el dolor tan limpio no sostendrá tu mano
demasiados espejos
descuelgan tambores en mi funeral.”

1 comentario:

Yaxkin M dijo...

Hola!!!

Subí a mi blog una Antología en PDF de mi libro, ojalá salga proximamente, A ver que te parece y a la banda de por allá. la puedes bajar de mi blog.

Un saludo!

Yaxkin!